21 de abril de 2019
21.04.2019
La Opinión de Murcia
'Familias canguro'

La adopción, forma de vida para una pareja murciana

"Cuando la niña que tenemos en acogida ya no esté, recibiremos a otro niño"

21.04.2019 | 04:00
La familia de Pepe y Francisca al completo, paseando con la niña que tienen en acogida.

Una familia 'todoterreno' con unos padres que siempre han apostado por la adopción. La pareja formada por Pepe Ruiz y Francisca Ballesta muestra firmemente su determinación de dedicar su vida al cuidado de sus hijos, sean adoptados o biológicos

La familia encabezada por Francisca Ballesta y Pepe Ruiz siempre suele estar compuesta por siete miembros: los padres, a los que se suman sus dos hijos biológicos, de 22 y 20 años, y sus dos hijas de nacionalidad china: Nerea, de 17 años, y la pequeña Rocío, de 10 años. Además, hace años que están en el programa de las 'familias canguro' de Murcia y siempre tienen un niño o niña en acogida. Ahora tienen a su cuidado a una niña en acogimiento hasta que sea dada en adopción o pueda volver con sus padres biológicos. Francisca explica que este programa es muy necesario porque «hay muy pocas familias canguro» y desde hace un tiempo, por ley estos niños no pueden permanecer en centros. Las familias canguro reciben a niños de 0 a 6 años que «por los motivos que sean los padres no pueden atender», expone la madre, que recomienda esta experiencia y recuerda los dos acogimientos anteriores: «Los dos acogimientos anteriores que hemos hecho se han ido, la primera con su familia biológica y, la segunda también se ha ido ya». Admite además que cuando la niña que tienen bajo su cargo ya no esté «tendremos otro, si Dios quiere. Las familias canguro son así, tienes que estar disponible las 24 horas». Pepe y Francisca son una pareja que no se achanta ante las responsabilidades y asume todo lo que conlleva el cuidado de sus hijos y la adopción de sus hijas. Para ello, solo reciben ayudas económicas por el hecho de ser familia canguro, que sirven simplemente para mantener a los niños durante el tiempo que están con ellos en acogimiento.

La decisión de adoptar ya les rondaba a ambos por la cabeza incluso desde antes de casarse: «Antes de tener hijos biológicos ya considerábamos la adopción. De hecho, la segunda niña que adoptamos, Rocío, ya vino por los mismos críos, que querían tener otro hermano porque decían que Nerea estaba sola». Que el padre, Pepe, sea guardia civil no afectó para nada en su resolución. Sí influye que Francisca no trabaje fuera de casa: «No, yo no trabajo fuera de casa; yo solamente cuido de los niños. No podría si fuera de otra manera». Francisca describe el día a día de su familia «como cualquier familia normal, con sus peleas, con sus follones...». La familia es como una 'piña' porque «a mis hijos nadie les toca a sus hermanas, ni en el instituto, ni en el colegio, ni nada. Ellos las quieren con locura y las protegen», asegura la madre.
La pareja, además, ha tenido la suerte de que sus hijos y los niños que han tenido en acogida no han llegado a presentar perfiles conflictivos: «Mis hijos no. Sí que parece ser que hay algunos que han tenido problemas, pero con mis hijos yo no he tenido ningún problema. Ellas son mis hijas y punto, con los mismos problemas que puede tener un hijo biológico. Ellas no reclaman ni siquiera a sus padres o ir a China».

La adopción, sin embargo, no siempre fue fácil. Los trámites a la hora de adoptar a sus dos hijas se endurecieron mucho más en la segunda adopción: «Con Nerea, desde que enviaron los papeles a China hasta que nos la dieron me parece que fueron ocho meses, pero con Rocío no, con ella fueron casi siete años», lamenta Francisca, que afirma que en China están ahora revisando expedientes del año 2007 y que con esta segunda adopción casi llegan a retirar el expediente porque «ya estábamos cumpliendo años».

La situación para adoptar a la que ahora es su segunda hija se puso muy difícil porque durante los años que tardaron en entregársela no tuvieron ninguna información hasta que se la asignaron: «Finalmente llega el expediente, firmas si estás conforme y al mes o así, vas a China y la recoges». Francisca, después de tener dos hijos varones, afirma que estaba «loca por una niña: era la primera adopción, nos fuimos los cuatro a China y, bueno, cuando la vimos... para qué decirte. La segunda fue ya solo Pepe porque teníamos tres niños y el viaje era tan caro en 2012 que costó lo mismo para él solo que cuando fuimos los cuatro en 2004».

La madre explica que «por tema papeleo, hay que estar en China varios días». A Francisca y a su marido la burocracia no les para los pies y siguen recomendando la adopción porque «eso de ver crecer a una criatura y darle todo tu cariño no se puede explicar». Insiste en la diferencia «abismal» en la situación de adoptar entre 2004, cuando llega Nerea, y 2012, cuando reciben a Rocío. Durante la espera de esos siete años, Rocío «sí que estuvo en orfanato y nos dieron fotos pero se veía que no estaban hechas el mismo día».

«De la mayor sí que tuvimos información hasta que la adoptamos y sabíamos que estaba muy bien atendida, con una familia de acogida; nos enviaron un álbum con muchas fotos. Pero de Rocío no, de ella simplemente nos dieron cuatro fotos y mal», sentencia la madr,e que se enorgullece de haberle brindado un hogar a sus hijas, que «fueron abandonadas desde pequeñas».

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