01 de diciembre de 2018
01.12.2018
La Opinión de Murcia
Maltratos

Alertan del repunte de la violencia ejercida por niños en casas y colegios

De la Fundación ANAR subrayan que se dan maltratos "absolutamente invisibles", dado que suceden dentro del hogar y muchos no se denuncian

30.11.2018 | 19:45
Alertan del repunte de la violencia ejercida por niños en casas y colegios

Cada vez son más los menores de edad que sufren abusos y malos tratos

«La sociedad es más violenta, nos hemos relajado un poco: parece que la tolerancia y el respeto se ha pasado de moda». Así se expresa la presidenta de Quiero Crecer, Concha López Soler, que tiene claro que «ahora, si los niños no consiguen lo que quieren, es un drama». Esta situación va ligada al hecho de que la violencia «es verdad que ha aumentado en institutos y colegios», manifiesta.

López Soler hizo estas declaraciones en el Aula de Cultura de Cajamar, en la capital murciana, que fue escenario ayer de la celebración de la mesa redonda Violencia en la infancia y la adolescencia: avances y desafíos, una iniciativa que contó con la participación de las asociaciones Quiero Crecer, Amaim, Unicef y ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo). La idea de mesas redondas como esta es «ver en qué ha evolucionado la sociedad en recursos y cuáles son las consecuencias que tiene el estar expuesto a violencia» tanto para menores como para mujeres.

«Ver un poco el panorama general de lo que ofrece la sociedad avanzada para el desarrollo de los menores. Y ver cómo puede afectar al bienestar de los menores», dijo López Soler.

«En Quiero Crecer creemos que a muchos de los problemas, que creemos que son psicosociales, no se les está dando el tratamiento en salud que se requiere», señaló, y añadió que «cuando un niño tiene un problema psicológico hay que trabajarlo y aplicarle los tratamientos eficaces».

En este sentido, Concha López Soler subraya que «no es solo escuchar: es regulación de emociones». Y es que «nosotros trabajamos con menores maltratados y nos encontramos con que sienten culpa, vergüenza y mucha rabia», hace hincapié.

Tanto menores agresores como víctimas presentan «un comportamiento muy desorganizado». «Se ven diferentes de los demás y no tienen herramientas para resolver sus problemas de base y tener algo compensatorio que les ayude a poder funcionar como cualquier niño o niña», comenta López Soler. Con el fin de ayudar a estos niños «hace falta que sus alteraciones psicopatológicas sean tratadas con los protocolos que se saben eficaces. Con las terapias, que no son cortas», dice.

A este respecto, asegura que «en menos de ocho meses, diez meses o un año no hay terapia que haga efecto». Quiero Crecer, que cumple una década de trabajo, ha atendido en este tiempo a más de 1. 500 menores de la provincia.

También participó en la mesa redonda de ayer la psicóloga y directora del Teléfono ANAR, Diana Díaz, que recordó que de 2009 a 2016 este servicio (a través de los teléfonos de Ayuda a Niños y Adolescentes 900202010, del Adulto y la Familia 600505152, el de Niños Desaparecidos 116000 y el servicio de Email) atendía un total de 2.405.524 llamadas según datos del estudio Evolución de la Violencia a la Infancia en España según las Víctimas.

Los casos de violencia a la infancia-adolescencia en España se han multiplicado por cuatro como media de todas las violencias analizadas. La tasa de incremento es de un 298,8%.

Díaz dijo que «ha aumentado más la violencia de género y la intrafamiliar, el maltrato que sucede dentro de las casas, que es absolutamente invisible» y se da «de manera muy oculta», lo cual da lugar a que haya muchas víctimas que no reciben ayuda.

A este respecto, habló de «la importancia de saber, de que los adultos del entorno estén muy pendientes de las señales» que pueden indicar que hay un menor sufriendo abusos o malos tratos. «Todos los adultos estamos obligados por ley a acudir a las autoridades y a pedir auxilio», destacó, al tiempo que apostó por «una ley integral contra la violencia en la infancia y en la adolescencia».

«Que se tomen medidas de prevención. Para que la sociedad en su conjunto tenga muchísima más conciencia y los propios menores puedan tener un tratamiento psicológico», precisó Díaz.

«Es muy importante que la población se sensibilice para que aflore la violencia que está dentro de las casas, por la que nadie pide ayuda, y que se normaliza y se tolera», resaltó. «Hay mucha violencia que no se sabe. Un cambio brusco de ánimo, un aislamiento... son indicadores que nos deben de dar pistas. Detrás de conductas de rebeldía muchas veces hay situaciones de violencia», apuntó.

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