18 de abril de 2019
18.04.2019
Sucesos

Un peligroso preso de Campos del Río propina una brutal paliza a otro interno

Este recluso es un 'alunicero' procedente de Madrid que ha cambiado ya varias veces de cárcel por su carácter agresivo

17.04.2019 | 18:49
Barrotes en la prisión de Campos del Río.

Un interno de Campos del Río acababa en la enfermería tras ser objeto de una brutal paliza por parte de un compañero, informaron fuentes penitenciarias.

Ambos reclusos, víctima y agresor, se encontraban en el módulo de aislamiento. El episodio violento se produjo cuando coincidieron en el patio, donde salen de tres en tres. Fuentes próximas indicaron que el atacante se lío a puñetazos contra el otro reo, al que llegó a hacer una brecha en la frente que requirió de puntos.

Como castigo, se le cambia de galería dentro de lo que es la zona de aislamiento. Es decir, se endurecen sus condiciones. Por ejemplo, pasa a un régimen donde tiene prohibido fumar y salir al patio. Pero esta medida no dura más de tres días, señalan las fuentes.

Se da la circunstancia de que el agresor es un conocido 'alunicero' procedente de Madrid. Por su carácter agresivo, no permanece más de seis meses en la misma penitenciaría: lo van cambiando de cárcel. De hecho, encerrado en la prisión más grande de la Región lleva poco tiempo.

El nombre del reo, un joven de algo más de 30 años, está en el Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES). Así se denominan a las medidas utilizadas por la Administración Penitenciaria consistentes en un mayor control y vigilancia a algunos presos en concreto. Estos internos cuentan con más restricciones que otros.

Por otro lado, al menos tres reclusos de la prisión de Campos del Río tienen la sarna, confirman fuentes penitenciarias. Se trata del tercer brote de esta enfermedad en la cárcel desde que se tuvo conocimiento del primero, allá por septiembre de 2018. Las personas contagiadas ya están en aislamiento sanitario y recibiendo tratamiento para curarse. Sus ropas se han llevado a la lavandería y allí se tratan a 60 grados, con el fin de 'matar' todo rastro de la enfermedad. El problema: Campos del Río sigue sin lavanderos y de esta tarea se ocupan los propios presos.

Preguntado por este asunto, el coordinador autonómico de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip), Fran Mauri, apuntó que la prisión «no es un establecimiento estanco» y que del recinto entra y sale gente constantemente: aparte de los trabajadores, los parientes de los internos, con lo que esto conlleva. Es decir, que la sarna podría propagarse. «Es un tema de salud pública», cree Mauri, que no quiere caer en el alarmismo, pero sí poner el acento en la importancia de que se tomen medidas para evitar que el asunto vaya a mayores.

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