30 de enero de 2015
30.01.2015
La Opinión de Murcia
Nombramiento

El nuevo presidente del TSJ se fija la prioridad social

Miguel Pasqual del Riquelme, asegura que le preocupa la corrupción, pero también "los efectos devastadores de la crisis"

29.01.2015 | 22:52

Pertenece a la Asociación Judicial Francisco de Vitoria y aboga por un nuevo sistema de reparto de asuntos entre los jueces para que sean más eficaces

La corrupción es una de las grandes preocupaciones de los ciudadanos, pero no la única. Así lo recuerda el nuevo presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia (TSJRM), Miguel Pasqual del Riquelme, que fue elegido ayer en la reunión del pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Pasqual del Riquelme, hasta ahora juez decano de Murcia, consiguió más apoyos (12) de los vocales del CGPJ que los otros dos candidatos que aspiraban a ocupar el puesto que ha dejado libre Juan Martínez Moya después de diez años, Pilar Alonso Sánchez (quien obtuvo 7 votos) y Andrés Pacheco (2).

El nuevo presidente del TSJ tiene 51 años, es natural de Murcia y lleva 25 años en la carrera judicial, 20 de ellos en la Región, entre Cartagena y Murcia. Es magistrado desde el año 1991 y ha ejercido también en Sevilla y en Las Palmas de Gran Canaria. Pertenece a la Sala de Gobierno del TSJ, es miembro de la Comisión Jurídica Asesora Nacional para la implantación de la Nueva Oficina Judicial y coordinador del Plan de Formación Territorial Descentralizada de Jueces y Magistrados en la Región. Ha sido consultor internacional en programas de apoyo y asistencia técnica a diversos países europeos e iberoamericanos, y pertenece también a la Sección Española del Grupo Europeo de Magistrados para la Mediación (GEMME) y a la Asociación Judicial Francisco de Vitoria.

Miguel Pasqual del Riquelme señaló que la lucha contra la corrupción será un punto clave de su proyecto «porque es un problema que preocupa a la sociedad», pero señaló que también tendrá otras prioridades «como combatir la delincuencia organizada, así como los efectos devastadores de la crisis económica sobre el mercado laboral, el tejido económico y los grupos sociales desfavorecidos».

El nuevo presidente, quien afronta el cargo «con ilusión y responsabilidad», señaló que su proyecto, que defendió el pasado 13 de enero ante la comisión permanente del CGPJ, «se basa en una apuesta por la gestión, la modernización y la innovación» en la Administración de Justicia murciana, que pese a que «no presenta carencias en lo que se refiere a la calidad de sus resoluciones, sí tiene margen de mejora «en los esquemas de organización y funcionamiento», con el objetivo de ser «más eficaces», señaló.

Lo primero que hará Pasqual del Riquelme cuando tome posesión «será escuchar a todos los colectivos implicados en la Administración de Justicia (jueces, fiscales, funcionarios, secretarios, profesionales, usuarios). A partir de ahí, diagnosticar, establecer prioridades, realizar una planificación y ponerme a trabajar».

Entre las cuestiones que hay que solucionar en los próximos meses, el nuevo presidente del TSJ de la Región indica que «hay que mejorar la forma de despliegue en el territorio», además de mejorar «la estructura interna de nuestras oficinas, con actuaciones como la Nueva Oficina Judicial, en la que Murcia es pionera». También considera Pasqual del Riquelme que «debemos repensar la organización interna y el reparto de asuntos entre los jueces, para lograr una mejor optimización».

El responsable judicial elogió el trabajo realizado por su antecesor, Juan Martínez Moya. «Ha hecho un trabajo espectacular, Los últimos diez años han supuesto un cambio extraordinario en la Administración de Justicia de Murcia y cualquiera que tenga memoria que compare la situación de 2004 y la de ahora». Sin embargo, aunque valora que desde 2004 «se ha avanzado en medios tecnológicos, innovación y modernización, en nuevas formas de organización y en infraestructuras», también avisa de que «hay que asumir que no todo está hecho y quedan cosas por hacer».

No tiene miedo el nuevo presidente del TSJ a las presiones que pueda recibir de los políticos, cada vez más pendientes de los tribunales por los casos de corrupción que afectan a los cargos públicos. «Desde mi experiencia en la Administración de Justicia, puedo decir que esa politización no existe como tal. El trabajo de los jueces, sea el asunto que sea, es siempre el mismo. Lo que hacemos es aplicar la ley desde la más absoluta independencia e imparcialidad».

Sí admitió Pasqual del Riquelme que una de sus prioridades será la rapidez de respuesta de la Justicia, tanto en los casos de corrupción como en el resto.

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