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Seguridad

Los 'panteras negras' pacifican El Algar

El dispositivo especial de Policía y Guardia Civil blinda el pueblo en una noche tranquila tras los incidentes de días atrás

Los agentes desmontan un macrobotellón y cumplen con el fin de disuadir a los delincuentes

Los panteras negras durante su actuación en Cartagena

Loyola Pérez de Villegas

"No esperamos movimiento porque llevamos varios días sobre el terreno, pero si lo hubiera seguimos las pautas de siempre: no se corre y nadie sale del equipo". El inspector de la Policía Local de Cartagena al mando del dispositivo de seguridad de este viernes por la noche da las pautas a los integrantes de los equipos del Grupo Operativo Especial de Seguridad Ciudadana (GOESC) que participarán en el despliegue especial. Él también 'pantera negra', como se conoce a los miembros de estas unidades por el animal que aparece en su escudo con el que representan la sigilosidad de sus feroces ataques de experimentados cazadores nocturnos, expone la situación que se está viviendo en la diputación de El Algar desde la madrugada del pasado lunes. Tras varias noches en las que algunos individuos decidieron hacer de la quema de contenedores su divertimento, llegaron los rugidos de las panteras a despejar las calles.

Durante la reunión previa en el Parque de Seguridad, el inspector, flanqueado por los dos nuevos subinspectores a cargo de los dos equipos, pone en contexto y explica las diferentes situaciones a las que se pueden enfrentar: desde la tranquilidad hasta los disturbios. Saben cómo actuar pase lo que pase.

El olfato de uno de los subinspectores les llevó a un coche en el que había droga y chatarra robada

Además, como parte del dispositivo especial, que se prolongará varias noches más, organizado por la Concejalía de Seguridad Ciudadana, encabezada por José Ramón Llorca, también habrá unidades de paisano y un tercer equipo de Seguridad Ciudadana en preaviso por si fuera necesario que actuarán como refuerzo. Por este motivo, todos reciben en la base las mismas instrucciones que los GOESC y se les anuncia que si es necesario que intervengan lo harán con los medios de la unidad especial, tales como escudos antidisturbios y uniformidad negra.

En total en el dispositivo para blindar El Algar participaron seis agentes más un subinspector de Seguridad Ciudadana, siendo además el subinspector también miembro de los GOESC, varios agentes de paisano, las patrullas de turno ordinario y 15 'panteras negras': diez agentes, dos subinspectores y un inspector.

Tras el reparto de los agentes en dos equipos, los subinspectores reparten las funciones de cada uno de ellos, y sobre las nueve y media de la noche el convoy integrado por dos furgonetas, dos blindados y una patrulla parte hacia la zona con la intención de realizar dos controles en las entradas del pueblo.

Control de un vehículo en el operativo del grupo de Seguridad Ciudadana en El Algar

Control de un vehículo en el operativo del grupo de Seguridad Ciudadana en El Algar / Loyola Pérez de Villegas

Solo la intención, pues el olfato de uno de los subinspectores hizo a su equipo parar antes siquiera de montar el control a un vehículo sospechoso. Hizo pleno, lo que les impidió desplegarse en la posición asignada, la plaza del Hondo. En el coche, en el que iban cuatro individuos procedentes de Águilas con antecedentes por robo, encontraron tapas de alcantarilla, así como estupefacientes. El conductor dio positivo en THC, uno de los principales compuestos químicos de la marihuana, y además se le informó que tenía pendiente una notificación de retirada del carnet de conducir. Se requisaron las piezas, que probablemente iban a ser vendidas como chatarra, y se avisó a la grúa para la retirada del vehículo.

Mientras tanto el otro equipo comenzó sobre las diez de la noche el control en una de las entradas de El Algar para revisar a las personas que podían desplazarse de zonas limítrofes como La Unión con ganas de 'jarana'. Si bien durante el tiempo que duró la vigilancia, la tranquilidad reinó en el ambiente y en su mayoría se trataba de familias y trabajadores que regresaban al pueblo, por lo que decidieron desplazarse a la zona asignada para sus compañeros y montar ellos el dispositivo ahí, pues el otro grupo seguía realizando las diligencias de su intervención.

"Me he fumado un porro en casa porque estoy con la ansiedad", alega el pasajero de un turismo

En la zona de la plaza del Hondo, ya se nota más movimiento. El selección, a quien su instinto guía para decidir los coches que serán revisados, decide meter un Mercedes de alta gama con dos ocupantes jóvenes. Acierta. Un 'pantera negra' cachea a los dos jóvenes que iban dentro, otro revisa el coche, otro comprueba la documentación y siempre alguno de ellos protege a los demás y vigila a los 'sospechosos'.

