24 de junio de 2019
24.06.2019
La Opinión de Murcia
Salud

No beses a mi bebé

Los médicos recomiendan no besar en la boca a los recién nacidos, dado que es foco de infecciones - Enfermedades leves para los adultos como el herpes labial pueden resultar fatales para los lactantes

23.06.2019 | 20:50
No beses a mi bebé

Con el ojo derecho inflamado, ampollas a su alrededor y sin parar de llorar. Fueron los síntomas que presentó un bebé de cuatro semanas y que pusieron en alerta a sus padres y a los médicos que le trataron en Inglaterra. El recién nacido había contraído el virus del herpes simple tipo 1 días después de que se celebrara su bautizo, donde, según relató su propia madre, lo besuquearon y alguien le transmitió la enfermedad. Estuvo al borde de la muerte. Así lo contó su joven progenitora en redes sociales y saltó a la actualidad en todo el mundo, poniendo el foco en la forma de transmisión de la afección, conocida como 'el beso de la muerte'.

Este virus es el responsable del herpes labial, que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sufre dos terceras partes de la población mundial menor de 50 años. No es dañino para los adultos, pero puede resultar fatal para los bebés debido a que puede propagarse al cerebro y provocar un fallo orgánico que acabe, en el peor de los casos, en fallecimiento. El presidente de la Asociación de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria de la Región de Murcia (APERMap), Antonio Iofrío, recomienda no besar a los pequeños en la boca y explica los riesgos y consecuencias del contacto entre personas con alguna enfermedad y los recién nacidos, quienes tienen «un sistema inmunitario funcionante pero inmaduro».

Por esa inmadurez, «cualquier infección de un lactante se considera potencialmente grave», apunta el pediatra murciano, quien matiza que «afortunadamente tienen cierta resistencia a algunas infecciones gracias a las defensas que la madre le ha pasado a través de la placenta durante el proceso de embarazo y a las que le pasa en la leche materna durante la lactancia». Las dolencias que puede contraer un bebé de pocas semanas son muy variadas, aunque las enfermedades víricas, como es el caso del herpes simple, son las más frecuentes. Siguiendo las palabras de Iofrío, el riesgo de contagio depende de diversos factores como la época del año, si tiene hermanos que acuden a escuelas infantiles o colegios, si toma o no lactancia materna y, por supuesto, si entra en contacto con personas enfermas o portadores de gérmenes, entre otros motivos.

Respecto al herpes labial, el presidente de APERMap expresa que en bebés muy pequeños o con las defensas bajas puede producir manifestaciones en la piel, infecciones oculares «que incluso pueden llegar a provocar ceguera» y, en los casos más graves, una contaminación del sistema nervioso central o incluso una alteración generalizada en varios órganos y sistemas. Si el niño es más mayor, el contacto con el virus le provocará una infección en la boca que se manifiesta con encías muy inflamadas y úlceras dolorosas en la cavidad oral. «Es muy molesta aunque no suele producir complicaciones», apunta el pediatra.

¿Se trata de aislar a los niños?

El contagio de este virus se produce «por contacto directo cuando ya están presentes las vesículas o las úlceras». Es por ello que resulta visible en el adulto y parece una evidencia pensar que, en esos casos, quien lo padece no ha de aproximarse a los lactantes, aunque no todas las personas son conscientes de ello y caen en el error de besarles, se sienten inevitablemente atraídas. Cuando ven a los bebés experimentan como si un imán les dirigiera directamente a sus mofletes y comienzan a prodigar besos a diestro y siniestro, no pueden evitarlo. No tienen miramientos de ningún tipo, da igual si están acatarrados o tienen algún tipo de herpes labial. Besan al bebé, en ocasiones, ante el estupor de los padres. «En ningún caso es recomendable besar a los niños en la boca, a través de ella se pueden transmitir varios gérmenes, y mucho menos si se tiene alguna herida o lesión en la misma», resalta Iofrío.

Tampoco es conveniente en los primeros días de vida rodear al niño de un número excesivo de personas. «Cuantas más personas, más probabilidad de que alguna de ellas esté enferma, sea portador de algún germen o esté incubando alguna dolencia». Se da el caso de que existen enfermedades que ya son contagiosas antes de aparecer los primeros síntomas y pueden suponer un peligro antes incluso de que el propio adulto sea consciente de que lo es.

Teniendo en cuenta estos datos, ¿se trata de apartar a los recién nacidos del contacto con la gente? Para el pediatra murciano, la respuesta es un rotundo «no». «Tampoco se trata de aislar a los bebés, sino de protegerlos frente a los contagios», aclara. La clave está en «extremar las medidas de prevención, no hay que crear alarma».

Cuándo mantener las distancias

Los signos de afecto y cariño, además de reconfortantes para los familiares, resultan positivos para el desarrollo emocional de los pequeños, por lo que «no se trata de prescindir de ellos, sino de ser responsables a la hora de mimar y saber cuándo es conveniente hacerlo y cuándo no». Aparte de en las ocasiones en las que se presenta una calentura en los labios, se debe evitar besar a los niños cuando tienes fiebre o estás resfriadao (gripe, bronquitis, neumonía, etc.); si padeces gingivitis, caries o problemas gastrointestinales; e incluso si llevas mucho maquillaje aplicado en la cara, ya que en ese caso podrías causar irritación en su sensible piel.

Quizás parezcan exagerados algunos padres, sobre todo los primerizos, cuando se ponen un poco nerviosos cuando se acercan demasiado a su recién nacido o directamente no lo permiten, pero ciertamente, en las ocasiones citadas, es lo más responsable. A veces tienen que herir algún sentimiento, sobre todo de los abuelos, pero no les van a querer menos si no les besan cuando están cursando al

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