Historias de Cartagena
El diccionario Icue

Portadas del diccionario Icue en 1986 y 1997 / L.O.
El 1 de julio de 1984 en la prensa local apareció la primera noticia sobre un libro titulado El diccionario Icue, habla popular de Cartagena del que era autor el cartagenero Ángel Serrano Botella, un apasionado de su ciudad que había tardado tres años en realizar dicha obra. Un trabajo que se sumaba a la bibliografía cartagenera sobre esta materia siguiendo la estela de otras dos obras imprescindibles publicadas anteriormente.
Me estoy refiriendo a El habla de Cartagena del que fuera Cronista Oficial Ginés García Martínez y Estudio sobre el habla de Cartagena y su comarca de Emilia García Cotorruelo. Una ardua y minuciosa labor de recopilación y de recuperación de palabras, expresiones, dichos y refranes que se plasmó en un libro que incluía imágenes de los fotógrafos Moisés Ruiz Cantero y José Carlos Vidal.
En cuanto al origen de esas expresiones se afirmaba que eran vocablos autóctonos, murcianismos, arcaísmos árabes y castellanos y préstamos aragoneses, catalanes y valencianos. Una de las cosas que comentaba Ángel Serrano en una entrevista al ser preguntado por su publicación era que no se había tomado ninguna decisión, pues la edición por la voluminosidad del libro ascendía a un millón de pesetas de la época en un momento especial de crisis económica.
Lo dicho anteriormente puede explicar que tuvieran que pasar otros dos años más, mayo de 1986, para que se anunciara por fin la publicación y presentación a los medios de comunicación de tan extensa obra y el autor aportara de nuevo información interesante. Entre esa información el hecho de que junto a la consulta de libros para conseguir datos había echado muchas horas de tascas y tertulias tratando al pueblo llano, pescadores, mineros, campesinos, procesionistas, troveros, cantaores, jugadores de los típicos juegos cartageneros como los bolos y el caliche, entendidos en los molinos de viento y un largo etcétera. El libro fue una realidad gracias al también cartagenero Fulgencio Pedreño Pérez, gerente de Ediciones Mediterráneo, que contó con la colaboración de la Obra Cultural de la entidad financiera Cajamurcia. El que fuera gran Cronista de nuestra ciudad Isidoro Valverde afirmó que era “una obra monumental sobre el habla cartagenera”.

El alcalde Antonio Vallejo, Ángel Serrano Botella y el editor Fulgencio Pedreño / L.O.
Como imaginarán los lectores la obra tuvo una grandísima aceptación y por ello no es extraño que once años después, en 1997, viera la luz una segunda edición realizada por la Asociación de Libreros de Cartagena. Una edición que mejoró en cantidad con un mayor número de palabras y en calidad fotográfica donde la mayoría de las imágenes corrió a cargo del gran fotógrafo cartagenero Moisés Ruiz Cantero aunque también participaron José Carlos Vidal, Ramón Ruiz, Saga, Juan Sáez y contó con la colaboración del archivo fotográfico de la Federación de Tropas y Legiones de Cartagineses y Romanos.
A lo largo de sus casi cuatrocientas páginas se intercalan instantáneas de personajes populares como la Charito, el Marquesito de los Platos, Antoñico el lotero o el Gitanillo y su eterna alternativa sin olvidar a ilustres como los Cronistas Alberto Colao e Isidoro Valverde o el escritor Juan Mediano Durán. Otro de los aciertos de esta segunda tirada fue la inclusión delante de cada letra del alfabeto de citas y frases relativas a nuestra ciudad de autores como Estrabón, Miguel de Cervantes o Ramón J. Sénder por citar alguno.
Si bien la primera edición no tuvo prólogo esta segunda sí contó con un prologuista de lujo en la persona del periodista y Cronista José Monerri que afirmaba que muchas de las palabras y de las frases provocaban la sonrisa. Y es que quien no ha oído alguna vez decirle a algún crío que iba 'desjalichao', o se le ha 'encanao' la pelota o ha tenido que hacer un 'mandao' para comprar 'bajocas' o 'pésoles'. De las miles de palabras que aparecen en el diccionario hay una a la que le tengo especial cariño, 'jaraposa', pues mi querida madre en sus veraneos en la playa de Los Nietos cuando de repente se formaba una racha fuerte de aire decía “eso es una jaraposa”
En suma una obra que cuarenta años después de su publicación merecía ser recordada al igual que a su autor Ángel Serrano Botella, fallecido hace más de veinte años, a quien los cartageneros le debemos la mayor recopilación de palabras y frases que forman parte para siempre de nuestra identidad.

Presentación del libro a los medios de comunicación en el restaurante Chamonix en mayo de 1986 / L.O.
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