31 de diciembre de 2018
31.12.2018
Sexología

El sexo no se acaba a los 60 o a los 70 años, pese a que hay tabús y prejuicios

Muchos estudios han puesto de manifiesto los beneficios que la práctica sexual aporta a la salud en la tercera edad

31.12.2018 | 04:00

El sexo es uno de los aspectos más importantes para la vida de cualquier persona, hasta el punto que nos acompaña en la mayor parte de nuestra existencia. Aunque hubo épocas pasadas en las que erróneamente se identificaba la actividad sexual como algo propio de la juventud, hoy en día está ya plenamente asumido que el sexo nos acompaña constantemente como un reflejo de nuestro pulso vital. Sin embargo, la forma en que la sexualidad influye en nosotros cambia según el momento de nuestra vida en el que nos encontremos. De esta manera, cuando nosotros cambiamos también lo hace la forma en la que nos relacionamos con el sexo.

El sexo no se acaba a los 60 o a los 70 años, pese a que por algunos tabús y prejuicios sociales muchas personas (especialmente los más jóvenes) sigan considerándolo así todavía hoy en día. Al contrario, llegada esta edad el interés sexual se mantiene igual que en otras etapas de nuestra vida, aunque en la mayoría de personas se manifieste de forma diferente.

Múltiples investigaciones y estudios han puesto de manifiesto los beneficios que la práctica sexual aporta a la salud de las personas de la tercera edad.

Relaciones más afectivas

En esta etapa el sexo se puede vivir con la misma intensidad que en la juventud, aunque es cierto que, teniendo en cuenta aspectos como el propio envejecimiento y la pérdida de facultades físicas, es probable que en esta edad la sexualidad se encamine hacia un tipo de relaciones más afectivas con las emociones, el cariño, las caricias, los besos, la compañía...

Asimismo, y especialmente en el caso de los hombres, el progresivo declive físico puede suponer un incremento de los miedos e inseguridades.
Además de las limitaciones físicas, en esta etapa de la vida surgen otros inconvenientes como la falta de pareja, la dificultad para encontrar privacidad, la presencia de enfermedades y toma de medicamentos que disminuyen las facultades sexuales... En cualquier caso, en esta etapa, si se goza de buena salud, la sexualidad se puede vivir de forma igual de plena que en las etapas anteriores.

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