29 de junio de 2019
29.06.2019
La Opinión de Murcia
Los Desayunos de La Opinión

El futuro de la agroalimentación pasa por la puesta en valor del producto local

Distintos expertos se reúnen en LA OPINIÓN para debatir sobre los temas relacionados con el sector, como la concentración de la oferta, las ayudas y subvenciones, la integración cooperativa y las consecuencias que tiene el proceso de globalización para los profesionales

28.06.2019 | 20:19
Francisco Carreño (i), junto a Jesús López (2º i), el consejero Miguel Ángel del Amor y José Antonio García (d).

Durante el encuentro destacan que se debe garantizar que el precio del agricultor sea «digno» y superior al coste de producción de una manera sostenida económicamente.

Los temas que afectan al presente más inmediato y al futuro de la agroalimentación en la Región así como a los profesionales que forman parte del sector, como la concentración de la oferta, la integración de las distintas cooperativas, las ayudas y subvenciones, los planes estratégicos puestos en marcha o la globalización actual del mundo, fueron debatidos el pasado jueves en una nueva edición de los Desayunos de LA OPINIÓN.

A la mesa de expertos acudieron Miguel Ángel del Amor, consejero de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca; Jesús López, responsable de Innovación Agroalimentaria de Cajamar en Murcia; José Antonio García, director general de Ailimpo; y Francisco Carreño, consejero sectorial del Vino en Fecoam. El debate estuvo moderado por Pilar Benito, redactora de Agricultura, Educación y Medio Ambiente en LA OPINIÓN.

El consejero Del Amor comenzó su intervención afirmando que, ante un mercado que se está volviendo cada vez más globalizado, es crucial la apuesta y defensa de los productos de la Región. «En este mercado en el que apostamos por la calidad más que por la cantidad y por la diferenciación, las herramientas como las cooperativas o las organizaciones de productores son fundamentales para defender la rentabilidad de los agricultores», apuntó. Del Amor también aseguró que desde el Gobierno regional se está apoyando a estos agricultores a través de diferentes subvenciones que ayudan, por ejemplo, a mejorar la rentabilidad de las explotaciones y los canales de comercialización.

Por su parte, Jesús López, hizo especial énfasis, dentro de un contexto macroeconómico, en que España dependía de sí misma y de los países de su entorno hace veinte años, pero la globalización de hoy trae consigo que no existan fronteras comerciales: «La inversión de China en España, por ejemplo, ha sido un 162% más en el 2018 que en 2017. Está en torno a los 1.020 millones de euros. Los mercados están entrando en zonas productoras y tradicionales, por lo que estas grandes potencias van a ser las consumidoras del futuro y del presente más inmediato; se están fijando en las grandes empresas y sectores de nuestra economía», señaló el responsable de Innovación Agroalimentaria de Cajamar en Murcia.

Haciendo otra vez mención al punto de vista macroeconómico, López indicó que el 'eslabón primario' de la cadena, la parte productora, «está totalmente desprotegida, yendo a una velocidad a la que no va el resto de la cadena». Por otra parte, José Antonio García manifestó que la globalización trae al sector una serie de incertidumbres, «como la volatilidad e inestabilidad a medio y a corto plazo», pero también unos retos a conseguir: «Tenemos que invertir en nuevas tecnologías, en la digitalización, en economías de escala y en la gestión del talento», aseveró. Para García, la concentración de la oferta se puede abordar desde dos puntos de vista: una concentración sectorial para los temas regulatorios de acceso al mercado y las cuestiones comerciales a nivel macro y político; y otra concentración operativa, de la que forman parte los distintos agentes económicos, empresas y productores que forman parte del sector».

Francisco Carreño declaró que «no estamos en un mercado de competencia perfecta», asegurando que «si la demanda se concentra, la oferta también». Carreño recalcó además que «el movimiento de la concentración de la oferta es uno de los más antiguos», así como que «hay un reto de adaptación y preparación para intentar avanzar en la cooperación con el objetivo de seguir manteniendo los modelos que han sido útiles. Fecoam es un ejemplo de haber conseguido algunos hitos en la concentración, como en la compra de suministros, pero hay que avanzar mucho más».

Respecto a las cuestiones sobre la demanda que cada vez está más concentrada, el consejero Del Amor apuntó que «ante esa concentración o monopolio, habrá que 'atacar' a estos tipos de mercados globalizados o grandes gestores de la demanda. Las agrupaciones como las cooperativas puede ser que necesiten dar un paso más, como las organizaciones de productores por la falta de iniciativas globales. Son dos etapas distintas que probablemente tengan que revisar sus modelos de gestión para adaptarlos a las nuevas etapas globales», aunque dejó claro que «cada modelo tiene su beneficio y ambos se pueden complementar».

José Antonio García, por su parte, aseveró que hay que trabajar «para garantizar que el precio del agricultor sea digno y superior al coste de producción de una manera sostenida. Estamos en un entorno donde todo el mundo habla de sostenibilidad y a veces se nos olvida la sostenibilidad económica. Si el agricultor no es sostenible económicamente, no podemos exigirle que lo sea medioambientalmente o socialmente», concluyendo que «tiene que haber un equilibrio a lo largo de la cadena para que el usuario pueda consumir un producto de calidad a un precio razonable».

En cambio, Jesús López sugirió que, al igual que hacen las grandes potencias mundiales como Estados Unidos o China, se debe invertir en I+D+I: «Necesitamos conocer las ultimas variedades de cultivos, los últimos patrones para que los productos sean mas eficientes al consumo de agua y resistentes a plagas y enfermedades para que el sector sea más competitivo». Además, añadió que «no hay que subvencionar al agricultor», sino «hacer políticas sociales de incentivación social de las zonas rurales que puedan sufrir el fenómeno de la despoblación».

Francisco Carreño contestó que «la falta de reconocimiento social todavía es una de las limitaciones actuales de nuestra tierra; en otros sitios las personas se sienten orgullosas de los productos autóctonos y los relaciona con el mantenimiento de la población, lo que supone un atractivo patrimonial y cultural de la zona». Miguel Ángel del Amor destacó que «la agricultura de la Región está de moda porque generamos confianza y fidelizamos mercados, por lo que podemos entrar con mas productos de los que tenemos». El consejero aseguró que la Región está produciendo en la actualidad más de 3.100 cultivos intensivos.

El director general de Ailimpo señaló que hay que poner en valor la producción europea y local; y diseñar un nuevo Plan de Desarrollo Rural que sea innovador, cuestión a la que el consejero Del Amor aseguró que se está haciendo ya. «El consumidor quiere saber quién está detrás del producto y su historia. Tenemos que explotar esas vivencias para darle un valor diferencial al producto». El responsable de Innovación Agroalimentaria de Cajamar en Murcia también destacó que «los grandes fondos de inversión están mirando hacia el sector agroalimentario porque tiene futuro, porque se están haciendo las cosas bien, y porque sus productos tienen asegurada la máxima garantía sanitaria». Durante el debate también se puso sobre la mesa el hecho de que desde la Unión Europea se permita que el mercado se 'inunde' de productos de otros continentes que no se controlan tanto como los europeos. Respecto a esta cuestión, los expertos consideraron que es clave tener a un consumidor informado, ya que si éste ve una huella de carbono o una huella hídrica en un producto local se trataría de un valor añadido respecto a la competencia no europea.

«Tenemos que informar al consumidor de que nuestros productos autóctonos tienen una serie de garantías y un valor añadido que no tienen los de fuera. Tenemos que trabajar por poner los controles necesarios para no dejar pasar aquello que no cumple con las medidas que exige Europa. Hemos pedido al Ministerio de Agricultura que incorpore a más inspectores para llevar a cabo un mayor control de productos procedentes de países terceros, con el objetivo de evitar enfermedades que todavía no existen en Europa», indicó Del Amor.

Antes de terminar, Jesús López quiso compartir como reflexión que nuestro continente es ahora mismo el cajón de sastre del mundo: «¿Cuál será el escenario cuando en el año 2050 seamos mas de 9.500 millones de personas y las potencias mundiales que están emergiendo entren con esa cantidad de miles de personas en la forma de consumir que nosotros hemos generado? ¿Qué pasará cuando no vengan a nuestro continente productos de fuera y estemos desabastecidos porque los nuestros no los hemos protegido? Ese escenario es posible y nos preocupa. Europa puede ser la gran perjudicada». Por último, como conclusión, los expertos incidieron en la importancia de trabajar todos los que forman parte del sector agroalimentario en la misma dirección.

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