19 de febrero de 2019
19.02.2019
La Opinión de Murcia
Cambio climático
Combinación letal

Región de Murcia: un litoral más que vulnerable

Los expertos advierten de que ante las inundaciones y el retroceso de las playas por los efectos del cambio climático hay que apostar ya por la adaptación con estructuras de defensa, cordones dunares, sistemas de alerta y ordenación territorial

19.02.2019 | 04:00
Región de Murcia: un litoral más que vulnerable

No solo se funde el hielo de Groenlandia y la Antártida. La temperatura de los océanos sube por el calentamiento global, con una expansión térmica que unida al deshielo eleva el nivel del mar. Y la costa mediterránea es especialmente vulnerable, por lo que los expertos piden que además de la mitigación se apueste ya por medidas de adaptación al retroceso de las playas y las inundaciones cada vez más frecuentes.

Un preocupante retroceso de las playas y un aumento del mar que algunos expertos sitúan en torno a los 90 centímetros, o más, a final de siglo. Ese es el escenario que contemplan los científicos por el deshielo en la Antártida y Groenlandia, unido a la subida de la temperatura de los océanos. Una combinación letal que tendrá una especial incidencia en aquellos territorios situados junto al mar. Como parte de la Región de Murcia. Y aunque la lucha contra el cambio climático pasa por la mitigación de los gases contaminantes que se envían a la atmósfera, tan trascendental o más resulta la adaptación a sus efectos.

Los expertos advierten de que el proceso ya está en marcha, «por lo que se ha de trabajar en minimizarlo, especialmente en costas tan vulnerables y expuestas». Lo afirma Iñigo Losada, catedrático de Ingeniería Hidráulica, quien junto con otros investigadores ha publicado el Informe C3E, sobre 'Cambio climático en la costa española', financiado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y realizado por el Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria.

El litoral mediterráneo está perdiendo capacidad de defensa frente a los efectos del aumento de la temperatura en el planeta, que está elevando ya el nivel del mar entre 1,5 y 3 milímetros anuales. Solo en los últimos veinticinco años ha subido 7,5 centímetros.

Aunque la raíz del problema se halla en las emisiones de efecto invernadero, conseguir su reducción es complicado por falta de un acuerdo mundial vinculante, tal como incide Losada. De ahí que éste plantee medidas de protección y adaptación como el levantamiento de estructuras de defensa, la recuperación del cordón dunar, los sistemas de alerta y se apueste por una ordenación territorial, algo que compete a los gobiernos autonómicos para frenar la construcción en primera linea de playa.

Y va más allá al defender incluso que determinadas concesiones situadas en dominio público «no habría que renovarlas», subraya el catedrático.

Losada, que colabora con el ministerio en la redacción de la Estrategia de Adaptación al Cambio Climático en la costa, advierte que el territorio autonómico tiene una enorme «vulnerabilidad», que le expone «a un aumento de la erosión, la salinización y las inundaciones». Otros factores a tener en cuenta son infraestructuras como los puertos.

Las playas, por contra, son uno de los principales mecanismos de defensa del litoral, porque inducen a la rotura del oleaje. «Si nos quedamos sin ellas, o sin dunas, o sin humedales, perdemos esos sistemas defensivos y quedamos más expuestos, con lo cual los temporales cada vez son más intensos y causan más destrucción», expone. Son los llamados «efectos automáticos» del desastre medioambiental, además del calentamiento de las aguas, la acidificación de los océanos y la afectación a los ecosistemas marinos.

El aumento del nivel del nivel medio del mar en la zona Atlántico-Cantábrica sigue la tendencia media global observada entre 1,5 y 1,9 milímetros/año entre 1900 y 2010 y de entre 2,8 milímetros/año y 3,6 milímetros/año entre 1993 y 2010.

Sin embargo, existe una mayor incertidumbre en cuanto al nivel medio del mar en el Mediterráneo por efectos regionales. En la costa del sureste se calcula un retroceso de 1,5 a dos metros de las playas, con un 2 o 3 por ciento de cota de inundación.

«El nivel del agua del mar está subiendo y va a seguir haciéndolo, no solo por el deshielo del casquete polar, sino por el aumento de su temperatura», apunta Íñigo Losada.

Lluvias y sequías

El catedrático del Área de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Murcia, UMU, José María Gómez Espín, explica que tras haber analizado las precipitaciones del sureste peninsular, y puntualmente de la Región de Murcia, en los últimos 18o años, la conclusión es que «no hay tal cambio climático, pues solo se han producido pequeños cambios». Y lo mismo ocurre con las sequías, que siguen siendo cíclicas, al igual que las inundaciones, que se repiten con más o menos intensidad.

Otra cosa, apunta, son las escorrentías superficiales en la cuenca del Segura. «Es normal que ocurra porque desde mediados del siglo XX se ha apostado por una política de reproducción forestal, y eso necesita agua; al igual que los acuíferos sobreexplotados», indica. En este último caso, el catedrático de Geografía indica que cuando llueve es normal que ese agua se 'vaya' a recargar el acuífero en lugar de circular por los ríos. Una situación que, destaca, se da igualmente en la cabecera de la cuenca del Tajo, de donde parte el Trasvase al Segura.

Por lo que respecta a las temperaturas, también a partir de la segunda mitad del siglo XX se ha producido un ascenso brusco y la Región pasa por el periodo más cálido de los últimos 400 años, tal y como se recoge en la tesis doctoral de Salvador Gil Guirado, investigador de la UMU; un trabajo que dirigió Gómez Espín.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook