Hay diversidad de opiniones respecto a que las desaladoras solucionen el actual problema del agua.

"Las desaladoras tenían que estar funcionando en esta tierra desde hace mucho tiempo para uso doméstico, evitando así que disminuya la cantidad de metros cúbicos que se envían desde el Tajo y que debe ser destinado sólo para riego", es la postura que defiende el directo de Coagacart.

"Las desaladoras no son la solución y sí pueden crear un problema grave", es la exposición que realiza Santiago Pérez, de Levante Sur. Pone el ejemplo de la desaladora del Mojón, "que sólo está funcionando al 25% después de varios años de actividad y muchos millones invertidos. Las desaladoras funcionan para hoteles, hostelería o empresas que precisan de pocos metros cúbicos, pues cuando se les exige mucho, necesitan más caudal y sus membranas se rompen".

Por otro lado, Pérez denuncia que, como la sal se destruye con la energía eléctrica, "se produce la salmuera, algo similar a la radioactividad, que se está tirando al Mar Menor, ocasionando problemas de piel y estomacales a los bañistas".