27 de mayo de 2019
27.05.2019
Salud

Una investigación liderada por un murciano calcula cuándo pierde su efectividad un antibiótico

El estudio, en el que participan distintos centros europeos, identifica el umbral a partir del cual una bacteria se vuelve resistente a un medicamento y prolifera la infección

27.05.2019 | 03:09
El experto en medicina preventiva, el abanillero José María López, en el laboratorio del hospital donde desarrolla gran parte de la investigación.

El proyecto permitirá a los médicos ofrecer mejores tratamientos.

La resistencia bacteriana es un grave problema que preocupa a muchos médicos, desesperados a veces porque un medicamento deja de repente de ser efectivo en un paciente sin encontrar razón alguna. Y algo aún más preocupante, esa bacteria que se ha convertido en resistente puede transmitirse a los contactos del paciente infectado, pudiendo convertirse en un problema de salud pública.

Sobre esta base comenzó hace más de 25 años una larga investigación en el Hospital Vega Baja de Orihuela (Alicante) en la que participan diferentes centros sanitarios de Europa que ha conseguido calcular, tras analizarlos, los umbrales en el uso de determinados antibióticos a partir de los cuales las resistencias bacterianas adquieren niveles epidémicos (en los que el uso del medicamento deja de perder el efecto terapéutico, se vuelve resistente y prolifera la infección).

Para llegar a estas conclusiones se han usado complicadas herramientas estadísticas «porque es un fenómeno cambiante sometido a múltiples factores ambientales que pueden hacer que se presente con una intensidad variable a lo largo del tiempo y en cada lugar, por eso la importancia de seguir con el trabajo y compartir las experiencias de cada centro que colabora», señala el Jefe de Medicina Preventiva del Hospital Vega Baja, el médico y cirujano de Abanilla, José María López Lozano, recientemente jubilado pero que seguirá al frente del proyecto que analiza el umbral a partir del cual un medicamento pierde su efectividad.

Los logros conseguidos son gracias a un equipo de investigación, el Thresholds Study Group (Grupo de Estudio de Umbrales) en el que, además del Hospital Vega Baja, participan el Hospital Virgen de la Macarena (Sevilla), la Universidad de Debrecen (Hungría), el Antrim Area Hospital (Irlanda del Norte) o el Hospital Universitario de Bourgogne-Franche- Comté y Besançon (Francia), entre otros 15 centros, y en el que hay 65 científicos franceses, malteses, italianos, holandeses, ingleses, húngaros, israelíes, australianos y españoles.

«Hemos usado la Econometría, una ciencia económica que, de forma similar a la Epidemiología, trata de contar, medir y modelizar los fenómenos económicos y, concretamente, hemos utilizado las llamadas Técnicas de Análisis de Series Temporales, que son capaces de modelizar los sistemas que reúnen las características mencionadas hasta ahora en el problema de la resistencia», explica López, Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Murcia, que ha dado soporte econométrico al trabajo.

De esta manera se puede calcular cuánto subirá la resistencia bacteriana en un entorno determinado cada vez que un médico decida tratar a un paciente con un antibiótico concreto y cambiar cuando ya no sea efectivo, además de que ayudará a los facultativos a decidir qué antibiótico usar y cuál no, con el fin de minimizar el problema de la resistencia. Hasta ahora se pensaba que la resistencia antibiótica era lineal, es decir, que a más uso del medicamento la bacteria se hacía al final resistente y dejaba de ser eficaz. Pero este proyecto ha demostrado todo lo contrario, que no siempre su uso sube la resistencia y no siempre, a pesar de una utilización masiva y excesiva del medicamento, todas las cepas que se han observado eran resistentes.

«Hemos visto que a partir de un determinado nivel de uso, el umbral, es cuando la bacteria se convierte en resistente y alcanza niveles epidémicos», explica el médico e investigador. «Si somos capaces de detectar umbrales en el uso de todos los antibióticos utilizados en un determinado hospital o área de salud podremos limitar su uso, de manera que no se superara el umbral detectado y, por tanto, evitaríamos que la resistencia alcanzara niveles epidémicos, además de calcular el número de pacientes a ser tratados con cada antibiótico sin superar ese umbral, ofreciendo como alternativa otro medicamento cuyo uso habitual estuviera por debajo».

Este estudio sobre la resistencia antibiótica está dando ya sus primeros frutos. La investigación plantea que es posible limitar de forma significativa la tasa de infecciones por bacterias multirresistentes mediante un control adecuado de la prescripción de antibióticos en los centros sanitarios. En el caso del hospital alicantino se han analizado los antibióticos asociados a la bacteria Escherichia Coli (está en el intestino) y se ha llegado a la conclusión de que se podría reducir hasta en un 41% el uso de determinados antibióticos. La investigación ha sido publicada en la prestigiosa revista «Nature Microbiology».

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