Emergencias
El jefe de los Bomberos de Cartagena: "El incendio del Santa Lucía fue difícil de atacar y temimos que hubiese víctimas"
"Una dirección del viento desfavorable quizás habría conseguido propagar el fuego a los bloques vecinos", manifiesta Gómez-Ávalos, el responsable del cuerpo que controló en un tiempo récord la aparatosa emergencia en el hospital

"Cuando las cosas salen bien tenemos derecho a sentirnos satisfechos y orgullosos de nuestros profesionales", subraya Gómez-Ávalos. / Iván Urquízar
"Podría haber tenido una gran gravedad si los acontecimientos se hubieran sucedido de manera adversa", sostiene, en una entrevista con La Opinión, Francisco Gómez-Ávalos, responsable del cuerpo que controló en un tiempo récord el aparatoso incendio en el Santa Lucía, que obligaba a evacuar parte del hospital y hacía saltar las alarmas en Cartagena.
Días después del aparatoso incendio de la fachada del Santa Lucía, ¿cómo son las sensaciones que tiene aún en el cuerpo?
La sensación principal es de satisfacción y de orgullo porque el Cuerpo de Bomberos de Cartagena, consiguiese controlar y extinguir rápidamente un incendio que podía haber tenido malas consecuencias. Cuando las cosas salen bien tenemos derecho a sentirnos satisfechos y orgullosos de nuestros profesionales. Por otra parte, soy plenamente consciente de la rápida y decisiva labor desarrollada por el personal del centro hospitalario evacuando en horizontal al personal ingresado hacia lugares seguros: esta acción, en mi opinión, salvó vidas y permitió que los bomberos pudiesen dedicar todas sus fuerzas al control del incendio, ya que no tuvimos que hacer nosotros la evacuación de los pacientes. Ha sido un incendio que podría haber tenido una gran gravedad si los acontecimientos se hubieran sucedido de manera adversa.
Hay personas muy vulnerables, incapaces de salir corriendo para salvar su vida, muy frágiles por su estado de salud, algunas no pueden caminar, otras con oxígeno...
Ustedes controlaron el incendio en un tiempo récord, apenas media hora. ¿Cómo lo hicieron?
Hubo varias circunstancias que ayudaron de forma decisiva: en primer lugar, el parque está muy cerca del hospital, por lo que el tiempo de respuesta fue muy reducido. En segundo lugar, a la hora en que se produjo el aviso no había otro servicio en marcha, por lo que todo el personal de la guardia estaba disponible y en poco tiempo se incorporaría personal del turno siguiente y otro grupo llamado a realizar prácticas en embarcaciones; la jefatura también estaba en el parque, por lo que todos los efectivos presentes fuimos directamente al incendio. Por otra parte, todos éramos conscientes del riesgo de un incendio virulento en un hospital, por lo que fuimos dispuestos a dar el mejor servicio posible.

El jefe de los Bomberos de Cartagena, fotografiado junto a un camión en el parque, 48 horas después del incendio del Santa Lucía. / Iván Urquízar
¿Y una vez en el sitio?
Una vez en el sitio, las aparatosas llamas nos condujeron al incendio y, con la información recibida por parte del personal del hospital, se asignaron grupos de bomberos y medios concretos al ataque de las diferentes zonas incendiadas. Enseguida se fueron sumando más equipos de bomberos al escenario reforzando el ataque. Hicimos uso de las instalaciones fijas contraincendios del hospital, fundamentalmente de las columnas secas, que son sistemas de tuberías de acero a las que conectamos nuestros camiones para llenarlas de agua y posteriormente conectar en las plantas incendiadas nuestras mangueras a una salida de la instalación y atacar el incendio más rápido y con más caudal de agua. Hay que tener en cuenta que este edificio es grande y complejo y la habitual instalación de mangueras desde el camión habría llevado más tiempo y más complicaciones.
¿Tuvieron al viento como aliado? ¿Es cierto que, si llega a soplar en otra dirección, podría haber sido un fuego devastador?
Casi toda la superficie de la fachada en llamas estaba a sotavento, lo cual fue menos malo que otra dirección; pero el viento era muy fuerte, lo ideal hubiera sido no tener viento alguno, el incendio habría progresado a menor velocidad. Y, claro, una dirección del viento desfavorable, dada también su intensidad, habría quizá conseguido propagar el incendio a los cuerpos de edificación de los bloques vecinos.
¿Qué fue lo más difícil?
Yo diría que el incendio por fachada fue difícil de atacar, el acceso de nuestro vehículo de altura estaba muy limitado por la geometría volumétrica del edificio y el fuerte viento zarandeaba la cesta del coche escala; y, para empeorar la actuación, algunas placas caían o volaban alrededor del bombero de escala. Creo que quizá esta zona de trabajo fue la peor en este incendio.

L. O.
Ustedes han de conservar la calma en un momento de muchos nervios para quienes están alrededor. ¿Cómo lidian con esa tensión de los presentes?
Hay que intentar tranquilizarles, pero nuestra misión urgente es el control del incendio: solo si el personal circundante estorba o se pone en peligro, debemos tranquilizarles y alejarles del escenario de la emergencia por su seguridad.
En España hay poca concienciación, es extraordinariamente raro encontrar a alguna persona que tenga detectores de incendio en su vivienda
¿Llegaron a temer que hubiese víctimas mortales?
Sí, en un hospital hay personas muy vulnerables, incapaces de salir corriendo para salvar su vida, muy frágiles por su estado de salud, algunas no pueden caminar, otras han de respirar con ayuda de oxígeno... y, en un incendio, pasarían a respirar humos tóxicos. Al ver la virulencia de las llamas sí temimos que pudiese haber víctimas o producirse víctimas minutos después. Repito que la evacuación realizada por el personal de hospital fué clave para evitar que las hubiese.
¿Cree que la población en general tiene conciencia sobre cómo comportarse en un incendio?
Creo que en España, en comparación con los países anglosajones, la población está poco concienciada sobre como comportarse en un incendio. Tampoco de los riesgos que tiene manipular sustancias inflamables en combinación con cigarrillos, así como del peligro que puede tener, por ejemplo, encender velas por la casa y quedarse dormido, la importancia de mantener las calderas... Además, es extraordinariamente raro encontrar a alguna persona que tenga detectores de incendio en su vivienda: estos pequeños y económicos aparatos, que pueden alimentarse a pilas, serían lo más importante a instalar, porque son los que avisan de incendio mientras duermes y te permiten salir de casa y salvar la vida.
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