La Federación de Cooperativas Agrarias de la Región de Murcia (FECOAM) colabora en el proyecto europeo Coastal (Colaborative land-sea integration Platform), junto al Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, organismo adscrito al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CEBAS-CSIC) y la Comunidad Autónoma, para ayudar al Mar Menor a ser más sostenible. Su objetivo es investigar y conocer en detalle las interacciones que se producen entre el medio rural y el marítimo, para poder desarrollar métodos de explotación agrícola ambientalmente sostenibles y, al mismo tiempo, rentables para las empresas del área.

Según explicó el responsable de Formación y Proyectos Europeos de FECOAM, Pedro Sánchez Seiquer, la tarea de la Federación es la de difundir las conclusiones que resulten del estudio entre los profesionales del sector agrario, con la finalidad de que puedan poner en práctica aquellas herramientas que resulten aconsejables, incidiendo más en las buenas prácticas agrícolas de las empresas que operan en la zona. En este proyecto europeo participan 27 organismos y administraciones de diferentes países de la Unión Europea que tienen una problemática común sobre la que se trabaja.

En la Región de Murcia, estos trabajos se centran en el área del Mar Menor, que cuenta con un ecosistema protegido en el que interactúan diferentes agentes económicos, sociales y ambientales, como la agricultura, la pesca y el turismo, y que tienen como consecuencia el empobrecimiento de las aguas y el descenso de visitantes en la zona, así como el deterioro progresivo del medio.

Una de las finalidades del proyecto en relación a la laguna es determinar nuevas formas de conseguir agua apta para el consumo humano, así como para riego, más concretamente, según acentuó Sánchez Seiquer, «desarrollar modelos de producción y negocio que sean sostenibles».

Y es que entre los actores que condicionan el estado del Mar Menor, destaca la actividad agrícola intensiva, el turismo, la práctica de actividades acuáticas o la pesca. Todo ello produce efectos negativos en el ecosistema de la laguna salada, por lo que es necesario el desarrollo de modelos de producción y de negocio que resulten más sostenibles, así como una actividad turística respetuosa con el entorno.

Éste es un proyecto que está en fase de desarrollo, aunque no es el único, pues FECOAM también colabora con la Universidad de Alicante y un centro tecnológico de Zaragoza, en el programa 'Barbara' de investigación, enmarcado en la agenda Horizonte 2020, que pretende transformar restos orgánicos de las explotaciones agrarias en nuevos materiales bioplásticos: «Buscamos pigmentos naturales a partir de productos agroalimentarios que se incorporan a las fórmulas de los plásticos, obteniendo un plástico degradable y aprovechando los subproductos agroalimentarios». La base está en «revalorizar los residuos agrícolas y obtener pigmentos naturales», comentó.