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Carthagineses y Romanos

Hermandad bélica en un desfile único en Cartagena

Carthagineses y romanos entierran el hacha de guerra en un multitudinario desfile que recorrió las calles de la ciudad por la que se enfrentaron hace más de dos mil años, antes de poner fin a la edición XXXVI de las fiestas históricas

Miles de festeros tomaron este sábado las calles en el Desfile General de Tropas y Legiones que atraviesa las arterias de la antigua Qart Hadast para los púnicos, ya renombrada Cartago Nova, tras la victoria este viernes en el campo de batalla del general Escipión. Este desfile, único durante los diez días de fiestas históricas de Carthagineses y Romanos, pues solo este sábado los miembros de tropas y legiones desfilan juntos, se presenta como un desafío al tiempo y al espacio. Ya advirtieron los dioses a los púnicos esta semana durante sus actos que aunque no serían capaces de mantener la plaza fundada por Asdrúbal, la historia los recordaría para siempre.

Marchaban estos firmes y orgullosos demostrando que ni el paso de dos mil años han hecho perder las agallas que les llevaron a plantarse en la península itálica a lomos de elefantes. Los romanos no se quedaron atrás, pasearon su dignidad imperial por las calles disfrutando su nueva conquista, conscientes de que no todos los días se añade la joya del Mediterráneo a tus dominios.

En el año 209 a. C., tras la brutal contienda, no hubo desfiles ni celebraciones, en ese momento predominó la desolación y la muerte. Sin embargo, en la ciudad de hoy, ya denominada Cartagena, tan solo 24 horas después de la toma romana de la ciudad, ambos bandos sacan sus mejores galas para celebrar una procesión pagana en la que ambos brillan con luz propia. Entrelazados, pues las 25 tropas van intercaladas con las 25 legiones, pregonan su hermandad por las calles de la ciudad por la que se enfrentaron hace miles de años.

No en vano, en las fiestas como en la vida misma, en la misma familia uno pueden salir de un lado y el otro del contrario por eso no es extraño encontrar entre el público que disfruta del desfile a padres esperando para ver a sus hijos: uno con túnica y el otro con pieles.

Las fiestas de Moros y Cristianos de Caravaca de la Cruz, ciudad desde la que este año partió Iter Ignis, abrieron el desfile destacando su estrecha relación con la Vera Cruz. El bando cristiano estuvo representado por los cruzados de la Vera Cruz, Orden de Calatrava, almogávares y la orden del Temple, entre otros, mientras que el bando moro fue representado por halcones negros, dragones rojos, esclavas rifeñas, almohades y almorávides. Como invitados de las fiestas de Linares estuvieron los habitantes de la antigua ciudad de Cástulo, la tierra que vio nacer a la princesa Himilce, mujer del general carthaginés Aníbal, con sus guerreros íberos y nobles.

El espectáculo no somos monstruos asombró a los asistentes con su inspiración floral y sus malabares con fuego, mientras que los guerreros de Uxama, mercenarios del Burgo de Osma contratados por los púnicos, fueron los encargados de encabezar el desfile de grupos propios. Tampoco faltó la loba capitolina que amamantó a Rómulo y Remo, fundadores de la ciudad de las siete colinas que dominó el Mediterráneo.

Baal Hammon y Saturno guiaron a sus fieles desde la Plaza del Ayuntamiento hasta el Campamento festero, donde hoy tendrá lugar el apagado del fuego sagrado y el gran castillo de fuegos artificiales.

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