12 de febrero de 2015
12.02.2015
Tribunales

Un vigilante con mucho sueño

Despedido por dormirse en 9 ocasiones estando de servicio y amenazar con una navaja ante cámara

12.02.2015 | 10:50

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia (TSJ) ha desestimado el recurso presentado por un vigilante de seguridad que fue despedido por dormirse en nueve ocasiones cuando estaba de servicio y que se dejó grabar por las cámaras de seguridad esgrimiendo una navaja "en tono amenazante".

La sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, confirma así la que dictó un Juzgado de lo Social de Cartagena (Murcia) en octubre de 2013 y que declaró procedente el despido, además de señalar que con el mismo no se había violado ningún derecho fundamental, como había alegado el demandante.

El Juzgado declaró en su relato de hechos que este trabajador prestaba sus servicios en un polígono industrial de Cartagena y que su empresa había recibido varias quejas de los clientes por haberlo encontrado dormido en la garita, lo que se acreditó en nueve ocasiones.
En la carta de despido, además, se le reprochó que un día tuvo un incidente con unos ciclistas, "a los que intimidó, amenazó y faltó a la consideración debida", además de añadir que el responsable del polígono se había quejado de que no hacía todos los controles y rondas a las que estaba obligado.

Otro hecho recogido en la carta de despido fue que en una reunión en la Inspección de Trabajo llegó a lanzar contra la pared a un representante de la empresa, además de señalar que posó ante las cámaras de vigilancia exhibiendo una navaja en tono amenazador.

La sentencia recoge también que como la misma empresa reconoció, algunas de las faltas imputadas habían prescrito, pero añade que al proceso fueron incorporadas pruebas suficientes que acreditan la comisión de infracciones sancionables con el despido.

Entre ellas, la grabación en la que se le ve colocándose delante de las cámaras con la navaja "con gesto amenazante de cortar el cuello que constituye una amenaza directa a las personas autorizadas para el visionado de las imágenes grabadas".

Además, en contra de lo alegado por el despedido, comenta que la colocación de cámaras de vigilancia no supuso la violación de ningún derecho fundamental.

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