17 de marzo de 2019
17.03.2019
Investigación

En busca del talento perdido de la Región de Murcia

Los programas para recuperar a los 'cerebros' que se han visto obligados a marcharse fuera están permitiendo que regrese una parte de los investigadores murcianos, aunque muchos no volverán

17.03.2019 | 04:00
En busca del talento perdido de la Región de Murcia

Las penurias impuestas por la crisis económica que obligaron a muchos de los jóvenes talentos de la Región a emigrar para poder trabajar y seguir sus investigaciones en el extranjero ha dado lugar a la llamada «pobreza científica». La marcha de los jóvenes bien formados que trataron de abrirse camino en Europa e incluso en otros países más alejados ante la falta de perspectivas profesionales se ha traducido en una 'fuga de cerebros', que la Comunidad Autónoma y el Gobierno central tratan de recuperar mediante programas que les ofrecen la posibilidad de conseguir un trabajo en su tierra.

El Gobierno regional ha destinado este año una partida de 400.000 euros para facilitar la recuperación de 12 investigadores murcianos que están trabajando en el extranjero a través del programa Saavedra de la Fundación Séneca. Desde 2016 esta iniciativa ha permitido a las universidades de la Región la incorporación de 23 investigadores.

Por su parte, el Gobierno central ha anunciado un Plan Retorno para recuperar a los universitarios españoles emigrados, que ha contado con el asesoramiento de los Ministerios de Exteriores, Ciencia, Educación e Industria. Entre otras medidas, este programa contemplará la creación de plataformas que permitan poner en contacto a los profesionales que emigraron durante los años de la crisis con las empresas y los organismos públicos para atajar la fuga de cerebros.

Sin embargo, algunos de los investigadores murcianos que están planteándose el regreso no acaban de tener claro si las condiciones que les ofrecen estos planes de rescate son suficientes, dado que no les garantizan la estabilidad profesional pasados unos años. Miguel Ángel Soler, que trabaja en el Instituto Italiano de la Tecnología en Génova como investigador asociado, se pregunta «qué sueldo, años de contrato y medios materiales van a encontrar a su vuelta», teniendo en cuenta que muchos «han formado una familia».

Por su parte, Francisco Pedrero, investigador del CEBAS que ha podido regresar gracias a la Fundación Séneca, coincide en que «volver no es lo habitual». También él se lamenta de que este programa es «una situación temporal», pero apunta que «antes no teníamos ni siquiera eso». Sin embargo, tiene claro que salir a formarse en el extranjero, además de ser una obligación impuesta por el CSIC, «es muy enriquecedor».


María Hernández: "Fue una decisión dura y lo sigue siendo, volvería si tuviera una oportunidad"

María Hernández , que es licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Murcia y cuenta con un máster en Artes Visuales en la Educación por la Universidad de Granada, está afincada en Chile y defiende que también deberían recuperarse a los expertos en ciencias sociales. El alto porcentaje de paro juvenil, y la falta de oportunidades laborales en su sector fue la principal motivación que llevó a esta murciana a cruzar fronteras e instalarse en Valparaíso, Chile. «Fue una decisión dura irme y aún lo sigue siendo», asegura.

En Chile, ejerce como educadora en Patrimonio y, actualmente, trabaja en el programa 'Pasos', un proyecto educativo de la Unidad de Patrimonio del Ayuntamiento de Viña del Mar. Allí trabaja en la concienciación de la defensa del patrimonio mediante talleres para niños, talleres para adultos, charlas para profesores, proyectos en colegios destinados al rescate del patrimonio popular y familiar o el rescate de la historia y el patrimonio oral con juntas de vecinos de la ciudad. Considera que también debería hacerse una inversión pública para recuperar a los expertos que trabajan en las ciencias sociales. Aunque su experiencia fuera de casa y de su país natal está siendo enriquecedora, no duda en admitir que «volvería si tuviera la oportunidad». Valeria Ureña


Francisco Pedrero: "Es enriquecedor trabajar fuera y traer ese conocimiento a tu región"

 Francisco Pedrero, que es ingeniero Agrónomo por la  Politécnica de Cartagena y realizó los cursos de doctorado en la Universidad de Granada, es uno de los científicos que ha vuelto a la Región, después de pasar por universidades de Estados Unidos, Dinamarca, Portugal e Italia, gracias al programa Saavedra de la Comunidad Autónoma. Está especializado en gestión y recuperación del agua y actualmente trabaja en el CEBAS. Reconoce que las oportunidades que ofrece la Fundación Séneca son temporales, pero considera «muy enriquecedora» la posibilidad de conocer el trabajo de los científicos de otros países.

«Aprender a trabajar con otros equipos te da otra mentalidad», al tiempo que también aporta el deseo de «traer ese conocimiento a tu región». Sin embargo, da por hecho que muchos científicos que «han salido fuera se quedarán», dado que en otros países existe la posibilidad de «conseguir contratos más largos». Francisco Pedrero es además el coordinador de una red de jóvenes investigadores procedentes de 17 países de la cuenca mediterránea que cuenta con el apoyo del Banco Mundial,  la red Euro-Mediterránea Med Water Youth Network, por lo que viaja constantemente y mantiene conexiones con equipos de todo el Mediterráneo.   

Miguel Ángel Soler: "¿Cómo se garantiza la independencia para que se pueda mantener la línea de investigación?"

 iguel Ángel Soler, que trabaja en el  Instituto Italiano de la Tecnología en Génova como investigador asociado y está dedicado al estudio de las proteínas, es consciente de «la pobreza científica» que origina la fuga de talentos. El científico murciano advierte de que muchos de los investigadores que salieron a trabajar al extranjero cuando la crisis les cerró las puertas no volverán. Tiene claro que los planes de retorno no garantizan la estabilidad laboral, aunque considera una buena noticia que el Gobierno anuncie un Plan Retorno.

«Me temo que será insuficiente, pues el esfuerzo económico que es necesario realizar en cada uno de los sectores científicos (proyectos, contratos indefinidos o recursos materiales) para recuperar el nivel de la ciencia de hace 10 o 15 años resulta tan elevado que no basta con un real decreto». El joven se pregunta «cómo se garantiza la independencia científica necesaria para que el investigador que retorna pueda desarrollar su nueva línea de investigación, en vez de tener que incorporarse a las líneas ya existentes de los profesores de su nuevo departamento o de los investigadores senior de su nuevo instituto». Pilar Benito

 

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