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Política

Una moción de censura que acabará en los tribunales

Noelia Arroyo mantiene la alcaldía por un solo voto y tras más de una hora de bronca jurídica y política en el Salón de Plenos

Noelia Arroyo, llegando al Pleno de la moción de censura de Cartagena

Noelia Arroyo, llegando al Pleno de la moción de censura de Cartagena / Iván Urquízar

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Juana Martínez

Juana Martínez

Cumplir o no cumplir los reglamentos jurídicos recogidos en el artículo 197 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General. Esa es la cuestión que se dirimió más de una hora en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Cartagena hasta que finalmente se procedió a la votación de la moción de censura de Cartagena que, como estaba previsto, acabó con la 'victoria' de Noelia Arroyo, quien se mantiene al frente del Gobierno municipal tras fracasar la moción por un solo voto y con el apoyo de Vox.

Pero la discusión previa generó un debate enfurecido en el que acabaron interviniendo casi todos los ediles, con turno de palabra o sin él. El popular Ignacio Jáudenes aseguró que tomarían medidas judiciales «a sabiendas de que se está cometiendo un ilícito penal, es un caso de prevaricación», dijo. Enrique Pérez Abellán (MC), por su parte, defendió que sí se cumple y, haciendo uso de su voto de calidad, determinó que el Pleno siguiera adelante y se procediera con el debate y votación de la moción de censura, aunque la secretaria del órgano, Adelia Rodríguez Arribas, comentó en varias ocasiones que, en su opinión, «no se cumplían los requisitos».

Un «bochornoso espectáculo»

Como un «sainete vergonzoso» calificó Jesús Giménez Gallo, de MC, la discusión en su primera intervención. «Arroyo ha sentado ahí al señor Jáudenes para presionar al presidente de la mesa para que no se debata la moción de censura», explicó el candidato a la alcaldía.

«Esto no es lo que se merecen los cartageneros, déjennos votar», exclamó el líder de MC. «Hay una alternativa», afirmó el edil aludiendo a que la moción ha unido a varios partidos contra Arroyo. «Necesitamos ganar el futuro», exclamó Giménez Gallo.

Por su parte, Arroyo quiso comenzar pidiendo perdón por el «bochornoso espectáculo que estamos viviendo». La alcaldesa advirtió que «tomaría acciones legales y la mesa puede ser impugnada». «Por intereses partidistas y personales se está tomando una decisión en contra de la legalidad», expuso Arroyo, quien recordó que Diego Salinas y Beatriz Sánchez del Álamo, los dos ex ediles de Vox –a su vez, dos de los firmantes de la moción de censura– se echaran atrás. «Nadie tiene miedo» concluyó Arroyo.

El portavoz de Sí Cartagena, Juan Pedro Torralba, reprochó que el Gobierno local intentara impedir la celebración del Pleno, aunque «podían ganar la votación». «Está dispuesta a hacer cualquier movimiento para mantenerse en el cargo, no se puede hablar de estabilidad generando inestabilidad», le espetó Torralba a Arroyo. «Si esta moción no prospera es porque se ha hecho una maniobra política para seguir en el cargo», continuó el edil. «Puede conservar la alcaldía, pero no puede ocultar el fracaso de su gobierno», añadió.

El portavoz de Vox, Gonzalo López Pretel, aseguró que «este Pleno se celebra porque algunos nos hemos negado a aceptar que la mayor crisis política de la legislatura se cerrara por acto de magia». Además, reprochó la ausencia de Salinas, recordándole que «tenemos obligaciones como concejales, aunque algunos no sabemos a quién representan...». Asimismo, lanzó un dardo al PP por haberles echado del Gobierno para contentar a «los dos tránsfugas, que nos han traído hasta aquí hoy a vivir este bochorno».

El portavoz del PSOE, Manolo Torres, se reconoció como «un demócrata convencido», señalando que Arroyo, «cuando ha visto en peligro su sillón, ha perdido la sonrisa. Qué miedo hay del PP de perder el Gobierno...», apuntó. Y opinó que, «cuando una mayoría de concejales firmó la moción, no respondió con argumentos, sino con insultos y coacciones».

Asimismo el líder del PSOE le recordó a la regidora que se trata de la sexta crisis de su Gobierno. En este sentido, pidió a la alcaldesa que tomará como ejemplo a su compañero Ballesta, quien «puso por encima el interés municipal».

Por su parte, el portavoz Popular, Ignacio Jáudenes, calificó a Giménez Gallo de «pequeño Napoleoncito». Aseguró que «el Gobierno que hubiera salido de aquí no tendría programa», en alusión al pacto de la oposición, y consideró que «ha quedado demostrado que el único partido que no les va a fallar es el PP».

