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Historias de Cartagena

Los gastos de la visita real de 1907

Alfonso XIII y la reina María Cristina pasaron dos días en la ciudad

La Reina Madre Doña María Cristina y autoridades sobre las alfombras adquiridas para la visita a Cartagena

La Reina Madre Doña María Cristina y autoridades sobre las alfombras adquiridas para la visita a Cartagena / L.O.

En la historia de hoy nos centramos en todo aquello que sucede pero que permanece oculto bajo los grandes titulares de los periódicos a la hora de narrar un evento, la conocida como “intrahistoria”. El gran acontecimiento del que hoy contamos “la letra pequeña” fue la visita del Rey Alfonso XIII y su madre la Reina María Cristina a Cartagena para encontrarse con el Rey Eduardo VII de Inglaterra en abril de 1907.

Dos días muy intensos que sirvieron entre otras cosas para inaugurar el Palacio Consistorial aunque no estaba terminado y que supuso la movilización de diferentes empresas, comercios y parte de la burguesía cartagenera. Y precisamente empezamos contando que fueron más de una treintena los carruajes de lujo que prestaron servicio a S.M. el Rey y su séquito, carruajes que pertenecían a personajes tan importantes como Pío Wandosell, José Maestre, Juan Dorda, Celestino Martínez o la viuda del que fuera alcalde de Cartagena Ángel Bruna. No ellos pero sí sus cocheros percibieron del consistorio unas cantidades que oscilaron entre las 15 y las 40 pesetas.

Esto en cuanto al transporte terrestre pero al producirse el encuentro entre ambos reyes en aguas cartageneras fue necesaria la presencia de embarcaciones para trasladar a todo tipo de personas. Es el caso de Joaquín Carrillo que recibió 20 pesetas por conducir en su lancha a varios agentes de policía, tanto municipal como de las llegadas a esta población con motivo de la llegada de SSMM, con la misión de inspeccionar el pasaje venido a este puerto en los vapores. Entre las compras que se realizaron unos días antes de la visita figura la de una espada de ceñir “en primera vida” que se adquirió en el establecimiento de Casimiro Tecles de la calle Caballero. Allí se efectuaba el niquelado y cobrizado de toda clase de metales y se reparaban toda clase de armas, aparatos mecánicos y ortopédicos además de cargar cartuchos para escopetas de caza.Los clarineros y maceros que asistieron con la Corporación a recibir a SSMM recibieron la cantidad de 33 pesetas por su servicio.

Factura de las alfombras servidas por Esteban Llagostera y Cía

Factura de las alfombras servidas por Esteban Llagostera y Cía / L.O.

La conocida tienda de tejidos de la calle Mayor de Esteban Llagostera y Cía sirvió 86 metros de alfombra de terciopelo granate a 7,50 pesetas el metro y 51 metros de las de terciopelo ruso a 4 pesetas el metro. Los Llagostera, originales de Manlleu, contaban además con otra tienda en la plaza de San Francisco bajo la denominación de “El Globo”. Desde luego en cuestión de alfombras no escatimaron pues en otro establecimiento de la calle Campos se encargó la colocación de 137 metros de alfombra nueva y de las usadas en el estrado, estradillo, escalera y pasillos, la limpieza de las alfombras usadas y la conducción de todas ellas al Ayuntamiento.

Allí mismo facilitaron 18 argollas de metal para la escalera de la calle, otras 6 barras de metal y la limpieza de las mismas ascendiendo la cuenta total a 297 pesetas. Hay un curioso apartado de gastos menores firmados por el Mayordomo Fulgencio Butigieg que incluyeron cordones de seda para carnets y acreditaciones, alfileres especiales, cinta de raso para el adorno de los salones, diez sacos de serrín para la limpieza del nuevo ayuntamiento, ocho paquetes de bujías trapos, bayetas, aguafuerte, jabón y estropajos.

Una de las imágenes que acompañan a este texto muestra la ausencia del reloj del Palacio Consistorial al no haber finalizado las obras lo que hizo que este fuera sustituido por un escudo de Cartagena rodeado de unas banderas. Apartado importante el dedicado a la compra de banderas que fueron adquiridas a la compañía “Sucesor de Doggio y Cía” destacando una bandera española de 5 metros, 8 banderas inglesas chicas y otras 24 que fueron colocadas por el carpintero y ebanista Gabriel Pagán. Y como no hay celebración sin comida el Grand Hotel de France et de París, ubicado en la esquina de la calle del Cañón con la plaza del Ayuntamiento facturó la cantidad de 167 pesetas por 8 botellas de Jerez, 5 de champagne, pastas finas, flores y por el servicio. Hasta aquí la parte inédita de una parte de los gastos municipales de esta visita real pero no quiero terminar esta historia sin recomendar la lectura del libro que mi amigo cronista Luis Miguel Pérez Adán publicó en el año 2007 sobre este acontecimiento.

El carruaje con el Rey Alfonso XIII llega al Palacio Consistorial de Cartagena, nótese arriba a la izquierda la ausencia del reloj

El carruaje con el Rey Alfonso XIII llega al Palacio Consistorial de Cartagena, nótese arriba a la izquierda la ausencia del reloj / L.O.

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