15 de octubre de 2015
15.10.2015
La Opinión de Murcia
La Feliz Gobernación

El dilema diabólico

15.10.2015 | 04:00
El dilema diabólico

A ver: ¿qué partido político quiere cargar con la responsabilidad de que los funcionarios de la Comunidad no recuperen el 40% de la paga extra de Navidad de 2012?

Ahí está el pulso. Ciudadanos anuncia que no votará a favor de la subida del techo de gasto para los Presupuestos de 2016 si el PP no rompe su acuerdo de gobierno en Mazarrón con grupos liderados por políticos imputados, un reclamo que deduce de su pacto con el PP para la investidura de Pedro Antonio Sánchez como presidente de la Comunidad. Pero el Gobierno aguanta, pues el montante de la subida del techo de gasto para Murcia, 21 millones de euros que ha concedido el ministro Montoro, es prácticamente equivalente al pago del porcentaje de la extra aplazada cuyo abono, con pretensiones claramente electoralistas, ha prometido Rajoy.

Si no se aprueban los Presupuestos de 2016 habrá que prorrogar los de 2015 y no se dispondrá de dinero para hacer frente al pago de la extra. El PP desviará la frustración de los funcionarios hacia Ciudadanos, a pesar de que éstos intentaban forzar al Gobierno a que adelantara el compromiso de la paga a diciembre en vez de esperar a enero. Pero de benefactores pasarán a ser señalados inmediatamente como irresponsables, capaces de someter las expectativas navideñas de consumo de miles de empleados públicos por un ´simple formalismo´: separar de la influencia en la gobernación de un Ayuntamiento a unos políticos bajo sospecha que ni siquiera son del PP, aunque éste gobierne gracias a ellos.

Véase a Podemos, partido al que a pesar de que se le supone una posición más radical frente a los proyectos presupuestarios del Gobierno popular, sin embargo no ha decidido aún su posición de apoyo o rechazo al techo de gasto. En ese partido, donde abundan los funcionarios y conocen el paño, son tal vez muy conscientes del dilema envenenado a que los somete el Gobierno. Hoy hablarán con el consejero de Hacienda, quien probablemente les explicará la jugada: si votan en contra serán responsables de la suspensión de la extra. Y el Gobierno, encantado políticamente: habría cumplido su promesa sin tener que pagar un euro.

Ante este esquema diabólico parecía predecible que Ciudadanos diera hoy marcha atrás, a pesar de su rotunda posición que podría revisar con alguna otra condición o exigencia, pero el teletipo de la corrupción es siempre inoportuno, y ayer cantó la noticia de que la alcaldesa popular de Torre Pacheco, Fina Marín, había sido imputada por contratar a dedo a una interventora provisional que cubría la plaza del interventor saliente, condenado por prevaricación junto al alcalde anterior. Imposible dar el paso atrás.

Ya no hay margen. El PP deberá exigir de inmediato la dimisión de la alcaldesa de Torre Pacheco para cumplir, ya sin ningún pretexto, el pacto de investidura con Ciudadanos, y de paso poner orden en Mazarrón. Aunque ya veremos. La ´limpieza´ significaría la pérdida de esas dos plazas, en la primera quizá a manos de un pacto PSOE-Independientes, por lo demás ya germinal antes del acontecimiento de la imputación.

Pero la credibilidad del Gobierno respecto a la tolerancia con las irregularidades está en juego una vez más y, en esta ocasión, también la estabilidad presupuestaria. La cuestión Torre Pacheco ha restado valor a una carta que el PP creía que podría usar poniendo a la oposición en una situación complicada ante los funcionarios.

Hacer frente al pago del porcentaje de la extra estará, no obstante, a la mano del Gobierno en cualquier circunstancia siempre que disponga del apoyo del ministerio de Hacienda, pero el rodeo para hacerlo sería el recurso extremo para mientras tanto macerar a la oposición, ya casi metidos en campaña electoral. Sin embargo, la reproducción de sucesos-sorpresa como el de Torre Pacheco más los ecos de supuesta corrupción procedentes de la etapa anterior, ponen en constante brete a un Gobierno que no termina de encontrar un camino despejado.

Y esto sin que aún seamos capaces de manejarnos con ciertas señales: si el aumento del techo de gasto se agota en la paga atrasada a los funcionarios ¿de dónde va a salir el dinero para la apertura de quirófanos, atención a la discapacidad y efectos de las rebajas impositivas anunciadas? Por ejemplo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook