Cultura
Veinte Veinte, un oasis de arte que llena de vida la calle Cuatro Santos de Cartagena
El espacio abierto por María Garberí cumple su primer año como un estudio que aúna exposiciones, clubes de lectura y cabina de tatuaje

María Garberí coloca algunas de las láminas disponibles en su estudio de la calle Cuatro Santos en Cartagena . | IVÁN URQUÍZAR
Pintura, dibujo, fotografía y tatuaje se dan cita de la mano de creadores locales en este multidisciplinar espacio de la calle Cuatro Santos. Estudio Veinte Veinte celebra cinco años de vida y su primer aniversario en esta céntrica ubicación de Cartagena.
No es solo una sala de exposiciones, aunque de sus paredes cuelgan obras de Javier Cruzado, Aida Green y Alicia Cadenas. No es solo un estudio de tatuajes, pero tiene una cabina habilitada para ello. No es solo una biblioteca, pero organiza clubs de lectura. No es una solo una tienda, pero vende piezas únicas seleccionadas con esmero. Estudio Veinte Veinte es todo eso y más, un lugar en el que se fomenta la conversación y el pensamiento crítico, según explica su creadora, María Garberí .
Entre las actividades que organizan para convertir este espacio alternativo en una moderna escuela de Atenas con la reflexión como eje central se encuentra un ‘Club de la ternura’.
Los miembros del club, que ya está integrado por más de setenta personas divididas en cinco grupos, seleccionan una temática y en base a ella se sugieren un libro, una serie y una película que los participantes tienen un mes para disfrutar, aunque «ya se recomiendan hasta podcast». Se trata de generar un espacio de «conversación y reunión», resume Garberí.
Además, se ha puesto en contacto con la Biblioteca Municipal, enmarcada dentro de la concejalía de Cultura que dirige Nacho Jáudenes y cuyo director general es Eugenio González, para que les presten libros con los que seguir realizando este tipo de actividades.
Además, desde este área se le proporcionó el apoyo económico necesario para participar en la décima edición de Hydrid Art Fair, una de las plataformas más relevantes del panorama independiente nacional e internacional, comisariado una muestra de artistas locales.
Garberí, quien ya trabajaba como coordinadora dentro de la feria, dirigió una muestra de María Briones, Javier Cruzado y Arturo Méndez que estuvo ubicada en el Hotel Petit Palace Santa Bárbara, en la que sus obras dialogaban en torno a la imagen como memoria, huella y transformación.
Garberí, una joven de 27 años, estudió Bellas Artes y Gestión Cultural, aunque su bachillerato fue científico, «siempre he dibujado y he pintado, sabía que me tenía que dedicar a esto, pero en el instituto te dejas llevar un poco por lo que todo el mundo va a hacer, al final me metí en un bachiller tecnológico y bilingüe francés. Desde el primer momento ya dije que tenía que haber hecho el artístico, terminé el que había elegido y me fui a Murcia a hacer Bellas Artes, que luego terminé en la Complutense».
Sin embargo, aprender técnicas con las que desarrollar sus propias creaciones se le quedaba corto, por lo que decidió seguir estudiando esta vez enfocada en desarrollar la obra de otros creadores.
«El mundo del arte es ególatra»
«Me hice gestión cultural porque me di cuenta de que producir solo mi obra me aburría. Me interesaba mucho lo que hace la gente. El mundo del arte es súper ególatra. En la carrera te centras mucho en lo académico y en tu propia producción, cuando terminé, dije ¿y ahora qué? Si en algún momento no quiero producir, no tengo nada, por eso me especialicé en gestión cultural», detalla la joven.
En Veinte Veinte se pueden encontrar algunas láminas elaboradas por ella misma, unas siluetas de uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, el Palacio Consistorial, así como el logo del estudio creativo, y por supuesto los tatuajes que elabora en su cabina, habilitada específicamente para ello dentro del local.
Antes de abrir el local de la calle Cuatro Santos, comenzó montando un estudio de tatuajes con dos cabinas ubicado en la calle Trafalgar, donde ya empezó a realizar exposiciones pero acordes a lo reducido del espacio.
«Tenía 22 años, era lo que me podía permitir. Le metí mis ahorros al local para hacer la obra y empecé, pero he estado cuatro años viendo como mudarme al centro», recuerda Garberí, cuyo local ha supuesto un auténtico revulsivo que ha impulsado esta zona del centro.
La diferencia de pasar de una ubicación a otra ha sido abismal, sobre todo para ella misma: «en el otro lado me había enfocado mucho en los tatuajes, aquí quiero que sea residual, una técnica más de las que se exponen, pero esto no es un estudio de tatuajes».
Garberí lleva varias semanas con el apoyo de Roma García, una joven estudiante de Animación Sociocultural y Turística del instituto Mediterráneo.
Su labor es ayudarla a organizar y dinamizar los talleres y hacer las actividades más inclusivas, «y que sean para todo el mundo, las adapto a las diferentes necesidades de una persona con discapacidad».
Asimismo, en su tienda se pueden encontrar láminas y objetos decorativos siempre con un punto de inspiración local como cuadros con marineras y denarios romanos mezclados con una estética moderna.
- Murcia se convierte en escenario de una nueva serie: buscan figurantes para un rodaje que llegará a finales de abril
- La Comunidad cita a los propietarios de los terrenos expropiados para el desdoblamiento de la T-332 en Cartagena
- El lado oscuro del Bando de la Huerta: trifulcas, agresiones e intoxicaciones etílicas
- Batalla de las Flores y llegada de la Sardina: esta es la programación de las Fiestas de Primavera para este jueves 9 de abril
- Triste final en el Palacio: el UCAM Murcia se queda sin final europea pese a la exhibición de DeJulius
- La primavera florece en el corazón de Murcia con el Bando de la Huerta
- Las mejores fotos del desfile del Bando de la Huerta.
- Comienzan las obras para crear una zona verde de más de 3.000 metros cuadrados en el Casco Histórico de Lorca
