Reconocimiento
Homenaje con busto incluido al padre de las agrupaciones de Semana Santa
Juan José Quirós crea una escultura en honor a Cleto Sanz Miralles y Cartagena salda así su deuda con el marrajo que transformó las procesiones

Cleto Sanz Miralles / L. O.
La memoria de Cleto Sanz Miralles, el marrajo que hace un siglo impulsó una nueva manera de organizar las procesiones de Cartagena, estará presente en el centro de la ciudad a través de un busto promovido por la Cofradía Marraja y la Agrupación del Santo Sepulcro y Expolio de Jesús.
El Pleno del Ayuntamiento aprobó por unanimidad el 23 de julio la incoación del expediente para instalar este reconocimiento en la calle Campos. El acuerdo permite avanzar en una iniciativa reivindicada durante décadas por los marrajos y respaldada por más de 2.000 firmas recogidas por la propia agrupación antes del inicio de la conmemoración de su centenario.
El hermano mayor de la Cofradía Marraja, Francisco Pagán, quiso mostrar su agradecimiento a la Corporación municipal por su respaldo unánime. "Creo que es un momento de alegría para todos los marrajos en particular y para todos los procesionistas en general", señala.
El busto, realizado en bronce y a tamaño natural por el escultor cartagenero Juan José Quirós Illán, encargado por la agrupación, se encuentra completamente terminado. Para su ubicación se ha elegido la esquina de la calle Campos, junto al quiosco, con la figura orientada hacia la calle San Francisco "un emplazamiento que es muy significativo ya que por ahí discurren todas las procesiones cartageneras y que mejor sitio para conmemorar la memoria de Cleto Sanz que fue el precursor de la Semana Santa tal y como hoy la conocemos" destaca la presidenta del Santo Sepulcro, Nieves Terry.
"Este busto permitirá que Cartagena conozca y reconozca por fin a un marrajo que cambió para siempre nuestra Semana Santa. Cleto Sanz no solo fundó la primera agrupación: abrió un camino que después siguieron todas las demás. Para los hermanos del Sepulcro, mantener viva su memoria es también una forma de agradecerle todo lo que hoy somos", afirma Terry.
La aspiración de la Agrupación es que la inauguración pueda celebrarse en torno al próximo 2 de noviembre, coincidiendo con la tradicional misa de difuntos que organiza el Santo Sepulcro. Con este busto, las nuevas generaciones podrán conocer quién fue Cleto Sanz y entender de dónde viene, en buena medida, la Semana Santa que hoy vivimos, gracias al modelo que puso en marcha aquel sastre de la calle Villamartín que continúa recorriendo cada primavera las calles de Cartagena.
Sanz Miralles nació en Cartagena el 14 de junio de 1887. Sastre de profesión, tenía su taller en la calle Villamartín, donde actualmente una placa recuerda su figura y su contribución a la Semana Santa. En las primeras décadas del siglo XX, la organización de los desfiles pasionales recaía casi exclusivamente en los órganos directivos de las cofradías Marraja y California. La salida de las procesiones estaba condicionada cada año a la obtención de recursos procedentes de mecenas, personas acomodadas o colectivos gremiales.
La participación de los ciudadanos se limitaba principalmente a los tercios de granaderos y judíos; y los trajes de penitentes eran vestidos por soldados de la plaza, que por una peseta y un conco o empanada, se prestaban a ello, pero que no mantenían una vinculación estable con la cofradía.
Podría haber sido así durante muchos años y no sabemos cómo seria nuestra actual Semana Santa sino hubiera sido la iniciativa que Cleto Sanz tuvo junto a dos amigos, cuando en torno a 1923, decidió sustituir, sin autorización alguna, a los soldados que salían en el sudario del Santo Sepulcro, pagando para ello a los correspondientes soldados una peseta como precio de recompra del puesto. Este gesto, aparentemente sin importancia, pero transcendental porque de esa manera innovó y revolucionó la estructura organizativa de las cofradías cartageneras, que aún hoy perdura.
Durante los años siguientes se fueron sumando nuevos voluntarios hasta completar un tercio integrado por «paisanos», como los denominaba el propio Sanz Miralles: Hermanos y devotos vinculados de manera estable a la imagen, comprometidos con el cuidado del vestuario y el patrimonio y dispuestos a asumir los gastos de su procesión.
La iniciativa comenzó a consolidarse y cristalizó en 1925 con la constitución de la Agrupación del Santo Sepulcro, considerada la primera agrupación pasionaria de Cartagena. Sanz Miralles redactó un reglamento compuesto por quince artículos y presidió la Agrupación desde 1925 hasta 1961. Posteriormente fue reconocido como presidente de honor.
Pagán recuerda la importancia de aquel cambio: "A Cleto Sanz se debe la constitución de la primera agrupación de Semana Santa. En 1925 decidió que, en lugar de soldados que cobraban por salir en procesión, fuera un grupo de amigos el que desfilara de forma voluntaria en torno a la figura del Santo Sepulcro". Para el hermano mayor, lo verdaderamente importante es lo que ocurrió después, ya que "a partir de ahí fueron surgiendo otras agrupaciones, primero en el seno de la Cofradía Marraja y posteriormente en el resto de cofradías. Gracias a Cleto Sanz nace, en buena medida, la Semana Santa de Cartagena en la forma en la que la conocemos actualmente".
Muy pronto, otros grupos de cofrades siguieron el camino iniciado por Cleto. A finales de los años veinte ya se habían constituido cinco agrupaciones en el seno de los Marrajos y el modelo comenzó también a ser adoptado por el resto de las cofradías cartageneras. La independencia económica y la autonomía organizativa de las agrupaciones hicieron posible el posterior crecimiento artístico, patrimonial, técnico, religioso y asistencial de la Semana Santa durante el siglo XX y resultaron determinantes para afrontar la recuperación de los graves daños ocasionados por la Guerra Civil y reconstruir los cortejos hasta alcanzar la configuración actual.
Para la Agrupación del Santo Sepulcro y Expolio de Jesús, Cleto Sanz "no ha sido nunca un presidente más. Su historia y su legado se transmiten a los nuevos hermanos desde su incorporación y su figura continúa siendo una referencia dentro de la vida de la Agrupación" señala su presidenta. Cleto no tuvo descendencia y, tras su fallecimiento en Cartagena el 31 de mayo de 1970, la Agrupación asumió el cuidado de su sepultura en el cementerio de Nuestra Señora de los Remedios, donde descansa junto a su esposa, Dolores López Moreno. Recientemente ha renovado su lápida, en la que se le reconoce como ‘ilustre procesionista marrajo y fundador de la Agrupación del Santo Sepulcro’.
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