11 de enero de 2019
11.01.2019
Entrevista
Antonio García Arias

Mejor docente de España: "La burocracia y la falta de recursos te van quemando poco a poco"

Antonio García Arias, profesor de Primaria de San Javier, ha sido elegido el mejor entre casi 2.000 profesores candidatos al premio

11.01.2019 | 04:00
Antonio García posa en su clase con alumnas del colegio de San Javier en el que ejerce.

Mejor docente de España 2018. Es profesor de Primaria desde hace 24 años, los diez últimos en el colegio público Joaquín Carrión de San Javier. Enamorado de su profesión echa en falta una mayor implicación de los padres en la educación y que se cuente con ellos para elaborar las leyes educativas, que dice, deberían durar varias décadas.

Gallego afincado en la Región de Murcia desde hace 24 años (los mismos que lleva ejerciendo como profesor de Primaria), Antonio García Arias, de 49 años, acaba de ser elegido mejor docente de España de 2018, dentro de los premios Educa Abanca, que se convocan a nivel nacional. Las candidaturas las proponen alumnos y familiares y este año ha habido 1.849 propuestas. Empezó de interino, «como casi todo el mundo» e incluso llegó estar en nueve colegios durante un curso.

¿Qué supone este premio?
Es increíble; estoy feliz y orgulloso. La labor docente tiene una parte muy emocionante y positiva, pero recompensas a la larga, hay muy pocas. Esto supone un reconocimiento a 24 años innovando, investigando, preocupándote por tus alumnos, formándote, publicando en blogs, asistiendo a charlas... Es premiar al esfuerzo de una labor diaria que no muchas veces se ve. Y el baremo que se utiliza en estos galardones es muy completo, porque tiene en cuenta muchos factores.

Si tuviera que elegir entre la investigación e innovación y la docencia, dónde se inclinaría.
No creo que haya que elegir, va todo unido. Pero es cierto que la parte emotiva y la relación que se tiene con los alumnos es la parte más satisfactoria. A veces puede ser problemática por las dificultades que puedan tener en el aprendizaje o por sus situaciones particulares y familiares, pero es lo más gratificante. De todas formas, un docente es un compendio tanto del trabajo en el aula como de tu formación, de tu innovación...

¿Qué sería lo menos gratificante de la profesión?
La relación con los padres y con la Administración, la falta de recursos y materiales... son cosas que te van quemando poco a poco. Hay actualmente un exceso de burocracia en los centros; creo que a la Administración se les ha ido de las manos, pues debemos ocupar cada día una enorme cantidad de tiempo en realizar papeleo que en realidad no tienen mucho sentido ni mejora la educación. A veces da la sensación de que es más importante el papel que la labor docente que realizamos. Deben replanteárselo.

¿Y en referencia a los padres?
Los padres cada vez delegan más en la escuela la educación de los hijos y últimamente se ha perdido la relación que había de respeto hacia el profesor. Cada vez delegan en ti aspectos que deberían estar en sus manos.

Actualmente se está debatiendo la reforma de la ley de Educación. Seguimos sin lograr que esta materia quede fuera de cada cambio de Gobierno...
Es tremendo. Muchos docentes están todavía aprendiendo, por ejemplo, los estándares de aprendizaje, que era una novedad de la Lomce, y puede que de aquí a cinco días te lo quitan. No pueden estar jugando con el docente de esta manera. Hay que sentarnos entre todos para que logremos una ley que pueda durar, como en los países del norte de Europa, 50 años, con sus correspondientes modificaciones que traigan la evolución social. Y algo que me gustaría resaltar es que cuenten con nosotros, los profesores de Infantil Primaria, para hacerla, porque somos los que estamos en las aulas y conocemos la problemática de los centros y sus posibles soluciones. Si no logramos juntarnos todos y aprobar una ley consensuada que dé estabilidad a la Educación, solo perjudicaremos el proceso de enseñanza.

¿Baja la inmigración el nivel en los colegios?
Nosotros tenemos un 60% del alumnado inmigrante. Y es cierto que las escuelas deben adaptarse a nuevas necesidades. Pero el problema no es la inmigración, sino la falta de recursos para atenderlos. Faltan programas específicos que permitan que estos alumnos alcancen el nivel necesario en menos tiempo antes de integrarles en las aulas ordinarias. Y en ese sentido sí puede afectar al nivel. Pero en este asunto lo peor es que la Administración está permitiendo que haya colegios 'gueto'.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook