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Carthagineses y Romanos

Aníbal forja un ejército a sueldo para derrotar a Roma

Las huestes del general púnico desembarcan en el puerto, donde el hijo de Amílcar contrata a las tropas mercenarias antes de partir

Aunque la diosa Tanit ya había avisado a la princesa Himilce sobre el negro futuro de la expedición que comanda su marido, el general carthaginés Aníbal, esto no impidió que ayer las tropas púnicas y sus aliados mercenarios vivieran su particular ‘Día Grande’.

En el calendario histórico, es la jornada en la que Aníbal logra reunir un ejército lo bastante numeroso como para lanzarse a la aventura de cruzar los Alpes, incluyendo elefantes entre la dotación de su ejército como la épica se encargaría de hacer memorable para siempre, y plantar cara al mismísimo imperio romano en su propio territorio. No es poca cosa, y por eso la cita se dividió en tres actos que dieron vida de nuevo a aquel episodio más de 2.000 años después.

El primero, el Desembarco de la Armada Carthaginesa, volvió a dejar imágenes que hicieron que muchos de los asistentes no pudieran evitar sacar el teléfono móvil para tomar alguna instantánea. Las temidas tropas llegaron por mar, en barcos que irrumpieron en el puerto entre vítores, para unirse a las huestes del general púnico que tenía su mirada puesta en el norte de Roma, mientras el Senado ya contaba con casi todos sus efectivos en la Península.

La Contratación de Mercenarios fue el segundo de los actos, en el que se recreó el pacto del carthaginés con las tropas a sueldo desperdigadas por la Península y las Baleares. Sobre la mesa de negociaciones, el hijo de Amílcar ofreció oro y plata a los mercenarios por su espada, pero lo cierto es que los bárbaros no necesitaban demasiados incentivos económicos, pues solo el desafío de plantar cara a un imperio les bastaba para seguir al Bárcida sin pestañear.

Una vez constituido el ejército, tuvo lugar la Salida de Aníbal hacia Roma en la que las tropas desfilaron hacia el campamento festero.

Por la mañana, los más pequeños fueron los protagonistas de las fiestas con su particular desfile y batalla infantil en el puerto y el paseo Alfonso XII. Las sonrisas en sus caras, gritos y nervios dejaba claro que la cantera está asegurada. Los niños disfrutaron en una recreación bélica a su medida, que sirvió de aperitivo para la gran batalla de hoy en la Cuesta del Batel.

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