Los colegios profesionales son corporaciones de derecho público que, por su naturaleza, ejercen funciones público-privadas y que, al ser constituidos como tal, se sitúan entre la Administración, los colegiados y los clientes. En estos términos se refieren desde Unión Profesional -la asociación que agrupa a las profesiones colegiadas españolas con la misión de defender la cultura y los valores profesionales- a unas instituciones reconocidas por la Constitución Española, diferentes en funciones a todas las demás.

Considerados garantes de la buena práctica profesional de sus asociados, los colegios profesionales representan una clara protección de los derechos de los consumidores y usuarios. Profesiones que afectan a derechos fundamentales de las personas y a materias sensibles (salud, seguridad, patrimonio, bienes, servicios o medio ambiente), la Constitución Española regula la inscripción en el colegio profesional correspondiente del lugar donde ejerce para poder realizar el control y vigilancia que garantice a los usuarios que se recibe un servicio por parte de un profesional y que, además, es de calidad; es decir, prevenir la mala praxis y el intrusismo.

Al estar sujetos a las normas deontológicas que garantizan un servicio de calidad, los profesionales colegiados tienen garantizada, de igual forma, la independencia de criterio y la responsabilidad del profesional gracias a su pertenencia al colegio profesional.

Las corporaciones colegiales tienen atribuidas funciones públicas encomendadas por la ley para garantizar así su necesaria independencia. Asimismo, llevan a cabo el efectivo control deontológico de la práctica de los profesionales.

La necesaria colegiación por parte de estos profesionales es una necesidad ya contrastada por parte de todos los sectores implicados en el tema. Una colegiación que debe mantenerse tanto si se trabaja por cuenta propia como ajena, ya que se está realizando un acto profesional con afección a los derechos de los ciudadanos en ambos casos.

Entre las manifestaciones más características del control del ejercicio profesional y autorregulación por parte de las organizaciones colegiales, se encuentran tanto los códigos deontológicos como la formación continua. Éstos últimos, como norma cuya aprobación se atribuye a los colegios profesionales como capacidad de autorregulación, son los encargados de recoger las bases del comportamiento de una profesión y de sus profesionales, algo en lo que Unión Profesional viene trabajando desde sus inicios.

Además, los colegios profesionales mantienen un convenio de colaboración con el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG) con la finalidad de fomentar la cultura de la transparencia, los valores del buen gobierno y los derechos que asisten a los ciudadanos en relación con el acceso a la información pública en el ámbito de las corporaciones de derecho público.