29 de enero de 2018
29.01.2018
Convivencia

A sólo doce de los más de 500 menores condenados en la Región se les privó de libertad

La Fiscalía apuesta cada vez más por medidas educativas que por un internamiento en régimen cerrado

29.01.2018 | 04:00
Dos niñas se asoman a la ventana de un centro de menores, en una imagen de archivo.

Causas | Por envidia, por marginalidad o inducidos por adultos

  • «Necesidad, marginalidad entendida como rechazo, dificultades de integración, exclusión, envidias e inducción por parte adultos. En definitiva, desestructuracion». Son las causas que enumera el educador Rafael Llor Martínez, uno de los impulsores de Proyecto Cysne.
  • En cuanto a los delitos que cometen los menores en mayor medida, suelen ser hurtos y robos, principalmente. Bien de ciclomotor o de un móvil a alguien por la calle, explican fuentes policiales y corrobora también Llor Martínez. «Puntualmente, violencia», apostilla al respecto.
  • El educador también hace hincapié en que, en su centro, «todo lo que tenemos son españoles», a propósito del prejuicio que mucha gente pueda sentir hacia extranjeros. «Creo que somos muy ignorantes. Por mi experiencia, te puedo asegurar que los que menos ingresan en centros de menores son inmigrantes. Los que más son españoles. Y no de etnia gitana», dice.

De los que fueron a la ´cárcel de adolescentes´, seis tenían 17 años, cuatro tenían 16, uno tenía 15 y el restante 14.

«Si el delito no contempla pena de prisión, nunca podremos internar a los menores». Lo tiene claro el fiscal del Menor de Murcia José Antonio Ródenas. Desde el órgano que se ocupa de los delitos imputados a personas que no han cumplido los 18 años se apuesta, cada vez más, por impartir un correctivo con vocación de ejemplaridad que por inclinarse al castigo puro y duro. De ahí que, de los 523 menores condenados en el año 2016 en la Región, a sólo una docena se le privase de libertad de modo tajante, según los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este organismo aún no ha facilitado datos relativos al año 2017.

De los doce condenados en la Región, la mitad eran de nacionalidad extranjera.

El régimen de internamiento cerrado es la medida más restrictiva y severa que se le puede aplicar a un menor de edad. Sería el equivalente de una prisión, aunque todos los internos tienen entre 14 y 17 años. Es, por ejemplo, La Zarza, un centro gestionado por la Fundación Diagrama. Este lugar cuenta con 123 plazas. Con datos del año 2016, había un total 109 menores internados allí. De acuerdo con el INE, únicamente uno de los adolescentes que fue condenado a un internamiento cerrado en la Región 2016 tenía 14 años. Otro tenía 15. De 16 años ingresaron cuatro chicos. De 17, los seis restantes.

Viviendo con psicólogos

Otra de las medidas más duras para las personas que no alcanzan la mayoría de edad y cometen un delito es la de internamiento en régimen semiabierto. En este supuesto, en 2016 hubo 173 condenas en la Región.

Desde la Fiscalía de Menores abogan especialmente por la opción de convivencia con grupo educativo. Como su nombre indica, es una convivencia, siempre en un centro abierto, donde los menores condenados viven con otros chicos que están procesados del mismo delito. Con ellos, educadores y psicólogos, que tratan de orientarles para que, en última instancia, regresen a sus hogares.

En comparativa con 2015, el INE no ofrece datos concretos de internamiento cerrado: une éste con el de régimen semiabierto. De esta manera, se condenó a un tipo de internamiento a 175 menores, mientras que a otros 244 se les puso un régimen de libertad vigilada.

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