Política
Arroyo aborta la moción de censura echando a Vox del Gobierno
La alcaldesa consigue que Salinas y Sánchez del Álamo cambien de bando sacrificando a López Pretel y Lorente por "la estabilidad"

Arroyo, este miércoles durante el acto de toma de posesión de los nuevos funcionarios del Ayuntamiento de Cartagena / Loyola Pérez de Villegas
Jugada ‘in extremis’ para salvar la Alcaldía. Noelia Arroyo ha encontrado una fórmula para permanecer al frente del Gobierno local y evitar la moción de censura, expulsando a los dos miembros de Vox que la acompañaban en el Ejecutivo. Para garantizar la continuidad, tiende la mano al mismo tiempo al concejal saliente Diego Salinas y a la otra edil que formaba parte de la formación de Abascal y que nunca llegó a salir del Gobierno, Beatriz Sánchez del Álamo.
La alcaldesa firmó este miércoles los decretos de cese como miembros de gobierno de los concejales de Vox Gonzalo López Pretel y Diego Lorente. Ambos formaban parte del ejecutivo municipal desde noviembre de 2023, fecha en que suscribió un acuerdo de gobernabilidad entre el Partido Popular y Vox. Sacándoles de su Gobierno, Arroyo aborta la moción de censura presentada contra ella que se iba a debatir el próximo martes 2 de junio y mantiene en el Ejecutivo a la edil no adscrita Sánchez del Álamo, una de las catorce personas que el pasado lunes registraron ante notario su voluntad de entregarle a MC el bastón de mando.
Tras la expulsión de Vox, el Gobierno cartagenero queda integrado por los diez concejales del Partido Popular y Sánchez del Álamo, lejos de la mayoría absoluta que está fijada en catorce, mientras que la oposición estaría formada por los siete ediles de MC, cuatro del PSOE, dos de Vox, uno de Sí Cartagena, Diego Salinas y María Dolores Ruiz.
Tras este movimiento de Arroyo, Salinas y Beatriz Sánchez del Álamo se han echado atrás en la moción de censura, según afirmaron este miércoles, idea que deberán mantener el próximo 2 de junio, pero cabe recordar que son los mismos que el pasado viernes participaron en la primera reunión del ejecutivo de Giménez Gallo, y para más inri, Salinas se mostraba este miércoles «ilusionado» con la nueva etapa política que acababa de emprender en una entrevista con La Opinión.
A través de un comunicado conjunto, han anunciado que descartan apoyar a MC, PSOE y Sí Cartagena en su movimiento para sacar a la alcaldesa del Gobierno municipal. Ambos ediles afirmaron en reiteradas ocasiones que los motivos que les llevaron a firmar la moción era la mala gestión de las arcas municipales, sin embargo, este hecho queda ahora en segundo plano para los concejales, cuando se han ‘cobrado’ su particular trofeo: las cabezas de López Pretel y Lorente.
En el escrito, ambos agradecen a la regidora que haya entendido «finalmente» que la permanencia de Gonzalo López Pretel al frente del Gobierno municipal era «perjudicial para Cartagena y para el conjunto de los cartageneros».
Según sostienen, llevaban tiempo denunciando una situación derivada de «su mala gestión política» y de las «innumerables quejas vecinales» registradas durante los últimos años.
No voy a permitir que Cartagena sea tomada por la parálisis, el desgobierno y la corrupción
Según sostienen, llevaban tiempo denunciando una situación derivada de «su mala gestión política» y de las «innumerables quejas vecinales» registradas durante los últimos años.
En el comunicado explican que, al comprobar que no existía voluntad de apartar a determinadas personas de las responsabilidades de gobierno, estudiaron la posibilidad de impulsar una moción de censura para apartar a Gonzalo López Pretel del Ejecutivo municipal, reconociendo así que han utilizado a MC, PSOE y Sí Cartagena con la única intención de conseguir hacer a la alcaldesa ceder ante sus pretensiones.
Asimismo, aseguran que las conversaciones y negociaciones relacionadas con esa posible moción de censura fueron iniciadas por Rubén Martínez Alpañez, portavoz del Grupo Parlamentario de Vox en la Asamblea Regional, junto a miembros de la dirección nacional del partido. Si bien fue el propio Salinas, quien hace unos meses señaló en un Pleno municipal que la persona que tenía conocimiento de estos contactos era Antelo.
Por su parte, Arroyo, quien ha repetido como un credo que encabezaba el gobierno de la «estabilidad» y «no voy a echar a nadie», así como loas al pacto con el ahora sacrificado Vox, ha decidido ceder ante los dos concejales que, según sus propias palabras, «estudiaron la posibilidad de impulsar una moción de censura para apartar a Gonzalo López Pretel del Ejecutivo municipal». Querían la cabeza del líder local del partido de Abascal y Arroyo se la ha servido en bandeja ya que este miércoles «en el día en que la UCO está registrando la sede del PSOE era irresponsable no hacer un último esfuerzo por impedir que ese partido asalte el Ayuntamiento», explica la regidora municipal.
Según Arroyo, «sabemos qué hacen los sanchistas cuando ocupan una institución: la ponen al servicio de su líder y de su partido», pero la alcaldesa ha decidido, viendo que «los riesgos son enormes para Cartagena», «actuar con responsabilidad para impedirlos». Responsabilidad es la palabra más repetida ahora por Arroyo, como antes lo fue «estabilidad».
Precisamente esa «responsabilidad» que guía los pasos de Arroyo, según explica, y que fue la misma que la llevó a firmar el pacto con Vox, es la que «me obliga a tomar esta decisión», que implica precisamente despojar a Vox de su sitio en el Gobierno, obtenido en virtud de dicho pacto.
«Reforzamos el Gobierno con Vox para tener presupuestos todos los años, un gobierno firme con un acuerdo programático y sacamos adelante grandes retos como el nuevo Plan General de Ordenación Urbana. Y fue una buena decisión, porque durante tres años lo hemos conseguido», asegura la alcaldesa.
«Pero los problemas internos en Vox abrieron una brecha que la oposición trata de aprovechar para colar en el Gobierno los intereses y las políticas de Sánchez», relata la primera edil, quien ha reiterado en numerosas ocasiones que la crisis de Vox no iban a afectar a la «estabilidad» del Gobierno. Por último Arroyo espera que «la semana que viene vayamos al pleno extraordinario después de hacer estas reflexiones y que le evitemos a Cartagena daños irreparables».
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