27 de julio de 2019
27.07.2019
La Opinión de Murcia

"Habemus presidente", por Enrique Nieto

26.07.2019 | 21:02
"Habemus presidente", por Enrique Nieto

La Asamblea ardía en fiestas. Desde los más lejanos rincones de la Región se había desplazado medio PP hasta llegar al estéticamente muy discutible edificio cartagenero para poder aplaudir a su líder. Los seres humanos se besaban, el consejero Javier Celdrán recibía a Pascual Salvador y a los suyos de Vox con tremenda efusividad en los pasillos. La lideresa Isabel Franco escuchaba parabienes: «Qué vestido tan monísimo llevas, tía», y la Secretaria General de la Asamblea, Encarnación Fernández, me comunicaba las ganas que tiene de irse de vacaciones, pero que no es posible hasta que no deje acabado todo el proceso.

Antes de comenzar el acto, el presidente Alberto Castillo oyó en confesión a Fernando López Miras allí, de un modo público. La escena fue la siguiente: el candidato López se acercó mucho al catafalco de la presidencia y estiró el cuello hacia Castillo. Este, a su vez, se inclinó muchísimo hacia delante, y cogiéndole la cabeza por detrás con un cariño excepcional, escuchó lo que el joven político tenía que decirle. Pero, oiga, que aquello duró bastante, y qué cosa más tierna esa mano en la nuca de un líder mientras que el otro escuchaba.

Y el acto político dio comienzo con la intervención de Diego Conesa y su discurso recordándole al personal que fue el PSOE el que ganó las elecciones, cosa esta que a los de la coalición de las tres derechas les jode escuchar. A continuación, dedicó la mayor parte de su discurso a sacarle las vergüenzas a Franco, la portavoz de Cs, recordándole frases dichas por ella misma a lo largo de la campaña, y aún después: «Nunca me sentaré con Vox», «El PP es un partido corrupto», etc., calificando su acuerdo de «pacto infame». Escuchándolo allí, uno pensaba si no habrá estado este hombre demasiado callado viendo cómo le hacían la cama las derechas. Quién sabe.

Le tocó a continuación a Óscar Urralburu que habló del «gobierno ultra» que se nos viene encima y montó un ataque a Vox absolutamente total, y al PP y a Cs por darle vela en este entierro que va a producir, según él, un retroceso absoluto en todos los logros en libertad e igualdad, en la Educación, etc., llegando a la conclusión que Murcia va a tener el presidente más joven de España haciendo la política más rancia. Entre otras lindezas, llamó talibanes a sus señorías de Vox.

Llegó el turno de Liarte, de Vox. Mis palabras no lo ofendan, pero, por Dios y su santa madre, qué ser humano hablando, tan lentico, tan sosegado, tan letrado. A los diez minutos de discurso, un periodista exclamó: 'Joder, que me duermo' (los periodistas dicen muchos tacos). El caso es que este hombre siempre sale a impartir doctrina, aunque a veces, como cuando habló de la muerte del chico de Beniel, y de la muerte de otro niño a manos de su madre en el País Vasco, quisieras que la realidad no fuese así, o, por lo menos, que él no nos la contara usándolas para reafirmar sus planteamientos políticos.

Isabel Franco salió y todos esperábamos que arremetiera contra la izquierda que la había vapuleado a fondo, pero, además de no sé qué de 'oye bonito, no voy a hablar de ti', que le espetó al del PSOE, ella se dedicó a contar lo que va a hacer en el gobierno. Su actitud fue la de «decid lo que queráis, yo vicepresidenta». Después, en las réplicas, trató de responder a las acusaciones, pero ya se había descafeinado todo, y sus razones también.

Y del portavoz del partido de gobierno, Joaquín Segado, qué quieren ustedes que les diga: pues que a cumplir con su cometido de defender a los suyos. Aunque, encima del papel tan poco lucido que le toca, a la mitad de su parlamento llegó a la sala el líder máximo de todos los líderes del PP existentes, Pablo Casado, que se dejó caer por mi pueblo para celebrar el triunfo pependro. Lo primero que quisiera decirles de este líder es que, al natural, es poca cosa, un muchacho así como muy recogido. Dónde va a parar su secretario general, nuestro Teodoro García, que lo acompañaba, y que es un ser humano de más empaque y tronío. Realmente parece que el presidente es él, y el secretario el otro. Y es que los de esta Región tenemos mucha personalidad. Pero que mucha, oiga.

Habemus presidente. Qué bien.

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