26 de mayo de 2019
26.05.2019
La Opinión de Murcia
Empleo

Se busca experto en turismo y vino

Los desempleados de la Región de Murcia pueden formarse, por primera vez, para convertirse en expertos en enoturismo, o turismo del vino, a través de unos cursos que va a ofrecer el SEF a partir del último trimestre de este año

26.05.2019 | 04:00
Se busca experto en turismo y vino

Perfiles

Guía enoturística: Se dedicaría al desarrollo de visitas, atención al cliente y comunicación e interpretación

Dinamizador enoturístico: Organizaría eventos, ocio y animación, y sería el relaciones públicas de la empresa

Responsable de enoturismo: Planificación estratégica, marketing y promoción, y gestión de recursos humanos y comercial

Gerente de ruta del vino: Conocimiento, planificación y gestión, marketing y promoción, y trabajo en red

Gestor de empresa: Atención al cliente, comunicación, organización de eventos, ocio y animación...

Que el turismo gastronómico en general, y el enológico en particular, está de moda es indiscutible. Y que la Región de Murcia puede ofrecer mucho a visitantes en este campo, también. De hecho, el enoturismo en la Región ha experimentado un salto cualitativo y un crecimiento muy favorable en pocos años y nueve de cada diez empresas piensan que es un sector con altas posibilidades para el desarrollo de nuevas ideas de negocio.

En este marco, el Servicio Regional de Empleo y Formación (SEF) ha decidido ofrecer después del verano unos cursos específicos de formación para que los desempleados puedan ejercer profesionalmente en este sector.

«El objetivo es moldear verdaderos expertos en enoturismo. Los que apuesten por estos cursos realizarán un itinerario completo, que incluirá de modo completamente gratuito formación, prácticas, talleres, idiomas, nociones sobre emprendimiento y todos los contenidos que puedan ayudar a mejorar su cualificación», explica el consejero de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente, Javier Celdrán.

A la hora de diseñar este tipo de formación, en el SEF han definido las competencias que deben reunir los 'perfiles enoturísticos' identificados para las bodegas, rutas del vino, museos del vino, empresas de actividades, y, en general, el resto de empresas enoturísticas.

Y aunque son cinco, hay una serie de materias transversales fundamentales que son comunes, como los conocimientos sobre el turismo, el vino, la gastronomía, territorio y los idiomas.

Los itinerarios formativos están definidos de manera lineal y escalonada, de tal manera que en la base se encuentra el perfil de guía enoturístico. Si la persona decide adquirir conocimientos complementarios, puede convertirse en un dinamizador enoturístico (segundo perfil), y a su vez, si continúa formándose, puede ser también responsable de enoturismo (tercer perfil).

El cuarto perfil, el de gerente de ruta del vino, aportará profesionalización a esta actividad y se ofrece de manera independiente a los tres anteriores.

Por último, y en lo que concierne a las empresas turísticas (restaurantes, bares, alojamientos, enotecas), el Servicio de Empleo ha creado un único itinerario formativo «para cubrir la necesidad de los perfiles profesionales más relevantes y con funciones más estratégicas en cuanto a la planificación y gestión del negocio», añade Javier Celdrán.

Pioneros

El SEF va a programar estos cursos de manera directa a través del Centro de Cualificación Turística a partir del último trimestre de 2019, y aunque no conduce al certificado de profesionalidad, «va a ser la semilla para crear las cualificaciones a través del Instituto de las Cualificaciones de la Región (Icuam) y en el futuro crear un certificado de profesionalidad», puntualiza el consejero.

«Seríamos pioneros en la creación de un certificado de profesionalidad relacionado con el enoturismo», subraya y destaca que el SEF había detectado que existe «una verdadera oportunidad de profesionalizar el empleo en este sector, un nicho de empleo que explotar de manera más intensa y a ello contribuirá de manera decisiva la formación específica en estos perfiles».

La Consejería, además, quiere adaptar esta formación a las diferentes posibilidades profesionales que los cursos ofrecen. Por ejemplo, si el participante desea establecerse como guía por cuenta propia, o trabajar por cuenta ajena en una bodega.

Estudio previo

La nueva oferta del SEF se ha basado en un estudio sobre la situación del mercado de trabajo en el sector enoturístico en la Región. Según el mismo, el 57 por ciento de las empresas (bodegas y establecimientos turísticos) han generado empleo durante los cinco últimos años, y en torno a un 70 por ciento considera que podrán crearlo en los próximos años.

La mayor parte tienen menos de 10 trabajadores, es decir, que son pymes, y cada vez demandan más perfiles profesionales vinculados al enoturismo.

Esta oferta turística «se está configurando como un nuevo yacimiento de empleo en España, que además está contribuyendo a desestacionalizar la afluencia de visitantes, y es motor de sostenibilidad de zonas rurales», destaca el consejero Celdrán.

Casi el 80 por ciento de las bodegas afirma tener dificultades para encontrar profesionales formados en perfiles como sumiller, guía enoturístico, organizador de eventos o responsable de catas. Y ven esencial, sobre todo, la formación en diseño de productos turísticos, idiomas, dirección y gestión del enoturismo, y finalmente marketing y promoción.

Las empresas turísticas por su parte, también señalan que existe una falta de profesionales formados y con perspectivas de futuro, especialmente en hostelería.

D. O. Jumilla

La redacción definitiva de su reglamento se elaboró en 1986 y el vino puede ser blanco, rosado o tinto. La denominación de origen cubre diez tipos de vinos: cuatro tintos, dos rosados, dos claretes, blanco y dulce natural. Su zona de producción, que se extiende en 49.000 hectáreas, comprende los municipios de Jumilla y otros seis del sudeste de la provincia de Albacete. Su variedad principal es Monastrell, cultivada en un 90% del viñedo, y dentro de las autorizadas están la Merseguera, Airén y Pedro Ximénez (blancas), y Monastrell, Garnacha tintorera y Sensible (tintas). Jumilla tiene 45 bodegas inscritas en la denominación de origen.

D. O. Bullas

El reglamento de su Denominación de Origen es de 1994, y su zona de producción comprende varios municipios de la comarca de Bullas (Bullas, Mula, Ricote, Cehegín, Lorca, Caravaca, Moratalla y Calasparra). Cubre vinos blancos, rosados y tintos. Las variedades autorizadas son: Airén y Macabeo dentro de las blancas, y Monastrell y Tempranillo en las tintas, entre otras. En total, son 14 las variedades de uva que mejor se adaptan al clima y al tipo de suelo de los territorios que abarca la D.O. Se comercializa un 80 por ciento en el mercado nacional y el 20% restante en los mercados internacionales. Bullas tiene 12 bodegas inscritas.

D. O. Yecla

El reglamento de su denominación de origen es de 1975, y su zona de producción se encuentra únicamente en el municipio de Yecla, en el Altiplano de la Región. Conocida como la tierra de la Monastrell, esta denominación cubre hasta siete tipos de vinos diferentes: tres tintos, dos claretes, rosado y blanco. Su variedad principal es la Monastrell, y dentro de las autorizadas están la Merseguera y Verdil como blancas, y las Monastrell y Garnacha como tintas. Un 70 por ciento se comercializa en el mercado nacional, y un 30% en el resto de los mercados. Yecla tiene nueve bodegas inscritas en la denominación de origen. 

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