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Crónica política

Se vende voto, precio negociable

La salida de dos ediles de Vox fragmenta el Ejecutivo local y alimenta las expectativas de la oposición de arrebatar al bastón de mando a Arroyo en una jugada en la que todos quieren obtener el mayor beneficio, mientras la alcaldesa trata de contener la crisis interna de otro partido, socio de gobierno, sin alterar su posición

Beatriz Sánchez del Álamo sentada sola en la bancada del Gobierno en el penúltimo pleno municipal.

Beatriz Sánchez del Álamo sentada sola en la bancada del Gobierno en el penúltimo pleno municipal. / Iván Urquízar

Juana Martínez

Juana Martínez

La venta de artículos de segunda mano es un negocio en auge en día de hoy gracias, en gran medida, a las plataformas online, pero no es una práctica nueva ni mucho menos. Ya en el siglo XIX, en París nacieron mercados en zonas como las Puces de Saint-Ouen y el Carreau du Temple especializados en artículos ya usados. Este tipo de negocios parece replicarse estas últimas semanas en el Palacio Consistorial de Cartagena, donde ediles antes consagrados y abnegados a unas siglas se dejan querer por las contrarias.

Hay quien dice que se parece más a la imagen de un mercado persa que ha llegado a nuestros días, con la plaza del Ayuntamiento, sobre todo el bar de enfrente, convertida en un lugar ruidoso y caótico donde todo el mundo discute el precio a la vez sin terminar de llegar a un acuerdo.

En realidad, tras los últimos acontecimientos solo hay dos ofertas posibles para los ediles que han decidido poner pies en polvorosa del partido gracias al cual consiguieron el sillón, y el sueldo, en la Corporación municipal. Dos ofertas sobre la mesa, un bastón de mando en el aire.

En esta legislatura son tres los concejales que han abandonado las siglas a las que pertenecían. La primera en hacerlo fue hace meses María Dolores Ruiz, quien abandonó MC, llegando a denunciar a su portavoz, Jesús Giménez Gallo. En las últimas semanas ha sido el turno de los dos concejales que encabezaron las listas de Vox en 2023: Diego Salinas y Beatriz Sánchez del Álamo.

La primera de los No Adscritos fue la número siete del principal partido de la oposición, sin embargo, desde su salida ha votado a favor del gobierno encabezado por Arroyo en varias ocasiones tan reseñables como los Presupuestos municipales. Ademas, ha sido la única capaz de reconocer que hizo una contraoferta para sumarse a una moción de censura que derrocara al Ejecutivo actual, pidiendo, a cambio de su voto, la renuncia del líder de MC y que no fuera este quien ostentara la Alcaldía.

Precisamente, Giménez Gallo observa ahora desde la barrera, quizá listo para saltar al ruedo, cómo el gobierno de Arroyo sufre los mismos males, encima por partida doble ya que lleva meses achacándole a su partido la marcha de Ruiz.

Por su parte, las ofertas a Salinas y Sánchez del Álamo no son nuevas, pues fueron pieza clave hace más de un año cuando ya casi se consiguió fraguar la moción de censura. Cuando todo salió a la luz pública, cabe recordar que La Opinión reveló los mensajes de texto que confirmaban esos contactos, empezaron a percibir que si antes el portavoz de la formación, Gonzalo López Pretel, ya se había hecho con los mandos del partido, con la sombra de la traición sobre ellos iban a tener complicado revertir la situación.

Aún así, entonces lo hicieron de manera sutil, pero ahora Sánchez del Álamo, quien decidió salir de Vox el mismo Miércoles Santo que Judas pactó traicionar a Cristo por 30 monedas de plata, no dudó en afirmar ante la prensa que "cuando tenga queja" tomará "otras decisiones".

Una decisión de la que puede depender un gobierno no se toma escuchando la primera oferta sin negociar, porque el voto de hoy puede asegurar el sitio en el futuro.

La edil abandonó esta semana la Junta de Gobierno, pero sigue ostentando la concejalía de área que se le otorgó, con subida salarial incluida, para poder sentarse en ella. Precisamente un área de la que depende el concejal de Vox Diego Lorente, aunque en declaraciones a Cadena Ser afirmó que "yo no voy a trabajar con estos señores".

Hay quien dice que para contar con su apoyo para derrocar a Arroyo se le ha ofrecido un puesto de salida en la próxima lista electoral del partido que resultaría vencedor en esa jugada, algo que saciaría su intención de permanecer en política.

Por si esta oferta no le termina de convencer, otros dicen que podría no alterar el Ejecutivo a cambio de contar con un asesor propio pagado por el Ayuntamiento, algo que ahora mismo no tiene, pues solo cuentan con estos puestos los grupos municipales. El número de asesores va ligado al número de concejales, por lo que para poder conceder uno a Sánchez del Álamo se lo tienen que restar a otro grupo. ¿Habrá exigido la edil la cabeza de alguno de los de Vox a los que cuestionó esta semana que "tres de los cinco ni son, ni saben nada de Cartagena"?

Salinas, por su parte, se ha volatilizado tras su salida de Vox y solo aparece esporádicamente en redes sociales para seguir criticando a López Pretel, quien ostenta la Vicealcaldía desde su marcha, y a la dirección nacional del partido. Sin embargo, su voto sigue siendo valioso, pues al no estar presente en el último Pleno dejó al Ejecutivo en minoría de concejales y obligó a la alcaldesa a hacer uso de su voto de calidad en más de una ocasión.

Las ofertas se suceden en una subasta a contrarreloj pero con fecha de caducidad, pues todos los mercados cierran, y cuanto más avanza el calendario más valor van perdiendo los productos.

Aunque afronta un delicado encaje de bolillos, a Arroyo no le falta capacidad de negociación pues ha sido capaz de entenderse con Ciudadanos, PSOE, cuyos concejales expulsados fundaron Sí Cartagena, Vox y ahora con los díscolos de Abascal. Pero, ¿será su oferta la más fuerte?

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