18 de enero de 2017
18.01.2017
La Opinión de Murcia
Opinión

Todos contra el bullying

18.01.2017 | 04:00
Todos contra el bullying

Cuando se han apagado las noticias sobre el penúltimo caso de acoso escolar, conviene retomar el problema considerando las actuaciones de los centros que, no estando exentos del peligro del acoso, actúan de forma eficaz para prevenirlo. ¿Qué hacen los profesores de los centros que no salen en los medios de comunicación porque han conseguido controlar el acoso y la victimización escolar? La práctica educativa de los profesores de estos centros contiene las siguientes particularidades:

Identifican manifestaciones de bienestar de los alumnos en el aula. Son profesores capaces de darse cuenta que un niño se encuentra bien en clase porque descubren sonrisas y gestos más o menos explícitos que relacionamos con sentirse bien. Valoran la conducta desinhibida con el maestro y con los compañeros que refleja la ausencia de miedo o inseguridad en el centro y atienden al deseo de los niños de ir al colegio a pesar de las restricciones y el trabajo que supone la vida escolar.

Conocen las interacciones de los alumnos. Observan cómo se relacionan entre sí los alumnos: quién inicia las relaciones y las propuestas de juegos o trabajos, quién ofrece alternativas, quién realiza lo propuesto sin cuestionarlo, etc. Esta observación permite: identificar alumnos que son menos participativos en actividades grupales e introducir ligeras correcciones en las conductas de esos alumnos. Además, permite incrementar el conocimiento de algunas características de los alumnos sobre las que se pueda intervenir para mejorar o controlar sus relaciones.  

Extreman la vigilancia. Estos profesores vigilan especialmente las zonas del centro (patio de recreo, aseos, vestuarios, etc.) que por su carácter más privado o por la presencia de diferentes alumnos puedan constituir fuente de inseguridad para los alumnos.

Intentan averiguar las causas que originan malestar en los alumnos. Cuando detectan que algún alumno se siente mal, incrementan la vigilancia para identificar situaciones de malestar o preocupación y, en caso necesario, informan al orientador del centro para recabar información complementaria del alumno.

Utilizan estrategias educativas para estimular la interacción social. A través de estas interacciones buscan desarrollar el conocimiento entre los alumnos, establecer relaciones afectivas y desarrollar formas de relaciones respetuosas.

Las actuaciones se desarrollan en el contexto de enseñanza aprendizaje. Se trata de que las actuaciones educativas ordinarias contribuyan tanto al desarrollo del aprendizaje como de la interacción social respetuosa. Además, generalmente no se realizan actividades ni se utilizan profesionales ajenos al centro.

Todas estas actividades se realizan a pesar del aumento del número de alumnos a los que tienen que dedicarse, a pesar de la falta de recursos, pesar de las medidas impuestas de evaluar por estándares atomizados olvidándose del alumno en su globalidad.

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