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Semana Santa en Cartagena

La Verdadera Cruz de los pobres

La procesión marraja con más nazarenos vuelve a la calle de Cartagena con unas Santas Mujeres que aportan fuerza

Pablo González Pérez Crespo

Los marrajos se despiden de las calles del casco histórico de la trimilenaria, un año más, con el orden y la marcialidad que los caracterizan y la satisfacción del deber cumplido.

El broche final de la cofradía morada, por este año, lo puso en la tarde del Sábado Santo la procesión de la Vera Cruz, término que hace referencia a la voz latina de la Verdadera Cruz, en la que Cristo murió crucificado, descubierta, según la tradición, por Santa Elena en el siglo IV en Jerusalén.

El hermano mayor, Francisco Pagán, mostró su satisfacción por la buena acogida que han tenido este año las procesiones cartageneras y concretamente las marrajas. "El buen tiempo les ha acompañado y la gente ha respondido", recalcó. Y es que la procesión salió con un cielo despejado y un sol propio del verano.

Este desfile demostró que un solo elemento, como es la cruz de Cristo vacía, puede resumir el mensaje de la vida del Hijo de Dios, simplificando lo que se quiere transmitir con la Semana Santa y puede hacer recapacitar al ser humano de lo bueno y lo malo que puede llegar a ser en el uso de la libertad que Dios le ha otorgado.

"El buen tiempo ha acompañado y la gente ha respondido", afirma Francisco Pagán, el Hermano Mayor

Pero la procesión más corta de los marrajos empezó con mucho más simbolismo: el Santo Cáliz recuerda la sangre derramada por Jesucristo y el Santo Sudario recuerda la marca que Cristo dejó en la sociedad. El Santo Amor de San Juan, obra de José Capuz, evocó igualmente a los espectadores de la víspera de la Resurrección que Dios es amor y que con él todo se puede.

Esta procesión de reflexión, en la que más nazarenos marrajos procesionan por iniciarse y terminarse en un horario más adaptado a los de los más pequeños de la casa, demostró —un año más— la importancia del papel de la mujer en la sociedad. Para ello, tras la despedida por el vicerrector de estudiantes de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), Antonio Guerrero, la Agrupación de los Estudiantes volvió a sacar desde el rectorado su tercio y trono de las Santas Mujeres, que se unió en la calle del Duque a la procesión salida de la iglesia de Santa María de Gracia. Las imágenes de María Magdalena, la de María de Cleofás y la Virgen de la Soledad de los Estudiantes fueron en un trono a hombros de mujeres portapasos.

La Santísima Virgen de la Soledad de los Pobres cerró el desfile y la puerta de Santa María de Gracia para los marrajos. Desde la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno hacen así un llamamiento a apoyar a los más débiles, los más humildes y los que más dificultades tienen.

Tras la Salve cartagenera, los granaderos marrajos pusieron un nuevo punto y aparte en la historia de la cofradía más antigua de Cartagena.

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