21 de junio de 2019
21.06.2019
La Opinión de Murcia
Salud

Las cicatrices de la carabela portuguesa tardarán meses en curarse y desaparecer de la piel

Los dermatólogos recomiendan evitar la exposición al sol tras cualquier lesión inflamatoria

20.06.2019 | 21:38
Noemí acabó hospitalizada en la Arrixaca tras sufrir una picadura de carabela portuguesa.

Tardarán meses en desaparecer las cicatrices y puede que las huellas de las picaduras no se vayan nunca. «La carabela portuguesa produce lesiones urticantes y las cicatrices o secuelas desaparecen dependiendo de la profundidad y características de las mismas», explica la dermatóloga Tania Salas, quien apunta que no puede ser más concreta en el diagnóstico porque no ha visto a la paciente que fue atacada este jueves por una carabela portuguesa en Puntas de Calnegre (Lorca).

En cualquier caso, añade que «no tienen por qué» ser cicatrices para toda la vida. Y lo que sí recomienda, «como ante cualquier lesión inflamatoria», es que se eviten las exposiciones al sol de la piel afectada.

El director general de Salud Pública, José Carlos Vicente, ha recordado que ya el año pasado, cuando se empezaron a avistar los primeros ejemplares de este hidrozoo, mal llamado medusa, la Consejería preparó y repartió folletos explicativos sobre cómo actuar ante la picaduras de carabelas y medusas. Información que también ha llegado a los profesionales de la salud.

«Las carabelas aparecen esporádicamente por el cambio del clima y por las alteraciones de las corrientes, pero como están acostumbradas a las aguas más frías del Atlántico, desaparecen cuando sube la temperatura del mar», es decir, en la temporada punta del baño, añade Vicente.

No tocarlas

Como son fácilmente distinguibles, lo primero que hay que evitar al verlas es tocarlas y, en el caso de haber sido picados, los tentáculos deben eliminarse de la piel con cualquier herramienta que se tenga a mano, subraya Vicente. Se debe limpiar la zona afectada con agua salada, sin frotar, y bañarse en agua caliente, a unos 45ºC, y con sal o bicarbonato sódico. «Esto alivia el dolor», explica.

Las carabelas portuguesas se encuentran en el litoral murciano, alicantino y andaluz desde hace varios años. Aunque tiene forma de medusa, no lo es, y su picadura es muy dolorosa. Tiene una vela de aspecto gelatinoso, y del centro de su cuerpo cuelgan unos tentáculos que pueden llegar a medir hasta diez metros.

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