01 de abril de 2019
01.04.2019
La Opinión de Murcia
Entrevista
Catedrático de Óptica y director del LOUM

Pablo Artal Soriano: "Lo más difícil es lograr el dinero para mantener las cosas funcionando"

Considera un "serio problema" el envejecimiento en las universidades y destaca la cantera en su especialidad

01.04.2019 | 04:00
Pablo Artal posa en el laboratorio de la UMU.

Lleva más de dos décadas trabajando en el campo del diagnóstico y la corrección de la visión. Desde el Laboratorio de Óptica de la UMU, que él creó hace 25 años, ve cómo los buenos investigadores se van y es complicado que vuelvan por falta de recursos para contratarles, y afirma que lucha cada día por conseguir financiación para poder seguir funcionando. Sin embargo, es optimista de cara al futuro.

Pablo Artal es catedrático de Óptica de la UMU, fue presidente durante varios años de la Academia de Ciencias de la Región de Murcia y recientemente ha sido galardonado con el Premio Nacional de Investigación. Como promotor del Laboratorio de Óptica de la UMU está este mes celebrando el 25 aniversario de sus instalaciones. Ve problemas, pero a la vez es optimista.

Ustedes han logrado con el laboratorio el objetivo de toda ciencia: trasladar a la sociedad los resultados de la investigación para su aplicación práctica.
Todo es importante en la investigación. Por ejemplo, hacer ciencia básica que te permite conocer más cosas sobre el objeto de estudio. Y lo haces, en principio, sin pensar en la proyección que pueda tener. Nosotros descubrimos unas propiedades del cristalino sólo por el interés de saber cómo era. Pero a partir de ahí, desarrollamos una lente intraocular que se coloca en las operaciones de cataratas. No estudiamos el cristalino para obtener la lente. Porque a veces, cuando investigas y te preguntan 'eso para qué sirve' no puedes contestar nada en ese momento, pero tal vez dentro de 20 ó 30 años tenga su utilidad.

El LOUM ha cumplido un cuarto de siglo y tiene un prestigio incuestionable. ¿Cuál sería su reto de cara al futuro?
El mayor problema es mantenerlo económicamente; el reto es seguir logrando financiación continuamente y en España es muy difícil. Nosotros sobrevivimos porque tenemos financiación europea y contratos con empresas en Estados Unidos. Hay un montón de desafíos, porque esto de la investigación es un pozo sin fondo. Para mí lo más difícil es mantener las cosas funcionando, y conseguir financiación es lo que ahora más me preocupa. Aunque suelo ser optimista pese a que los tiempos son difíciles.

¿Hay luz al final del túnel para enfermedades de la vista que, hoy por hoy, son incurables?
Hay bastantes enfermedades que aún tienen malas soluciones. En el laboratorio hemos trabajado algo en una de ellas, las degeneraciones maculares, por la que la retina, que se va degradando con la edad, no funciona bien y provoca problemas de visión por el centro; sólo se ve por los laterales. Hemos desarrollado unas lentes intraoculares que aunque no lo curan, les ayuda a ver mejor. Y con uno de nuestros colaboradores en Estados Unidos, se está intentando curar cegueras de retinitis pigmentarias y otras. Y eso sí que suena a ciencia ficción. Lo están probando en monos ciegos porque sus fotorreceptores no funcionan en absoluto, modificando otras células de la retina para que detecten la luz. Y utilizan muchas de las tecnologías nuestras, como las de láser de pulso muy corto. Pero esto son palabras mayores...

¿Está contento con la cantera, no ya de su laboratorio, sino de los estudiantes de esta disciplina en general?¿Diría que goza de buena salud?
Por supuesto. Nuestros estudiantes son muy buenos y luego, una vez que están formados, los quieren en otros sitios. En la ciencia es bueno que la gente vaya y vuelva, pero no lo es tanto que solo se vayan. Esa fuga de cerebros para los que no se ofrece ninguna posibilidad de volver. Nosotros tenemos, y volvemos al dinero, becas para que puedan seguir aquí. Pero en nuestro campo hay gente muy buena y veo el futuro con optimismo. No puedo decir lo mismo de la universidad en general, donde hay un problema grave de envejecimiento. Eso es un drama.

Y sigue sin apostarse por la ciencia...
España tiene un problema gigantesco: la universidad y la ciencia, que son muy malas comparadas con otros países. En España no se patenta. Por ejemplo, una empresa de teléfonos extranjeros patenta al año tres veces más que todo nuestro país. Y es aquí donde está el futuro. Pero los políticos parece que no quieren verlo, tal vez porque tampoco la sociedad lo ve ni lo demanda.

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