09 de mayo de 2019
09.05.2019
Calentamiento global

La sequía arrasa campos de ensayo de un proyecto de cambio climático

La falta de lluvias de este invierno ha secado las plantas y arbustos de una iniciativa Life europea contra la desertificación

08.05.2019 | 20:18
Auditores de Bruselas visitaron las fincas de ensayo acompañados por políticos murcianos y responsables del proyecto.

Los auditores de Bruselas visitaron ayer las fincas agrícolas que participan.

Del invierno más seco, a la primavera más húmeda. En cuestión de tres meses la Región de Murcia ha sufrido un cambio drástico en su climatología, que ha provocado que muchas de las plantas y árboles plantados en el marco del proyecto Life AMDRYC4 contra la desertificación y el cambio climático se hayan secado. Con este panorama se encontraron ayer los técnicos de Bruselas que visitaron la Región para hacer una primera auditoría del proyecto, que está en su primer año de ejecución.

El AMDRYC4, que coordina la Universidad de Murcia y en el que colaboran agricultores de Coag Murcia, tiene como principal objetivo buscar fórmulas de adaptación al cambio climático en las tierras de secano dentro del área mediterránea. Los trabajos se centran en el adecuado uso de los suelos agrícolas.

«Con este drama de climatología de extremos que vivimos día a día nosotros se han encontrado los auditores», explicó Francisco Gil, representante de los agricultores que participan en el proyecto, socios de Coag.

«Como estamos en el primer año, y aún quedan otros 3 o 4 para que concluyan los trabajos, no podemos saber qué resultados arrojan las especies que se han utilizado para mejorar los suelos agrícolas con la creación de nueva materia orgánica; pero es que, además, se nos han secado por la falta de lluvias», subrayó Gil.

Los auditores de Bruselas, que visitaron las fincas experimentales de Corvera, Nogalte, Xiquena y El Moralejo, estuvieron acompañados por representantes de Ciudadanos y del PP («los únicos que han acudido aunque habíamos invitado a todos los partidos políticos»), y por el director general de Medio Ambiente y Mar Menor, Antonio Luengo, entre otros.

La coordinadora principal del proyecto y profesora del departamento de Química Agrícola en la Universidad de Murcia (UMU), a María José Martínez, destacó que se quería demostrar, de manera cuantificada, el potencial que poseen los suelos agrícolas como sumideros de los gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático.

Y también permitirá exponer su potencial en la «gestión sostenible del agua o la lucha contra la desertificación», y otros beneficios paralelos como la creación de empleo o el desarrollo rural agrícola, dijo.

Políticas específicas

Francisco Gil dejó claro que con este proyecto y los efectos que la sequía provoca «y que han comprobado de primera mano los auditores», ahora los políticos murcianos y españoles «deben pelear para que se destinen fondos específicos y se dicten leyes concretas con medidas para luchar contra este fenómeno». Todo de manera coordinada entre las administraciones.

Porque, tal y como ha recogido Bruselas en un documento reciente sobre el cambio climático, «faltan políticas coordinadas», recordó Gil, quien añadió que se necesitan dotaciones presupuestarias específicas, «no desvestir a un santo para vestir a otro».

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