18 de marzo de 2019
18.03.2019
La Opinión de Murcia
Tráfico

"Ahora se hubiera pedido nueve años al chófer del autobús de Bullas"

El fiscal de Seguridad Vial, Pablo Lanzarote, valora el aumento de las penas por imprudencia al volante

17.03.2019 | 19:27
"Ahora se hubiera pedido nueve años al chófer del autobús de Bullas"

Otra de las principales novedades de la reforma del Código Penal se encuentra en las penas por imprudencias al volante. «El legislador ya no deja a valoración de los tribunales lo que significa una imprudencia grave», explica el fiscal delegado de Seguridad Vial en la Región de Murcia, Pablo Lanzarote. «Ahora el legislador ha sido muy claro y dice cuándo debe considerarse imprudencia grave o menos grave».

Así, el Código Penal establece que es imprudencia grave cuando el resultado de muerte o lesiones vaya precedido de una conducción bajo el efecto del alcohol y de las drogas o por un exceso de velocidad.

Las imprudencias menos graves son aquellas en las que el resultado de muerte o de lesiones vayan precedidas de una infracción administrativa de Tráfico calificada por la ley de Seguridad Vial de grave o muy grave. «Es decir, saltarse un stop o un semáforo. O no respetar la preferencia de paso de un peatón», ilustra el fiscal Lanzarote.

«La reforma del Código Penal surge por el impulso de las asociaciones de las víctimas de accidentes de tráfico y la existencia de casos de atropellos a ciclistas que han sido especialmente mediáticos», aduce Lanzarote.

De hecho, el legislador se ampara en motivos cuantitativos para justificar esta actualización del Código Penal, como así recoge el preámbulo de la norma. Sin embargo, en opinión del fiscal, el legislador se basa en aspectos cualitativos. «No es cierto que, según las estadísticas, haya un aumento de la siniestralidad en atropello a peatones y ciclistas», expone Lanzarote. «Sino que ahora existe una mayor reprobación de la opinión pública».

Otro cambio es el aumento de las penas previstas por imprudencia grave. En el caso de un homicidio por imprudencia, pueden llegar a nueve años de prisión si hay más de una fallecido en el siniestro; y en el supuesto de un delito de lesiones por imprudencia pueden llegar hasta los seis años, si hay más de una víctima, ya que el Código Penal habla de «pluralidad de víctimas».

Hasta ahora, el máximo recogido por el delito de homicidio por imprudencia grave era cuatro años de cárcel; y por lesiones, tres años de prisión.

El fiscal Lanzarote apunta que el legislador ha pretendido con esta reforma apaciguar y contentar a la opinión pública, que veía insuficientes las penas. «Estoy de acuerdo con el incremento punitivo, porque el juez estaba muy encorsetado en el anterior sistema», valora.

Así, el fiscal recuerda el accidente más trágico de los últimos años: el autobús que en noviembre de 2014 se precipitó por un desnivel en la Venta del Olivo, cuando se dirigía a Bullas, y cuyo siniestro se saldó con la muerte de catorce personas y 42 heridos. Lanzarote, el fiscal encargado del caso, recuerda que los hijos de las víctimas le manifestaron que la pena pedida al conductor «era muy escasa». El representante del Ministerio Público solicitó cuatro años para el chófer por imprudencia. «Era el límite máximo imponible en aquel momento», señala Lanzarote.

Ahora, con la reforma, «se podría pedir nueve años por los fallecidos y seis por las lesiones», añade el fiscal. Estas penas ya no se podrían exigir por el principio de retroactividad, que sólo permitiría aplicar las nuevas normas penales en el caso de que sean más favorables. El accidente de la Venta del Olivo no ha sido juzgado, ya que está pendiente de señalamiento del juicio.

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