El efecto combinado del "alto" grado de depuración que se ha alcanzado en las depuradores urbanas y el año "excepcional" en lo que respecta a términos hidrológicos, de agua disponible, ha permitido que el río Segura alcance en 2010 niveles que no se conseguían desde hace más de dos décadas y dejar de estar sometido a ese "estrés hídrico", logrando unas condiciones "óptimas".

Esta es la valoración que se ha hecho desde la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) en su informe sobre la calidad del agua en 2010, que ha dado a conocer Europa Press el comisario de Agua adjunto, José Carlos González.

Precisamente, ha explicado, "el año generoso en lluvias" ha permitido que los embalses almacenen agua hasta alcanzar "unos caudales circulantes en el río por encima de lo habitual".

Lo que implica, según ha resaltado González, "una mayor oxigenación de las aguas, una mayor facilidad para que las especies acuáticas puedan prosperar y una mejor global de la calidad ecológica del río".

Esta situación de normalidad se alcanzó entre febrero y abril de 2009, cuando los indicadores que elabora el organismo de cuenca "ya superaron el nivel de normalidad". Los antecedentes se remontan a octubre de 2008, cuando la situación era "totalmente de emergencia", mientras que en 2010 "se está en el máximo, en condiciones óptimas y mejor que en 2009".

En concreto, la cuenca se encuentra en un 71 por ciento de capacidad de almacenamiento, frente al 67 por ciento que registraba el pasado año en este mismo periodo. En términos globales, González ha puesto de manifiesto que tanto 2010 como 2009 han sido años "muy buenos, frente a los anteriores, cuando el porcentaje era mucho menor".

FUERA DE SEQUÍA

Por todo ello, desde la CHS se ha lanzado el mensaje de que se está, de manera oficial, fuera de sequía y los indicadores que, de forma periódica, se elaboran constatan esta situación. No obstante, ha apuntado el comisario de Aguas adjunto, "esto no quiere decir que se haya alcanzado plenamente todos los objetivos de calidad ecológica que marca la Directiva Marco de Aguas Europeas"; tarea ésta "en la que aún falta trabajo por desarrollar, pero se está en el buen camino".

Así, los logros a partir de ahora y los avances "serán lentos", debido a que el nivel de depuración de aguas residuales ya "es difícilmente mejorable". Desde las CHS, González apunta a que es previsible que en los próximos años, con la cantidad de agua que hay embalsada, "se esté en normalidad hídrica, teniendo más tiempo de respiro, incluso dos o tres años tranquilos".

De hecho, ha subrayado que uno de los pilares "fundamentales" que está en elaboración en el Plan de Cuenca debe ser el de describir programas de medidas que "deben adaptar las administraciones para alcanzar ese buen estado en el conjunto de masas de agua de la cuenca".

El plazo que marca la Directiva es de 2015, una fecha en la que se pretende conseguir no solo que no exista contaminación y que haya caudales suficientes, sino que "tiene que ir acompañado de recuperación de vegetación de ribera, conseguir que las especies vuelvan a recuperarse"; en definitiva, un conjunto de medidas de logro "más a largo plazo" teniendo como primer hito el 2015 y que, ha remarcado, "como norma general debemos ya poder cumplir".

Si no al cien por cien, ha indicado que el propio Plan de Cuenca "dirá en qué tramos y si hay algunos en que sea más difícil alcanzar ese plazo".

EL INFORME

En lo referido a la contaminación orgánica, 2010 "sigue la tendencia de los últimos años, por debajo de los límites que se podrían considerar no deseables".

En el informe, al que ha tenido acceso Europa Press, se pone de relieve que excepto en la parte alta del río (que ha mantenido a lo largo de los años un bajo nivel de contaminación orgánica), la zona media-baja del río ha presentado niveles muy elevados de contaminación, que sólo en los últimos años han disminuido hasta alcanzar valores aceptables.

Mientras que en lo que respecta a la calidad de aguas destinadas a consumo humano, "se mantiene en rangos buenos, no apareciendo nada excepcional al respecto".

Como conclusión, se puede decir que la contaminación orgánica se mantiene en buenos niveles en el río Segura. La tendencia a la baja de los últimos años y la puesta en marcha de cada vez más instalaciones de depuración ha repercutido positivamente en los resultados obtenidos.

Del mismo modo, las situaciones de mayor riesgo para la calidad de las aguas se producen en caso de episodios de lluvias intensas.