13 de enero de 2019
13.01.2019
Campos del Río

La cabecilla de la agresión sexual a una presa es llevada al módulo de aislamiento

Antes del ataque en los baños, la víctima tuvo un vis a vis con su novio, durante el cual se cree que este le dio drogas que eran las que buscaban las otras reclusas

12.01.2019 | 19:46
Dependencias de la cárcel de Campos del Río, a través de unos barrotes.

Un juzgado de Mula asume el caso

Un juzgado de la localidad de Mula ha asumido la investigación del caso de la reclusa que fue atacada por cuatro compañeras en uno de los baños de la cárcel de Campos del Río, confirman fuentes penitenciarias.

Igualmente, desde la Dirección General de Instituciones Penitenciarias hay abierta una una investigación, como cada vez que ocurre algo en el interior de una penitenciaría española, para esclarecer qué pasó aquel día.

Las primeras hipótesis apuntan a que un asunto de drogas estaría detrás del ataque, tal y como publicó en exclusiva este diario.

Fuentes penitenciarias relataron que el día de los hechos, horas antes de ser abordada en los aseos, la víctima había mantenido con su novio un vis a vis (se llama así al encuentro en la cárcel entre quien cumple condena, y otra persona, especialmente su pareja, sin la presencia de un funcionario de prisiones).

En aquel encuentro, presumiblemente la pareja de la interna le proporcionó sustancias estupefacientes. Los investigadores sospechan esto porque, al concluir el vis a vis, la presa fue sometida a un cacheo y los funcionarios encontraron que llevaba encima pequeñas dosis de coca, hachís y heroína. Las sustancias fueron requisadas. Sin embargo, compañeras de prisión de la reclusa pensaron que ella tenía la droga consigo y, después del vis a vis, se produjo la agresión en el baño. Aunque la víctima aseguró a sus atacantes, y era cierto, que ya no llevaba dosis alguna, que los funcionarios la habían encontrado, no la creyeron y decidieron comprobar por ellas mismas si la presa ocultaba algo dentro de su organismo.

Fuentes cercanas detallaron que, con violencia, le introdujeron la mano en la vagina, entre otras vejaciones. Al comprobar que, efectivamente, no llevaba droga dentro, la dejaron ir.

La víctima puso en conocimiento de la jefa de servicio lo que le habían hecho e identificó a sus agresoras.

Responsables de la prisión hablaron con ellas. Tres negaron haberla tocado y aseveraron que únicamente habían sido testigos: que, cuando ellas entraron en el aseo, vieron cómo la mujer estaba siendo obligada a defecar dentro de una bolsa de plástico. En cuanto a la presunta cabecilla de la agresión, fue trasladada al módulo de aislamiento, detallan las mismas fuentes.

De momento, el resto de implicadas permanecen en el centro penitenciario, en el régimen que tenían antes de la agresión. La investigación está abierta.

La víctima, que fue vista por el médico en la misma prisión, presenta lesiones en sus labios vaginales, corrobora el parte efectuado por el facultativo.

El Código Penal vigente en España establece que el delito de agresión sexual se consuma cuando el autor lleva a cabo el atentado contra la libertad sexual, con violencia o intimidación, aunque no consiga una satisfacción erótica.

El delito de violación se tipifica en el artículo 179 del citado Código Penal con el siguiente contenido literal: «Cuando la agresión sexual consista en acceso carnal, por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías».

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