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Mar Menor

Piden que se tenga en cuenta El Algar como alternativa urbanística a La Manga

Asociaciones locales solicitan a la Comunidad Autónoma que se considere como un polo de desarrollo turístico y residencial de baja densidad

Un solar sin urbanizar en El Algar con casas de fondo.

Un solar sin urbanizar en El Algar con casas de fondo. / Iván Urquízar

El Club de Tenis y Pádel Mar Menor Algar conjuntamente con las asociaciones Plataforma sociocultural Alborada y Plataforma Historia y Progreso ha presentado sus alegaciones a las Directrices y Plan de Ordenación Territorial a la Cuenca Vertiente del Mar Menor ante la Dirección General de Ordenación del Territorio y Arquitectura de la Consejería de Fomento e Infraestructuras de la Comunidad Autónoma.

Según exponen en la documentación presentada ante el ejecutivo regional, «el Mar Menor es algo más que agua y por eso cualquier plan de ordenación de la zona, debe fijar como objetivos actuar con criterios semejantes tanto en el área liquida como en su cuenca visual y vertiente de la misma», por lo que entienden que debe actuarse en diferentes aspectos para propiciar un ecosistema sostenible.

«La sostenibilidad del Mar Menor debe ser básicamente ambiental, patrimonial, cultural, social y económica», teniendo en cuenta que estos cinco elementos deben conjugarse y complementarse para hacer viable y sostenible el futuro del Mar Menor y su Cuenca Vertiente.

En lo que respecta al aspecto social y económico plantean que El Algar se considere un polo de desarrollo turístico y residencial de baja densidad en el entorno sur y oeste , integrado en el paisaje, en base a razones urbanísticas, deportivas, económicas, logísticas, medioambientales y de localización.

Entre las razones urbanísticas explican que la zona oriental de La Manga y su entorno se encuentra muy saturada urbanísticamente y debe potenciarse un desarrollo urbano en otras zonas.

Afirman que «la protección del Mar Menor no necesariamente debe implicar retroceso ni paro económico. El desarrollo turístico de la zona sigue siendo importante como motor de la economía local, comarcal y regional».

Piden que se tenga en cuenta que la ubicación de El Algar, una zona intermedia entre La Manga y Cartagena, sirve de anillo de conexión entre ámbas zonas, por lo que el polo turístico de desarrollo de la zona, en síntesis, vendría a ser como «un balcón de Cartagena al Mar Menor, rompiendo el aislamiento de la capital del municipio».

Defienden que el desarrollo turístico del entorno del Mediterráneo es un hecho natural de la laguna y que en esta zona no tendría que ser diferente. A a su juicio, «la protección del Mar Menor es perfectamente compatible» con sus demandas y planteamientos.

Asimismo, consideran que la ubicación en el entorno de El Algar de un polo de desarrollo turístico daría una solución lógica y racional a las diferentes demandas de proyectos residenciales y turísticos que se han venido planteando en este entorno del Mar Menor en las últimas décadas.

Afirman que el desarrollo turístico y urbanístico de baja densidad bien planificado en las zonas adecuadas y armonizado con el entorno, «viene a ser mucho menos agresivo que la agricultura u otras actividades similares».

También exponen que el proyecto de campo de golf de Atamaria «se ha mostrado de gran interés y ha tenido una repercusión económica muy positiva en la zona, pero este área está igualmente saturada y deben explorarse otras alternativas para potenciar el turismo deportivo».

Por este motivo, apuestan por el desarrollo en El Algar de un complejo de infraestructuras deportivas, que aparte de potenciar el turismo deportivo, daría servicios tanto a la zona de La Manga como a la ciudad y pueblos de la zona.

Desde el punto de vista ambiental apuestan por la eliminación de arrastres y vertidos contaminantes a la propia laguna con aguas subterráneas y terrenos de la cuenca vertiente en general. Asimismo, defienden una actuación rigurosa en las ramblas que transportan arrastres de la Sierra.

«Pedimos igualmente la regeneración en la zona de Lo Poyo y zonas del entorno», inciden, señalando de igual manera que «esta zona debe quedar libre de parques fotovoltáicos, de plantas de biogás o complejos similares».

En el aspecto patrimonial, exigen que se garantice la recuperación y conservación del amplio patrimonio arquitectónico y monumental de la zona, especialmente molinos, norias, iglesias, monasterios, ermitas, bodegas, estructuras mineras, chimeneas industriales, edificios modernistas, y demás construcciones protegidas.

Desde el punto de vista cultural, piden que se faciliten los medios y recursos para que la cultura autóctona se recupere, se conserve y se pueda difundir manteniendo la personalidad propia y tradicional de la cuenca como zona singular del Mediterráneo.

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