30 de junio de 2019
30.06.2019
La Opinión de Murcia
Investigación

La Región, a la cabeza en desapariciones de alto riesgo

El 'Informe Personas Desaparecidas 2019', hecho por el Ministerio del Interior, contabiliza 457 casos abiertos en la comunidad murciana, de los cuales una decena son considerados inquietantes

30.06.2019 | 04:00
Buzos rastrean el río en busca de alguna pista de Petra Lara.

Las comunidades españolas en las que se contabilizan un mayor número de denuncias activas por personas desaparecidas (incluyendo todos los niveles de riesgo existentes) son Andalucía, Cataluña, Murcia y Canarias. Asimismo, Barcelona, Las Palmas, Baleares, Murcia y Málaga son las provincias que tienen una mayor cifra de hechos conocidos por desapariciones de personas clasificadas de alto riesgo.

En la Región, en concreto, hay diez denuncias calificadas de alto riesgo, la cuarta mayor cifra por comunidades junto a la provincia de Málaga, sólo inferior a las de Barcelona (25), Las Palmas (12) y Baleares (12). Así consta en el Informe Personas Desaparecidas 2019, del Centro Nacional de Desaparecidos y el Ministerio del Interior.

Una desaparición se clasifica de alto riesgo cuando afecta a menores de edad, salvo casos excepcionales en los que es evidente la voluntariedad de la desaparición, como fugas de centros de internamiento o de menores. También se contabilizan los casos en los que, siendo mayores de edad, pudieran sugerir un carácter forzado, como indicios de secuestro, no llegada a un destino sin explicación, desaparición sin portar efectos personales o abandono de un vehículo sin razón aparente. 

El coordinador nacional de Sosdesaparecidos, Francisco Jiménez, contabiliza «más de 400 casos» en la Región. Según el informe, son 457 los abiertos. Se puede dar la circunstancia, indican fuentes policiales, de que, en ocasiones, desaparezca una persona, aparezca y sus parientes no comuniquen que ya ha sido localizada. Desde Sosdesaparecidos, no obstante, detallan que estas situaciones son puntuales. «Siempre aconsejo a las familias que, cuando a la persona se la localiza, que se retire la denuncia por desaparación», hace hincapié Francisco Jiménez.

Desde la asociación, que tuvo su germen en Caravaca de la Cruz y actualmente trabaja por varios países de Europa, «el año pasado conseguimos localizar a 87 personas», apunta su coordinador en España. Como aliadas, cuentan con las nuevas tecnologías. Gracias a la Red, la imagen de una persona a la que se busca está, en un segundo, en todos los teléfonos móviles. No solo de la localidad del desaparecido: en los de todo el planeta Tierra.

Cuando alguien tiene una pista, «nos llama a los números que tenemos activos 24 horas, nos dice la localización» y la maquinaria se pone en marcha.

Los teléfonos y la inmediatez de Internet son algo relativamente nuevo. Si hubiesen existido móviles inteligentes hace algunas décadas, seguramente historias que siguen abiertas (y envueltas en el misterio) estarían hasta resueltas. A este respecto, Jiménez asevera que «si el niño de Somosierra salió vivo del accidente», quizás se le habría encontrado.

Se refiere a la considerada por la Interpol la desaparición más extraña de Europa. Hace 33 años que se estrellaba, en el puerto de Somosierra, un camión cargado de ácido que iba a 140 kilómetros por hora. Dos personas, matrimonio y de Fuente Álamo, murieron. De su hijo Juan Pedro, que en teoría viajaba con ellos en el vehículo, nada se sabe desde entonces. Sosdesaparecidos también mantiene abierto este asunto.

No obstante, alude a casos más recientes en los que ya estaba Internet en marcha, hubo «una gran difusión» y, pese todo, esas personas aún no han sido localizadas. «Yeremi Vargas, Sara Morales o Marta del Castillo», desgrana. «El peor enemigo de las desapariciones es el paso del tiempo», manifiesta Jiménez.

En la asociación (que no recibe un euro de subvenciones, asegura Jiménez) hay personas que prestan «apoyo psicológico, jurídico y criminológico» a aquellos que buscan a un ser querido. En el equipo «somos 34 personas, repartidas por toda España, Portugal, Bélgica y Francia», apostilla.

Sosdesaparecidos, que no tiene sede física, «nació en 2007 con esa premisa de solidaridad y altruismo» de la que hace gala. «Somos la asociación más rica del mundo, no por dinero: por solidaridad», tiene claro su portavoz.

El Centro Nacional de Desaparecidos es un órgano creado en julio de 2017, que depende de la Secretaría de Estado de Seguridad, y recoge todos los casos desde 2010 (sólo 748 son anteriores a este año, aunque el proceso de recopilación sigue abierto).

El citado documento de Interior, por otro lado, también detalla las sustracciones de menores. En el caso de la comunidad murciana, se contabilizan 10 casos en 2018, 8 en 2017 y 5 en 2016, por lo que cada año el número sube.

En cuanto a menores, desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ponen el acento en la importancia de combatir los bulos que, de cuando en cuando, van resurgiendo. Sin ir más lejos, hace unas semanas, en Murcia, comenzó a saltar de teléfono en teléfono la alarma de que había desaparecido un niño de 11 años. Se adjuntaba incluso una foto de un menor, pidiendo su difusión. Era mentira. La Policía insiste en que solo se difundan fuentes fiables.

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