07 de junio de 2019
07.06.2019
La Opinión de Murcia
Salud

Un año de penurias por iDental

Afectados por el cierre de la clínica de Cobatillas viven el primer aniversario de aquel escándalo inmersos en los trámites para batallar en los tribunales y agrupados en tres plataformas diferentes

07.06.2019 | 04:00
Francisco Vicente, uno de los miles de afectados por iDental, en su casa de La Albatalía.

«Me daba vergüenza, no podía abrir la boca. Uno no es guapo ni nada, pero le gusta ir un poco 'arreglaíco'». Así se expresa Francisco Vicente, de 62 años, uno de los vecinos de Murcia afectados por el escándalo de iDental, del que se cumple ahora un año.

Lo que más siente este vecino de La Albatalía es que su hijo le prestó el dinero para el tratamiento nunca acabado y «ahora la financiera no para de dar el follón al zagal» para que pague. «¿Cómo voy a seguir pagando, si no lo hicieron?», se pregunta Francisco, que añade que «todo eso lo lleva mi abogado». Se refiere a José Manuel Hernández Benavente, letrado de la Plataforma de Afectados por iDental en Murcia, a la que este damnificado pertenece.

A la hora de rememorar su mala experiencia con la clínica que ya no existe, el vecino apunta que «primero me hicieron la parte de arriba de la boca y me dijeron que tenía que estar tres meses a base de sopas». «La parte de abajo la tenía también toda con postizos y me había salido pus», relata.

Allá por junio de 2018, una señora, Josefa Muñoz, se comió «un albaricoque mayero» y se le cayó un diente. Con la pieza en la mano, acudió a la clínica donde estaba tratándose (la de iDental en Cobatillas) y se encontró con la persiana echada. Fue esta vecina la que dio la voz de alarma, al verse «con el diente en la mano y sin perras», contaba a LA OPINIÓN entonces. Avisó a todos. Empezó a congregarse gente en la puerta de la clínica y acabó yendo la Guardia Civil. A los agentes los llamaron trabajadores de la empresa, que estaban recogiendo sus cosas y sintieron miedo al ver cómo se arremolinaban más personas, y cada vez más enfadadas, a la entrada del establecimiento.

Un año después, esas personas damnificadas han formado tres asociaciones distintas: la ya citada Plataforma de Afectados por iDental en Murcia, la Asociación de Damnificados de iDental (Aduafi) y la Plataforma de Afectados por iDental Unidos (Paiu).

Juan José Gómez Conesa, abogado de Aduafi, admitía ayer en rueda de prensa que tienen por delante «un procedimiento lento y largo» en los tribunales, a lo que añadió que «estamos al principio, al inicio de lo que es una investigación». que considera «una carrera de fondo». «Esperemos que al final la Justicia imparta Justicia, valga la redundancia», dijo.

Por su parte, el letrado de la Plataforma de Afectados por iDental en Murcia elogia la «fortaleza» de los afectados, que «no pudiendo comer, perdiendo peso, con dolores de estómago, de cabeza... tienen ánimo para ir a manifestarse, enarbolar pancartas y carteles, gritar, reír, y luchar por sus derechos. «Son gente muy valiente», señala Hernández Benavente, que recuerda que se diagnosticó hepatitis a cuatro de los miembros de esta asociación.

Lo que pasó con las clínicas de iDental es que decenas de miles de personas, muchas con escasos ingresos, vieron cómo sus tratamientos odontológicos se quedaban a medio: cerraban las clínicas y ellos ya se habían endeudado con diferentes entidades bancarias para poder pagarlos.

El presidente del Consejo General de Dentistas (y del Colegio de Dentistas de Murcia cuando saltó el escándalo hace un año), el doctor Óscar Castro, señaló que desde su organización llevaban «años alertando» de los riesgos que suponían franquicias como la de iDental. Recordó que «el Colegio de Murcia fue el único de España que «abrió expediente al director sanitario de iDental Murcia y le quitó la colegiación para poder ejercer».

Un día la parte de arriba «pegó una explosión, como si fuera una bomba, me asusté y todo», manifiesta Francisco Vicente, alicantino afincado en la Región, que recibe a LA OPINIÓN en su casa de La Albatalía. Es uno de los miles de afectados por el cierre de iDental. A día de hoy, va tirando y se está arreglando la boca en otra parte.

Lo de la 'explosión' que cuenta pasó «cuando estaba comiéndome un trocico de pan», rememora. Fue a la clínica, a que se lo arreglasen, y estaba cerrada. «Me quedé con la parte de abajo hecha polvo y la de arriba partida», lamenta el hombre.

A día de hoy, «gracias a Dios», dice, se está arreglando la boca en una clínica de San Pedro del Pinatar, donde «se están portando muy bien». «Ahora hay que esperar a que cicatrice y me quiten los puntos», comenta Francisco Vicente, que espera tener «para agosto o septiembre» sus dientes nuevos.

«Pero lo estoy pasando muy mal», reconoce. «No puedo comer nada, estoy a base de zumos: un zumo de naranja, una sopica de fideos, un arroz sin nada de carne... Me bajo al bar, todos los amigos están almorzando y yo no puedo tomar nada», señala. El murciano remarca que esto le está pasando factura, ya que «el estómago no lo llevo bien». Más aún, «a veces cojo una molla de pan y se me empalaga».

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