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Historias de Cartagena

El puente de la Plaza de España de Cartagena

Según nos contaba el cronista Federico Casal era conocido desde antiguo como 'el de la Acequieta'.

Las Puertas de Madrid, las muralles y el puente rodeado en rojo

Las Puertas de Madrid, las muralles y el puente rodeado en rojo / L.O.

Entiendo que el título de la historia de hoy llamará la atención de los lectores, pues es evidente que no hay ningún puente en la plaza de España, pero eso no quiere decir que no existiera uno en el pasado y con la ayuda de algunas imágenes contaré el devenir del mismo. Si nos vamos al diccionario un puente es una construcción de piedra, ladrillo, madera, hierro, hormigón, etcétera, que se construye y forma sobre los ríos, fosos y “otros sitios”, para poder pasarlos.

El entrecomillado de otros sitios no es casual, pues el puente que nos ocupa se levantaba sobre el cauce de una acequia que ayudaba a evacuar en la Rambla de Benipila las aguas pantanosas del Almarjal, una laguna interior que ocupaba casi todo el espacio del actual Ensanche y la causante de diversas epidemias que asolaron a la ciudad. El hecho de que fuera una acequia explica que según nos contaba el cronista Federico Casal el puente fuera conocido desde antiguo como “el de la Acequieta”.

Y puestos a poner nombres lo cierto es que dicha acequia en un momento determinado pasó a ser un auténtico canal que recibió el nombre de canal de la Anguililla y que discurría a lo largo de la laguna hasta llegar a las Puertas de Madrid en cuyas cercanías se formaría la plaza de España en 1905. En la primera imagen, datada hacia 1872, se pueden apreciar perfectamente los pretiles o muretes que a ambos lados del puente servían para evitar posibles caídas.

A la izquierda del mismo y en un tono oscuro la forma alargada y ancha del canal que se dirige hacia uno de los imponentes baluartes en cuyo extremo se alza una solitaria garita. Delante de las Puertas de Madrid y con dos huecos de acceso un espacio rectangular formaba la conocida como Plaza de Armas en la que en un informe de 1858 se recomendaba la colocación de dobles compuertas para detener las aguas en caso de inundación. Como dato interesante hacer constar que a principios del Siglo XVIII junto al puente se levantó una monumental cruz de mármol parecida a la que coronaba el cerro de Despeñaperros.

Varios señores debajo del puente en una imagen de 1929

Varios señores debajo del puente en una imagen de 1929 / L.O.

Avanzamos en el tiempo y llegamos al año 1897, momento en el que el arquitecto municipal Tomás Rico Valarino redacta un proyecto “para la cubrición de una sección de cauce en las afueras de las Puertas de Madrid” que se conserva en el Archivo Municipal de Cartagena y proporciona datos muy interesantes. Rico nos cuenta que en esos momentos las Puertas de Madrid eran uno de los lugares más insalubres e incómodos de la población e incluso peligroso para el tránsito de peatones en determinadas horas del día. Por todo ello proponía primeramente el derribo de los parapetos exteriores que cerraban la antigua Plaza de Armas y la modificación de las rasantes para evitar encharcamientos y poder establecer en esos terrenos zonas de vegetación, jardincillos y parterres.

Como bien decía el título del proyecto el objeto era la cubrición del cauce, un añadido al puente original, para higienizar este punto y evitar así que se arrojaran por este sitio en lo sucesivo animales muertos, basuras y otros restos orgánicos. Además disponía abrir cuatro pasos por debajo de la muralla en vez de los dos que tenía utilizando para este objeto los espacios laterales embovedados cuyo destino eran los cuerpos de guardia.A cambio el Ayuntamiento se comprometía a construir dos nuevos cuerpos de guardia con sus correspondientes retretes cuando se ocuparan los actuales con los pasos proyectados.

La obra se hizo, posteriormente a principios del Siglo XX las Puertas de Madrid fueron derribadas, la zona se urbanizó y aunque hay constancia fotográfica del puente en 1929, posteriormente quedaría enterrado hasta el año 1992. En septiembre de dicho año los obreros que trabajaban en la construcción de un aparcamiento subterráneo al quitar una de las palmeras encontraron un socavón que escondía el puente. Inmediatamente se personaron en el lugar los concejales Olimpia Ruiz y José Martínez junto al arqueólogo Miguel Martín Camino, momento al que corresponde la tercera de las imágenes que acompañan a este texto. Pese a la importancia del hallazgo como suele suceder en muchos casos se decidió que lo mejor era cubrir el puente, el protagonista de la historia de hoy que espero haya gustado a los lectores.

Los concejales Olimpia Ruiz y José Martínez con el arqueólogo Miguel Martín Camino bajo el puente en 1992

Los concejales Olimpia Ruiz y José Martínez con el arqueólogo Miguel Martín Camino bajo el puente en 1992 / Moisés Ruiz

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