El olor a marihuana que desprendía el vehículo les anima a realizar un test de drogas al conductor, quien da positivo en THC aunque niega haber consumido, como es lógico. Su amigo, por el contrario, ya advierte a los agentes que "me he fumado un porro en casa porque estoy con la ansiedad".

Tras esa primera prueba, que se considera indiciaria, se le realiza una segunda salival con la que el laboratorio confirmará si efectivamente había consumido drogas y se le da la oportunidad de llamar a alguien para que se lleve el vehículo.

Los ‘secretas’ "ven cosas con las que saltarían si fueran de uniforme, pero tienen que aguantar"

El susto de la noche vino de la mano de un conductor al que el selección dio el alto, pero no paró en el primer momento, si bien tardó poco tiempo en cejar en su intento de esquivar el control cuando en milésimas de segundos uno de los 'panteras negras' le estaba apuntando con un arma y los demás listos para salir detrás de él si fuera necesario. Tampoco bajó la ventanilla en un primer momento; pero, una vez revisado el coche, al conductor no se le encontró nada sospechoso y pudo continuar su ruta.

Las familias que pasaban por delante del control se sorprendían del amplio despliegue de Policía Local por la zona, aunque en realidad la noche fue 'tranquila', para lo que están acostumbrados, aunque sí fría, pues el descenso de las temperaturas fue notable, por lo que decidieron levantar el control y que uno de los equipos se desplazara a otras zonas 'calientes' del municipio, mientras que el otro se quedaba fijo en El Algar patrullando junto al binomio de la zona y los 'secretas', a lo que los propios agentes reconocen su 'sangre fría' porque "ven cosas con las que saltarían si fueran de uniforme, pero a los camuflados no los puedes quemar y tienen que aguantar mucho".

Antes de levantar el control, sobre las doce y cuarto de la noche, el inspector pide informes a las patrullas sobre las vigilancias y estos reportan que no han encontrado grupos de personas sospechosas por el pueblo.

"El botellón en esta zona de Cartagena se va a acabar"

Pozo Estrecho, La Palma y La Aljorra son los siguientes objetivos de la unidad especial, aunque antes de montar dispositivos en estas zonas atienden el aviso de un macrobotellón en el Parque Arqueológico de El Molinete cerca de las dos de la madrugada. La sola presencia de los seis agentes uniformados con boinas disuade en segundos a unos 50 jóvenes que abandonaron la zona corriendo dejando una veintena de botellas llenas de alcohol. El inspector al mando de la unidad sonríe dejando ver su colmillo ya retorcido por los años en la calle, y lanza una advertencia: "El botellón en esta zona se va a acabar".

Agentes de Seguridad Ciudadana disuelven un botellón en El Molinete en Cartagena

Restos de bebidas alcohólicas y refrescos abandonados, tras el botellón frustrado por los agentes. / J. Martínez

Esta situación constata uno de los puntos fuertes de los 'panteras negras', la fuerza de la manada. Siempre actúan en equipo, uniformados de forma especial y con medios propios diferenciados del resto de agentes, haciendo que su sola presencia sea lo suficientemente disuasoria, aunque esto también tiene su dificultad: "No nos podemos permitir el lujo de tener un error, porque arrastras a tus compañeros".

Además, en su función como coordinador de los distintos servicios se desplaza a acompañar a una unidad de Seguridad Ciudadana que tuvo que realizar una prestación de auxilio en el centro de la ciudad sobre las dos y media de la madrugada.

Una vez la situación está controlada, se vuelve a desplazar a La Aljorra donde un equipo GOESC ya ha montado un control. El objetivo es acabar con los incidentes de El Algar sin dejar de dar seguridad y prevención al resto de localidades de Cartagena. Ninguna zona puede quedar desatendida si bien en el resto del municipio están también las patrullas ordinarias. De hecho, una unidad de Seguridad Ciudadana junto con los binomios del distrito realiza un control en la zona de Puerta de Hierro.

El operativo de La Aljorra se finaliza con tranquilidad pasadas las tres de la madrugada, mientras los compañeros que se establecieron en El Algar informan que han detectado un vehículo sospechoso que ha resultado ir sin seguro ni revisión de la ITV y continúan su vigilancia del lugar.

A Pozo Estrecho

La otra unidad se dirige entonces a Pozo Estrecho, donde comienza el control cerca de las tres y media de la madrugada, aunque detectan más movimiento que en la otra zona, nada relevante, si bien no se relajan lo más mínimo porque "estas noches son así, no te cruzas con nadie, pero tienes más posibilidades de que con el que des sea fuerte".

Sobre las cuatro de la madrugada se levanta el control de Pozo Estrecho y la unidad se dirige a la base para realizar las diligencias pertinentes sobre las intervenciones de la noche, mientras el otro equipo aguarda en El Algar que finalice su vigilancia, en la que también participaron unidades de Guardia Civil.

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