Una vez finalizado el turno de intervención de los portavoces, los ediles precedieron a votar uno a uno el sí o no a la moción, quedando el resultado final en 13 a 12 a favor de la continuidad de Arroyo. Vox –con el voto de sus dos concejales– fue la clave de una sesión que salvó la cabeza de Arroyo, la misma que optó por sacrificarlos para conservar el bastón de mando.

«Es la ley»

La alcaldesa, una vez finalizada la sesión, confirmó que emprendería acciones legales «porque se ha cometido una ilegalidad. No se puede dar la espalda y no tener en cuenta los informes de la Secretaría del Pleno, que es quien certifica la legalidad de las acciones plenarias; no se puede, guste más o que guste menos. Esto ya no es política, es la ley», afirmó rotunda.

«La secretaria del Pleno lo ha dicho una y mil veces: ha considerado que no se podía mantener la celebración del debate y la votación, como lo ha hecho la mesa de edad. Por lo menos Nacho Jáudenes –el edil más joven de la corporación– ha insistido en que, de continuar el debate, la votación, la proclamación y el acuerdo, estábamos incurriendo en una ilegalidad manifiesta que puede ser susceptible de nulidad en el derecho, y, por tanto, también se estaba prevaricando», continuó Arroyo, para sentenciar: «Hay un miembro de la mesa de edad que ha prevaricado, forzado por el candidato alcalde de la moción a la desesperada».

Giménez Gallo puso el foco en la realidad aritmética que dejó el Pleno: «A sabiendas de que iban a ganar, no querían pasar por una censura a la gestión; una censura que evidentemente suscribimos 16 concejales y que solo 10 no apoyan. 17 de los 27 concejales de este Ayuntamiento no están a favor de la continuidad de Noelia Arroyo».

En este sentido, Giménez Gallo lamentó la postura de Vox, calificándola de un «exceso de lealtad con quien les ha expulsado del Gobierno y ha captado a sus tránsfugas», advirtiendo que «será Vox quien tendrá que dar cuentas a los ciudadanos de por qué mantiene al Ayuntamiento en esta situación de bloqueo».

«Lo que se ha vivido hoy en el Palacio Consistorial es una mancha imborrable para la democracia de Cartagena. Aunque al final hayan salvado la votación, el PP se ha retratado: Noelia Arroyo y su partido tienen tanto pánico a la fiscalización que prefieren apagar micrófonos, amordazar a la oposición y pisotear el reglamento antes de escuchar las verdades de frente», declaró con rotundidad Giménez Gallo.

Frente a las dudas que intentó sembrar el Gobierno local, el portavoz de MC defendió la absoluta legalidad de la sesión, desmontando la estrategia popular basada en el artículo 197 de la LOREG: «Es un artículo sesgado y parcialmente derogado por una sentencia de inconstitucionalidad. El control legal se cumplió estrictamente, la moción se presentó en condiciones y la ley le ha pasado por encima a Noelia Arroyo», aseguró.

Respecto al anuncio del PP de emprender acciones legales, el portavoz de MC se mostró tajante: «Los animamos a tomarlas. Estamos deseando que recurran el mantenimiento de Noelia Arroyo como alcaldesa», ironizó.

El portavoz del Grupo Municipal Socialista, Manolo Torres, criticó el «lamentable espectáculo» que «ha ofrecido esta mañana –por ayer– el Partido Popular. Tratando de impedir que se celebrara la votación de la moción de censura ha puesto de manifiesto una vez más que el Gobierno de Arroyo ha dejado de ser útil y está en minoría», señaló.

«La alcaldesa no sólo tiene miedo a perder el poder, sino que también tiene miedo a que se aireen sus trapos sucios», destacó Torres, quien defendió que existe jurisprudencia que corrobora que, una vez que la moción ha sido presentada y firmada ante notario, el Pleno debe celebrarse. «La LOREG regula cómo se presenta, se convoca, se debate y se vota una moción de censura, pero no contempla ningún trámite de retirada posterior de firma con efectos invalidantes. Además, la jurisprudencia sobre desistimiento confirma que el Pleno debe celebrarse y así lo hemos solicitado», continuó el socialista. «A pesar de ello –añadió–, han presionado al miembro de mayor edad de la mesa de una forma torticera, tratando de forzar una suspensión de la votación porque temían perderla. Ese es el espíritu democrático del Partido Popular», reiteró Torres.

«Por mucho que la alcaldesa hable de estabilidad, lo que ha quedado claro en estos quince días y en los últimos tres años es que su Gobierno está en descomposición. Y quien paga esa descomposición es el municipio, porque se nota en sus calles, en sus barrios, en la falta de limpieza, en la falta de proyectos y en la falta absoluta de gestión. Y todo eso no se puede esconder con propaganda y con fotos», expuso el portavoz socialista.

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