19 de abril de 2019
19.04.2019
Salud

La Arrixaca controla a 161 menores con riesgo de sufrir muerte súbita

A nueve de estos niños se les ha realizado ya un trasplante cardiaco

19.04.2019 | 04:00
Parte del equipo del Virgen de la Arrixaca de Murcia que se ocupa de estas patologías

Se trata de pacientes que padecen enfermedades de origen hereditario .

Pese a su corta edad, tienen riesgo de sufrir una muerte súbita, por eso necesitan llevar un estrecho seguimiento médico y en muchos casos modificar su estilo de vida para prevenir posibles problemas. Un total de 161 menores son atendidos por los cardiólogos de la Unidad de Cardiopatías Familiares del Virgen de la Arrixaca de Murcia. Se trata de una de las ocho unidades acreditadas por el Ministerio de Sanidad como de referencia nacional.

Estos pequeños sufren, en la mayoría de los casos, enfermedades de origen hereditario que provocan arritmias que pueden desencadenar una muerte súbita. No obstante, otras veces los niños padecen la dolencia sin que nadie más de su familia esté afectado.

«En nuestra unidad recibimos pacientes de cualquier comunidad autónoma para valoración de una cardiopatía familiar, tanto por motivos diagnósticos como para ofrecerles un tratamiento específico en algunos casos», explica el doctor Juan Ramón Gimeno, coordinador de la Unidad de Cardiopatías Familiares.

La unidad lleva funcionando desde el año 2003. «Tenemos en seguimiento a más de 3.500 familias, en las que hay 4.678 afectados de todas las edades; de ellos 161 son niños», concreta el médico. Entre ellos hay siete niños con un desfibrilador para prevenir la muerte súbita. A nueve, además, se les ha hecho ya un trasplante cardiaco, puntualiza.

El servicio de Cardiología Pediátrica, dirigido por el doctor Francisco Castro, centraliza el seguimiento estrecho de estos niños con una enfermedad cardiaca genética, de forma coordinada con otros hospitales de la Región.

«En los 16 años de actividad de la unidad se han estudiado de forma exhaustiva en coordinación con el Instituto de Medicina Legal y el Servicio de Anatomía Patológica del Reina Sofia y la Arrixaca, 29 casos de muerte súbita, 17 de ellos del lactante», señala el doctor Gimeno, que lamenta que «desgraciadamente a pesar de los programas de diagnóstico precoz de enfermedades, no siempre llegamos a tiempo». «En este periodo ha habido 12 casos más de parada cardiaca, en los que afortunadamente sí fue posible resucitarlos», apostilla al respecto.

En cuanto al tratamiento, admite que «a día de hoy, a pesar de los avances, no tenemos tratamientos para corregir la alteración genética y prevenir su desarrollo». «Pero sí tenemos un abanico de tratamientos para tratar los síntomas y prevenir complicaciones», subraya Gimeno.

El doctor Castro y la doctora Escudero, con un ecocardiograma

De esta manera, concreta que «la muerte súbita se puede prevenir con algunos medicamentos, evitando tomar otros que podrían ser contraproducentes y en ocasiones con la implantación de una especie de marcapasos denominado desfibrilador automático (más conocido como DAI)». «Con un electrocardiograma y una exploración física por un médico con experiencia se pueden diagnosticar más del 90% de los casos. Si hay sospecha de una enfermedad muscular (una miocardiopatía), además haría falta un ecocardiograma», especifica. Juan Ramón Gimeno hace hincapié en que «es importante también estar al tanto de los síntomas. En particular, nos preocupan los niños que tienen pérdidas de conocimiento cuando están haciendo ejercicio».

El médico manifiesta que «la muerte súbita, definida como muerte repentina e inesperada en una persona que previamente se encontraba bien, es un problema de adultos principalmente. En el 90% de estos casos es el corazón el que falla».

«En nuestra Región tenemos cada año 250 casos de muerte súbita, de los que 200 son por enfermedad coronaria: el conocido como infarto de miocardio. Esta enfermedad es de personas de mayor edad, habitualmente por encima de los 50 años, con factores de riesgo cardiovascular como el tabaco, la hipertensión arterial, la diabetes y la hipecolesterolemia», resalta el experto.

Asimismo, «anualmente tenemos 40 casos de muerte súbita, en los que la causa no es una enfermedad degenerativa o adquirida, sino una enfermedad genética que se puede desarrollar a cualquier edad», remarca.

«Estas personas son más jóvenes que las anteriores. La media de edad son los 40 años. Estas enfermedades son familiares, hereditarias, en las que a diferencia del infarto es la genética la que manda. La enfermedad se desarrolla independientemente de la alimentación, tóxicos o factores de riesgo comentados», deja claro. Luego hay cuatro casos anualmente de muerte súbita del lactante, en el primer año de vida.

Gimeno pone el acento en que «es importante, después de conocer esta casuística, resaltar la importancia que tiene el conocer las técnicas de reanimación cardiopulmonar y aumentar el numero de desfibriladores disponibles en espacios públicos de nuestra Región».  En la misma línea, el médico señala que «hay distintas iniciativas en marcha en este sentido, no solo desde instituciones públicas como el SMS, fundaciones como RCP revolution, sino también desde las asociaciones de pacientes»

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook