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Historias de Cartagena

La antigua lonja de Cartagena

Panorámica de la Lonja de Cartagena en los años sesenta del siglo pasado

Panorámica de la Lonja de Cartagena en los años sesenta del siglo pasado / L.O.

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Hace más de treinta años que desapareció de nuestro paisaje urbano pero hacía tiempo que quería dedicar una de mis historias a la antigua Lonja de frutas y verduras de nuestra ciudad. Un lugar del que no estaríamos hablando si se hubiera llevado a cabo el proyecto presentado por el arquitecto municipal Lorenzo Ros Costa en julio de 1931, que la ubicaba entre el paseo de Alfonso XIII y la calle Carlos III, ocupando parcialmente los terrenos actuales del Colegio San Isidoro y Santa Florentina y el Mercado.

Evidentemente el proyecto no se hizo realidad y los asentadores acabaron en una gran explanada situada frente a la Muralla de Tierra, que previamente había acogido el mercadillo semanal de los miércoles tras su traslado desde la plaza de España. El espacio estaba distribuido entre dos hileras de almacenes y una calle central por la que pasaban los vehículos que se encargaban de la carga y descarga de mercancías. Si en algo estaban de acuerdo todos aquellos que hablaban de ella en los periódicos locales era que su aspecto, con el paso del tiempo, se parecía a un decorado de película del Oeste americano con sus calles de tierra inundadas de barro cada vez que llovía.

Los viejos barracones, cobertizos y casetas de madera, aunque había algunos más consistentes de obra, contrastaban con los nuevos edificios que se iban construyendo en la calle Carlos III y zonas aledañas.Siguiendo con el devenir de la lonja en un censo de población de 1950 me llamó la atención que en el índice apareciese la Lonja y me dispuse a verlo. Primeramente aparecían los habitantes de la cantina, la familia Martínez Soto, y después una gran cantidad de nombres que me sorprendió por el número hasta que reparé que todos ellos no 'habitaban' la Lonja, al menos de forma permanente, pues eran los artistas y miembros de la troupe de uno de los varios circos y teatros que se instalaban en ella para entretenimiento de los cartageneros. En este caso en concreto se trataba del Teatro Hispano-Argentino de los Hermanos Llorens en el que actuó la Orquesta Torres del conocido maestro Torres Escribano.

La Lonja en otra perspectiva, a la derecha el Bar Lonja

La Lonja en otra perspectiva, a la derecha el Bar Lonja / L.O.

Los lectores no me creerán pero la parte más difícil de esta historia es recordar a todos los asentadores que ejercieron su trabajo en la antigua Lonja y desde ya pido disculpas por algún olvido u omisión involuntaria. Fueron muchos pero citaré a José Pérez Gilabert, Emilio y Ángel Pérez Nieto, Amable y José Caselles, Balsalobre y Lorente sucesores de Balsalobre y Díaz, Pedro Adán Martínez, Antonio Díaz Soto, “García, Hermano y Giménez, Diego Lorente Balsalobre al que sucedió su hijo Ángel Lorente Gallurt, García y Giménez, José Artés, Ginés Díaz, Inglés y Giménez S.L., Pedro Madrid, Eduardo Olivares Vidal, Antonio Bolea Valero, José Martínez Pagan, Federico Montoya Garcerán, Jesús Gutierrez y Julio Sánchez Bernal.

Llegamos a la década de los sesenta en el que hubo un intento de traslado por una parte de los asentadores que se hicieron con unos terrenos de más de veinte mil metros cuadrados paralelos a la vía del tren entre la discoteca Olimpia y la barriada de las Seiscientas.Dicho intento no salió adelante en parte porque el arquitecto municipal en su informe dijo que el saneamiento de los terrenos ofrecía dificultades y había que habilitar accesos para vehículos motorizados.

De los setenta me quedo con un artículo titulado 'Lonja West' en el que con la tradicional 'coña cartagenera' se decía como cité anteriormente que la lonja merecía su inclusión en las guías turísticas como “barrio del oeste ideal para los amantes de la fotografía o el cine aficionado”. En los ochenta se agudizó el problema pues las quejas de los nuevos vecinos fueron en aumento por los malos olores y los asentadores eran conscientes de que tenían que marcharse de allí, en algunos casos después de medio siglo. Aunque en febrero de 1988, siendo Antonio Vallejo alcalde se tomó la decisión del traslado, no fue hasta mayo de 1993 cuando José Antonio Alonso como primera autoridad municipal inauguró la nueva Lonja en el Polígono Industrial. En junio de dicho año las palas excavadoras pusieron fin a la historia física de la misma pero los cartageneros siguen nombrándola al hacer referencia a las edificaciones que hoy ocupan su lugar y que seguirán siendo siempre 'las casas de la Lonja'.

Las casetas que formaban el paisaje del Oeste americano

Las casetas que formaban el paisaje del Oeste americano / L.O.

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