21 de abril de 2019
21.04.2019
La Opinión de Murcia
Judicial

Siete años de cárcel por abusar de su hijastra menor y discapacitada

Un bañista vio cómo la pequeña masturbaba al adulto en la playa y dio la voz de alarma

21.04.2019 | 04:00
Fachada de la Audiencia Provincial de Murcia.

El sujeto ha de indemnizar a la niña con 30.000 euros

La Audiencia Provincial de Murcia ha condenado a siete años y medio de prisión a un individuo por un delito de abuso sexual continuado. La víctima, una menor de edad con discapacidad intelectual, que sufrió los abusos desde que tenía 5 años hasta los 10.

El sujeto, que ahora tiene 55 años, tendrá que indemnizar a la niña con 30.000 euros por el daño moral que le provocó.

Los hechos que se consideran probados comenzaron en 2009, en Ciudad Real, cuando el adulto empezó una relación sentimental con la madre de su víctima. Esta mujer también tenía otro hijo, con una minusvalía. En 2013, la pareja, junto con ambos menores, se trasladó a la Región de Murcia.

«Desde que la menor tenía 5 años, sin que sea posible concretar las fechas, el acusado, con ánimo libidinoso y con conocimiento de la edad de la menor, progresivamente y aprovechando que formaba parte de su entorno familiar más próximo, se ganó la confianza de la niña, que no era consciente de los actos y los propósitos que anidaba el acusado, que de manera continuada la sometió a prácticas sexuales, sin que se haya podido determinar las condiciones concretas de la mayoría de ellas, y el alcance de estos actos por no verbalizarlos la menor, así como si la misma fue objeto de penetraciones anales», detalla la resolución judicial de la Audiencia Provincial.

«Estas circunstancias, en unión a que el acusado era el único referente paterno que tenía la menor, contribuyeron a que la niña normalizara los actos de carácter sexual y mantuviera silencio sobre ello, lo que fue utilizado gradualmente por el acusado para satisfacer sus deseos sexuales de forma reiterada con la menor, sin refrenar sus instintos, ni reparar en los perniciosos efectos en el desarrollo emocional y psicológico de la niña», subraya el tribunal.

Los hechos no fueron descubiertos hasta septiembre de 2014, cuando el acusado llevó a la menor, que contaba entonces con 10 años de edad, a la playa y, mientras se bañaba con ella, como en otras ocasiones, «haciéndole creer que era un juego, la motivó para que le cogiera su pene y lo masturbara, lo que fue observado por un bañista que buceaba a una corta distancia». Este bañista fue quien dio la voz de alarma. Aquel mismo día, el sujeto fue arrestado y acabó en prisión provisional, donde estuvo más de un año.

Ahora, cuando cumpla los siete años de cárcel, ha de pasar otros siete más en régimen de libertad vigilada, establece la Audiencia.

Una pariente de la víctima que se hizo cargo de ella, tras lo sucedido, relató en el juicio oral que la pequeña, en el colegio en su nueva ciudad, «reclutaba» a niños para hacer lo que ella consideraba «juegos», pero que eran prácticas de carácter sexual, « lo que evidencia aún más si cabe la enorme repercusión que estos hechos han tenido y tienen en el desarrollo de su personalidad», se indica en la sentencia de la Audiencia.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook