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Semana Santa

El Santo Sepulcro recorre solemne Cartagena

El cortejo funerario marrajo escenificó la muerte y entierro del rey de reyes en una procesión presidida por el Yacente de Capuz que llegó a la ciudad hace 100 años

Santa María Magdalena a su paso por la plaza del Icue este Viernes Santo en Cartagena

Santa María Magdalena a su paso por la plaza del Icue este Viernes Santo en Cartagena / Iván Urquízar

Juana Martínez

Juana Martínez

En un ambiente cargado de recogimiento y dolor la Cofradía Marraja escenificó este Viernes Santo por las calles de Cartagena la muerte y entierro de Jesús. El cortejo pasional partió de Santa María de Gracia a las ocho de la tarde, cuando aún una tenue luz solar iluminaba la ciudad.

Tras los guiones y el despeje de la Policía Local, que lució para la ocasión el uniforme de gala, desfiló el tercio de Cadetes de la Agrupación de Granaderos, para dar paso al primero de los tercios y tronos de la noche, el de la Agrupación del Santo Cáliz, precedido por una antigua cruz procesional de la cofradía, del siglo XVII.

Tras el Cáliz fue el turno de la Agrupación de Granaderos, con las insignias de la Infantería de Marina, pues era éste el cuerpo que formaba parte de los antiguos desfiles.

A la cabeza del cortejo del Santo Entierro, la imagen de Jesús Nazareno obra de José Capuz en 1945, como Titular de la Cofradía, procesionó con una túnica de terciopelo morado bordada en oro por Anita Vivancos.

Siguiendo el discurso narrativo, el Expolio de Jesús, la décima estación del Vía Crucis, fue el siguiente trono en el orden de la procesión, recreando el momento en que un soldado romano desnuda a Jesús antes de su Crucifixión.

El Tercio de la Agonía desfiló a continuación el Santísimo Cristo de la Agonía, obra de Carles Flotats i Galtés. Tras esta imagen procesionó la Agrupación del Cristo de la Lanzada, cuyo relato evangélico lo componen las imágenes de Cristo Crucificado, Longinos a caballo, José de Arimatea, Santa María Magdalena, San Juan Evangelista y la Virgen.

Tras la Lanzada el grupo del Descendimiento, obra de José Capuz en 1930, quien cinco años antes ya había creado para los marrajos la imagen de La Piedad, que desfiló a continuación, este Viernes Santo incorporando la marcha 'Consummatum Est' de Ramón Roig.

Despues, la Agrupación del Santo Enterramiento de Cristo, a la que siguieron la Agrupación de los Soldados Romanos, popularmente conocidos como los "judíos", ya que visten a la usanza de las antiguas legiones romanas que escoltaron a Jesús Nazareno en su recorrido de la calle de la Amargura hasta el Calvario. Su paso, a los sones de la antigua marcha para pífano apodada popularmente 'Perico Pelao' es una de las estampas más tradicionales de las procesiones de Cartagena.

A continuación, la imagen que desde 1663 preside la procesión del Santo Entierro, el Cristo Yacente el esculpido por José Capuz que cumplió este año el centenario de su llegada a la ciudad. Siguiendo el cuerpo inerte de Cristo, la Corporación Municipal del Ayuntamiento, junto a los maceros del Consistorio, que como señal de respeto llevan sus mazas cubiertas por un velo negro, ya que anoche no escoltaban a la alcaldesa, si no al rey de reyes.

Tras el Yacente, la única de las Santas Mujeres que sobrevive a los avatares del tiempo como parte de la procesión del Santo Entierro: Santa María Magdalena, obra de José Hernández Navarro en el año 1984, y llevado por más de un centenar de portapasos.

Después, la imagen de San Juan Evangelista precedida por un tercio de penitentes en el año en el que celebraron el centenario de la fundación de la Agrupación de San Juan Evangelista y se estrenó la marcha 'El Apóstol de la Luz', compuesta por el hermano de la agrupación José Manuel Nadal Díaz con motivo del centenario.

Asimismo, fue el primer año en el que procesionó a los pies del Santo, un relicario con tierra de la tumba del Apóstol en Éfeso, traída por el Capellán de la Cofradía y por la Comisaria de Caridad, y regalada a la agrupación en la misa del día de San Juan Evangelista en 2025.

Cerró la procesión el trono de la Santísima Virgen de la Soledad con un manto de terciopelo negro bordado en oro por la artesana local Consuelo Escámez en los años cincuenta del pasado sigloy escoltada por un piquete del Tercio de Levante de Infantería de Marina.

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