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Semana Santa

Un río de promesas tras la Piedad en Cartagena

La imagen de José Capuz protagoniza un Lunes Santo en el que se cumple el 25 aniversario de la primera salida del tercio y trono insignia de la Piedad

La Santísima Virgen de la Piedad durante la procesión de Lunes Santo en Cartagena

La Santísima Virgen de la Piedad durante la procesión de Lunes Santo en Cartagena / Iván Urquízar / LMU

Juana Martínez

Juana Martínez

La Real Academia Española define en su primera acepción una promesa como la expresión de la voluntad de dar a alguien o hacer por él algo y en la tercera como el augurio, indicio o señal que hace esperar algún bien. Este Lunes Santo cientos de promesas acompañaron a la Virgen de la Piedad por las calles de Cartagena como materialización de estas ideas para pedirle a una de las imágenes más queridas de la Semana Santa cartagenera que cumpliera sus deseos o en agradecimiento por haberlo hecho ya. La primera procesión de la cofradía Marraja salió sobre las nueve de la noche de la Iglesia de Santa María de Gracia, desde donde partió en dirección a la calle del Aire para continuar su recorrido hasta regresar de nuevo al templo.

Tras los guiones de la cofradía, abrió la procesión el estandarte de los marrajos, réplica del que ya procesionaba en el siglo XVIII. Junto a éste, el llamado Grupo de Acompañamiento, en el que penitentes femeninos de la Agrupación de Nuestro Padre Jesús Nazareno portan galas con los diversos nombres que Jesús de Nazaret recibe en los Evangelios.

A continuación, desfilaron los Granaderos Cadetes de la Agrupación de Granaderos y tras ellos la Agrupación del Santo Cáliz, el antiguo 'Carro Bocina' que, como trono insignia, obra de Manuel Orrico Gay en 1969, abre las procesiones de los marrajos. 

Tras el Cáliz fue el turno de la Agrupación de Granaderos, quienes representan a los antiguos soldados de guarnición en la plaza que ya participaban en las procesiones en el siglo XVIII, de esta forma los granaderos marrajos llevan las insignias de la Infantería de Marina, pues era este el cuerpo que formaba parte de los antiguos desfiles.

El primero de los tercios de la Agrupación de la Santísima Virgen de la Piedad fue el Tercio del Trono Insignia, una obra de orfebrería realizada en plata en el año 2001 por Ramón Orovio de la Torre, con vidrieras de Carmen Zambrana que representa la cúpula de la Iglesia de la Caridad sobre el escudo de la agrupación: un corazón con seis puñales clavados.

Especialmente emotivo para los integrantes de este tercio y trono insignia al cumplirse el 25 aniversario de su primera salida un Lunes Santo. Un cuarto de siglo cumplió también la Agrupación Musical Nuestra Señora de la Soledad de Molinos Marfagones acompañando el tercio del trono Insignia en esta procesión.

Constantes y abundantes durante todo el cortejo pasional, un grupo de nazarenos precedió al Tercio Virgen de la Piedad de Lunes Santo, cuyos capirotes con túnica en raso azul eléctrico, capuz en raso gris perla, capa y fajín en raso del mismo tono bordados en oro en los talleres de La Unión desfilaron precediendo al trono, llevado a hombros.

Por último, la más esperada, llevada a hombros por 150 portapasos, la Santísima Virgen de la Piedad, obra de José Capuz en 1925. La madre sosteniendo el cuerpo inerte de su hijo, cuya imagen lleva año sirviendo como consuelo a los afligidos.

Orgullo inconmensurable para quien la sostiene sobre sus hombros, se trata del primer trono portado por devotos y no por portapasos profesionales desde la constitución de la agrupación de portapasos-promesas en 1943.

A la Virgen de la Piedad la acompañaron durante su recorrido más de medio millar de promesas que le encomendaron sus plegarias.

Este Lunes Santo por primera vez en esta fecha en las calles de Cartagena retumbaron los ecos de la marcha 'Virgen de la Caridad', compuesta por de Emilio Díaz en 1935, así como los tambores de todos los tercios estrenaron nuevas túnicas y cubrecabezas.

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