20 de mayo de 2019
20.05.2019
La Opinión de Murcia
INE

Uno de cada cuatro suicidas de la Región tenía más de 60 años

Un total de 98 personas se quitaron la vida voluntariamente en la comunidad murciana, frente a las 81 víctimas mortales en siniestros viales, según los últimos datos de 2017 que maneja el INE

19.05.2019 | 18:50
Un hombre mayor sentado en un banco en un jardín.

En 2017, que es el último año contabilizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en la comunidad murciana murieron 11.522 personas, de las cuales 98 se quitaron la vida. Asimismo, se produjeron 81 muertes en accidentes de tráfico.

Si se hace una comparativa con los datos de 2016, han bajado los suicidios (en aquel año fueron 119 en la Región) y aumentado las víctimas mortales en la carretera (fueron 60 los fallecidos).

Se da la circunstancia de que, de los 98 suicidas contabilizados en 2017, 24 tenían 60 años o más. Una persona incluso tenía más de 90 años, detalla el INE.

«Ese sufrimiento puede originarse en personas mayores por sentimientos de soledad relacionado con la falta de sentido vital, con la transformación de la sociedad actual que conlleva el debilitamiento de los lazos sociales. Además de estos sentimientos de aislamiento y abandono que puede llevarles a ello, también se encuentran otros factores relacionados con graves problemas en el área económica y de la salud, que genera estados depresivos», destaca María José Catalán, decana del Colegio Oficial de Psicólogos de la Región de Murcia.

La experta subraya que «el suicidio siempre ha sido un tema tabú, que ha hecho difícil su abordaje a todos los niveles, entre ellos el trabajo en prevención», por lo que «desde el Colegio Oficial de Psicólogos consideramos que es necesario hablar de ello, a fin de concienciar a la sociedad del problema que tiene nuestro país, con una tasa de suicidio diaria a nivel nacional de diez personas cada día, por lo que hay que incidir en campañas de prevención».

El Centro de Coordinación de Emergencias de la Región recibe cada mes decenas (a veces cientos) de llamadas relacionadas con temas de suicidios. Tentativas, en muchas ocasiones. La mitad de las veces a Emergencias llama un allegado del afectado, generalmente la primera persona a la que éste le ha hablado de sus intenciones de quitarse la vida. La otra mitad de las veces es la propia persona que manifiesta que quiere matarse la que levanta el teléfono. Lo hace así, apuntan los expertos, con la ilusión de que alguien le escuche y le quite la idea de la cabeza. Y es que «todo sufrimiento compartido o percibido es una llamada, una petición o invitación a la comunicación, que espera un movimiento o respuesta por parte del otro», comenta María Jóse Catalán.

La psicóloga hace hincapié en que «nunca hay que minimizar una manifestación de este tipo, por lo que hay que aportar acompañamiento y comprensión por parte de las personas cercanas y como buscar ayuda profesional».

Preguntada por qué pueden hacer personas del entorno para ayudar a una persona que ha manifestado intenciones de matarse, Catalán precisa que han de «escuchar y acompañar a esa persona, trasladarle su reconocimiento hacia el dolor que experimenta, y buscar de inmediato ayuda especializada». «Hay que estar muy atento a los indicadores de riesgo, ya que no hay un perfil único, y hay que saber analizar los diferentes contextos y motivaciones», hace hincapié la experta.

Catalán apuesta por «que se cuente con psicólogos clínicos en los centros de Atención Primaria de salud, a fin de poder detectar y abordar estos problemas desde las primeras señales». Aboga por «trabajar por una mejora de la cohesión social, ya que muchos problemas relacionados con graves dificultades en trayectorias vitales mantienen relación con difíciles procesos de socialización o de vinculación con el entorno».

La mayoría se ahorcan

Volviendo al INE, también detalla el medio que han empleado los suicidas. «El medio utilizado es aquel que la persona valore como más próximo y accesible a sus circunstancias», dice Catalán.

Así, de los 98 suicidas de 2017 (de los cuales la mayor parte fueron hombres, solo 16 mujeres), la mayoría de ellos (62) optaron por el ahorcamiento. Asimismo, 11 personas decidieron pegarse un tiro, igual que 11 fueron las que se envenenaron, bien con sedantes, plaguicidas o drogas. Una de ellas se puso delante de un vehículo en movimiento para que se la llevase por delante.

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