Arqueología
Una vasija hallada en el Molinete confirma los vínculos con Carthago de la familia que impulsó la República Romana: la clave, en la inscripción
Investigadores reconstruyen la pieza que habla sobre el gobernador Espurio Lucrecio Tricipitino, padre de la mujer cuya violación desató la rebelión que acabó con la caída de la monarquía

Vista lateral de la urna hallada en Cartagena, con el texto resaltado para su lectura. / J. G. Gómez Carrasco
«Siendo gobernador provincial Spurius Lucretius Tricipitinus, hijo de Spurius». Es lo que se lee en la inscripción que hay en una vasija hallada en el Cerro del Molinete, en Cartagena: la pieza, descubierta fragmentada, es importante porque este nombre alude a un mandatario no demasiado conocido, pero clave en la historia de Roma.
El equipo de investigadores que logró reconstruir tanto la forma original del objeto como la inscripción que en el mismo se conserva publicó el resultado de su estuidio en el último número del Boletín del Archivo Epigráfico de la Universidad Complutense de Madrid, al que ha tenido acceso este diario.
‘S(Purius) Lucretius Tricipitinus, Quaestor Pro Praetore, y la extracción de Sortes en una nueva inscripción de Carthago Nova’ es el título de su trabajo colectivo. Los autores responsables del mismo son Juan Manuel Abascal Palazón, José Miguel Noguera Celdrán, Izaskun Martínez Peris, Joaquín Ruiz de Arbulo Bayona, María José Madrid Balanza y María Victoria García-Aboal.

Asa broncínea de sección circular. / J. García-Conde
El recipiente en cuestión no se descubrió recientemente, sino que «fue hallado en los contextos de destrucción del Edificio del Atrio», apuntan los autores, que concretan que «en particular, procede de los niveles de incendio y destrucción del edificio, datados a finales del siglo III d.C». Lo que se ha hecho ahora, en laboratorio, es diseccionarlo y descubrir sus secretos.
El objeto fue hallado aplastado entre los restos de la cubierta de madera caída sobre una casa incendiada
Cabe recordar que el Edificio del Atrio (primero un complejo público, luego un bloque de viviendas privadas) fue pasto de las llamas en el siglo III d. C. «El vaso fue hallado aplastado y deformado entre los restos de la cubierta de madera caída sobre la casa» que colapsó en el momento de aquel incendio, apostillan los investigadores, que destacan que se hizo añicos: había más de 250 fragmentos.
Se trata de un vaso de cobre con inclusión de otros metales y realizado con la técnica del martilleado de plancha que «ha sido intervenido en tres ocasiones: en 2008 (momento del hallazgo); en 2016, cuando se revisó su estado de conservación y se adoptaron medidas para frenar su deterioro, y en 2018, momento en que se seleccionó para formar parte de la colección permanente del Museo del Foro Romano», dice la publicación de la Complutense.
Lo importante es el texto de la inscripción, el cual «está grabado en la superficie exterior con un trazo doble muy fino, que imita el aspecto frontal de los caracteres escritos en piedra y huye de la incisión irregular propia de los grafitos», explican, para añadir que «las letras son capitales algo estilizadas, de dimensiones no siempre uniformes en una misma línea y, en algunos casos, están rematadas en forma oblicua en el extremo superior». Se da la circunstancia de que «el tenue trazo de la incisión hace casi imperceptible el texto a simple vista pero se reconoce bien con la ayuda de instrumentos ópticos», recalcan los autores.

Labores de escaneado de la inscripción grabada sobre la situla o sitella de Carthago Nova, en el Laboratorio del Servicio de Apoyo a la Investigación Tecnológica (SAIT) de la Universidad Politécnica de Cartagena. / Equipo Molinete
Y el texto, distribuido en al menos tres líneas, permite desvelar el nombre de ‘S(purius) Lucretius Tricipitinus’, que va seguido del título ‘quaestor pro praetore’ (un cuestor con poderes de pretor para gobernar una provincia en ausencia del gobernador titular).
Estirpe desaparecida
Lo que los investigadores aportan es que la inscripción en la vasija de metal supone la primera evidencia epigráfica tardorrepublicana de un miembro de los Lucretii Tricipitini, una estirpe de origen etrusco que, a pesar de su fama en los orígenes de la República, estaba prácticamente desaparecida en los registros materiales. Hasta el hallazgo.
Se da la circunstancia de que este mandatario cuyo nombre aparece en el vaso está considerado el padre de Lucrecia, mujer que fue violada por Sexto Tarquinio (hijo del último rey romano), lo que la llevó al suicidio. Que Lucrecia (muy preocupada por su honra) se quitase la vida encendió la mecha de la rebelión que instauró la República Romana.

Detalle de la cartela derecha en el lingote de plomo. / Archivo Museo Nacional de Arqueología Subacuática
El estudio de estos autores, además, también refiere que en la zona de Mazarrón se encontraron lingotes de plomo con la inscripción ‘Spurius Lucretius, hijo de Spurius’: o se trataba del mismo mandatario de la urna o pertenecía a la misma familia, que también tendría relación con las explotaciones mineras. El caso es que la historia refiere que la única familia patricia de los Lucrecios llevó el sobrenombre Tricipitino: la que ahora, según revela este vaso, tenía más vínculos con Carthago de los que se creía.
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