19 de junio de 2019
19.06.2019
Humedales

La legislación tiene como objetivo la conservación de estos espacios naturales

19.06.2019 | 04:00

El Real Decreto 435/2004 desarrolla la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de conservación de los espacios naturales y de la flora y fauna silvestres, que prevé, en su artículo 25, la elaboración de un Inventario nacional de zonas húmedas a partir de la información proporcionada por las comunidades autónoma. El objetivo que ya se fijó entonces fue el de conocer su evolución y, en su caso, indicar las medidas de protección que deben recoger los planes hidrológicos de cuenca.

En desarrollo de este mandato legal, este real decreto configura el Inventario nacional de zonas húmedas como un instrumento al servicio de la conservación de los humedales, que proporcione información sobre el número, extensión y estado de conservación de aquellos que estén situados en territorio nacional.

Por su tipología, se consideran humedal «las marismas, turberas o aguas rasas, ya sean permanentes o temporales, estén integradas por aguas remansadas o corrientes, y ya se trate de aguas dulces, salobres o salinas, naturales o artificiales. Las márgenes de dichas aguas y las tierras limítrofes en aquellos casos en que, previa la tramitación del expediente administrativo oportuno, fuera así declarado como tal, por ser necesario para evitar daños graves a la fauna, a la flora o a la propia dinámica del humedal», según el real decreto, que firmó la entonces ministra de Medio Ambiente, la murciana Elvira Rodríguez, del último gobierno de José María Aznar (PP). También se incluyen las áreas costeras situadas en la zona intermareal.

En general, en el real decreto se hace una diferenciación entre humedales costeros, interiores y artificiales o modificados. En este último caso, se incluyen estanques de acuicultura de interés ecológico; grandes estanques de granjas, graveras y excavaciones abandonadas, estanques de depuradoras o balsas de riego. E indica que, en general, los embalses no pueden considerarse humedales en el sentido estricto y «para que alguno sea incluido en el Inventario deberá tener expresamente atribuida la condición de zona húmeda en virtud de una norma específica de protección».

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